31 Julio 2002 Seguir en 
Existen pocas afecciones tan incapacitantes como la artritis reumatoidea. Se estima que después de veinte años de evolución el 10% de las personas aquejadas por esta enfermedad que ataca las articulaciones se encuentra severamente incapacitado, de modo tal que se vuelve prácticamente imposible realizar actividades cotidianas como comer o vestirse solo.
En palabras del doctor Eric Matteson, prestigioso reumatólogo de la Clínica Mayo de Rochester, EE.UU, "la artritis reumatoidea es una enfermedad que afecta a la persona íntegra. Afecta su sensación de bienestar, su trabajo, su vida familiar y su vida en la comunidad". Los últimos 15 años fueron testigos de un vertiginoso avance en el tratamiento de esta dolencia que afecta a más de 5 millones de personas en todo el mundo.
La aparición de los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad tradicionales (DMARDs), y más recientemente de sus variantes biológicas, inauguró un camino seguro al control de la artritis reumatoidea. "Estos fármacos demostraron una eficacia sustancial en la reducción de los síntomas -escribió el doctor Ronald F. van Vollenhoven, reumatólogo del Instituto Karolinska, Suecia-, inhibiendo la evolución del mal y mejorando la capacidad de los pacientes.
Previenen deformidades
Ahora que la prevención del daño articular, la deformidad y la disfunción se están convirtiendo en una meta terapéutica realista, la terapéutica temprana e intensa permitirá apuntar a la remisión clínica de la artritis reumatoidea". En junio, en el Congreso Panamericano de Reumatología que se realizó en Aruba, fueron presentados los prometedores resultados de los ensayos clínicos de Fase III de un nuevo DMARD biológico -el adalimumab-, que se estima será aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los EE.UU. y su par europeo, el año próximo.
Afección devastadora
"Es devastador tener artritis reumatoidea, tanto para el paciente como para su médico, ya que es una enfermedad muy complicada", asegura el doctor Antonio J. Reginato, reumatólogo del Centro Médico Universitario Cooper, Estados Unidos.
En palabras del doctor Eric Matteson, prestigioso reumatólogo de la Clínica Mayo de Rochester, EE.UU, "la artritis reumatoidea es una enfermedad que afecta a la persona íntegra. Afecta su sensación de bienestar, su trabajo, su vida familiar y su vida en la comunidad". Los últimos 15 años fueron testigos de un vertiginoso avance en el tratamiento de esta dolencia que afecta a más de 5 millones de personas en todo el mundo.
La aparición de los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad tradicionales (DMARDs), y más recientemente de sus variantes biológicas, inauguró un camino seguro al control de la artritis reumatoidea. "Estos fármacos demostraron una eficacia sustancial en la reducción de los síntomas -escribió el doctor Ronald F. van Vollenhoven, reumatólogo del Instituto Karolinska, Suecia-, inhibiendo la evolución del mal y mejorando la capacidad de los pacientes.
Previenen deformidades
Ahora que la prevención del daño articular, la deformidad y la disfunción se están convirtiendo en una meta terapéutica realista, la terapéutica temprana e intensa permitirá apuntar a la remisión clínica de la artritis reumatoidea". En junio, en el Congreso Panamericano de Reumatología que se realizó en Aruba, fueron presentados los prometedores resultados de los ensayos clínicos de Fase III de un nuevo DMARD biológico -el adalimumab-, que se estima será aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los EE.UU. y su par europeo, el año próximo.
Afección devastadora
"Es devastador tener artritis reumatoidea, tanto para el paciente como para su médico, ya que es una enfermedad muy complicada", asegura el doctor Antonio J. Reginato, reumatólogo del Centro Médico Universitario Cooper, Estados Unidos.







