31 Julio 2002 Seguir en 
Hasta el 12 de agosto, en el porteño Centro Cultural Borges, la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) rinde homenaje a Freud, mostrando sus obras y su influencia en la cultura de la época. También se exponen muestras de su vida reflejada en un momento tan crítico como fue el nazismo en Europa. Esta primera muestra, coincide con los 60 años del movimiento psicoanalítico en el país y la fundación del APA.
Momentos complicados
"Hemos tratado de contextuar a Freud dentro de su época. Un proceso de la historia realmente difícil. La presencia del nazismo que originaba graves conflictos bélicos en la mayoría de los países europeos -explica la psicóloga Susana Gorodokin, miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina y Co-coordinadora de la Comisión de Cultura-. La Argentina también atraviesa hoy una época complicada, de inconvenientes, no intercontinental como en las primeras décadas del siglo XX, pero sí internos".
Ha sido interesante confrontar distintas situaciones, explican los voceros del evento. Y sobre todo repensar el significado y la problemática de una crisis. "No es una situación de cierre. Todo lo contrario, hay que experimentar el conflicto como una posibilidad de apertura hacia nuevas posibilidades que pueden emerger en una situación tan complicada como la vivida en el presente", enfatiza la psicóloga Alicia Sgapú, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina y de la Comisión de Cultura.
Se inicia la muestra, contextualizando los cambios del sujeto a través del arte. A partir de un sujeto pleno, armónico, consciente, desemboca en la disolución del sujeto. Claro que, como explican las licenciadas, el gran descubrimiento del psicoanálisis fue la presencia del inconsciente. Entonces, ya no se habla del sujeto de la razón, sino ya influido por el inconsciente. Luego, se deriva a una de las temáticas importantes, "la búsqueda de la verdad, la indagación del enigma, del conflicto", dice la licenciada Sgapú.
Similitudes y diferencias
Entre las épocas hay similitudes y diferencias. "Si bien, el presente no se puede comparar con el advenimiento del nazismo, el psicoanálisis al principio del siglo ofrece instrumentos para pensar en el fenómeno de masas, la compulsión a la repetición de la historia. Pero en este momento, nuestro interés -y uno de los significativos paralelismos en el tiempo- es la necesidad de poseer instrumentos desde el psicoanálisis que ayuden a repensar el país".
Es tiempo de hallar recursos
En la crisis hay que descubrir recursos personales y colectivos. Comprender limitaciones y también ofrecer instrumentos de preservación. "En este momento, donde fallan las instituciones gubernamentales, las instituciones de salud mental pueden ofrecer sustitutos paliativos para hacer frente a un Estado que atraviesa una profunda crisis", explica Susana.
Existen dos salidas posibles
En cambio Alicia presenta otra forma de analizar los conflictos. "Existen dos salidas posibles a la crisis: una, la desesperanza, el sometimiento, la renuncia. La otra, es apostar a la vida. Tratar de rescatar de los problemas, los elementos creativos personales y sociales. Y, principalmente, saber que la crisis no es algo terminal; significa cambio o posibilidad de cambio".
La memoria evita repetir los errores
La primera consigna fue clara, "los psicoanalistas no pueden ocupar la función de los políticos. Los analistas pueden ayudar a pensar en la importancia de la memoria para evitar la repetición. Ayudar a descubrir cuáles son las marcas que nos identifica para poder reinscribirla de otra manera. De alguna manera, aprender de nuestros errores", dice la licenciada Gorodokin.
No hay que pensar en una historia cerrada, "somos entes activos en esta crisis. Es importante comprender nuestro protagonismo. Ser actores responsables de nuestra propia historia y no creernos absorbidos por un pasado inmutable. Si no, estaremos encapsulados, sin esperanza. Y, aunque no podemos manejar soluciones políticas, podremos aportar instrumentos para pensar y replantearnos las cosas como participante de una comunidad. De esta manera, recuperar la participación en el espacio público, desechando salidas mágicas", dice Alicia.
Como punto de aclaración importante, las licenciadas dejaron en claro que, la solución a la crisis debe ser aportada desde la política, desde el espacio público, desde cada uno de los ciudadanos. "Los psicoanalistas no poseemos la verdad. Solo ayudamos a destrabar algunos mecanismos encubridores que, supuestamente, son los culpables de las repeticiones y nos impide la participación".
Uno de los males de la época es la adhesión a la omnipotencia. A la fantasía de que alguien mesiánico rescatará a los sufrientes de la crisis. "Esto, sin duda, implicaría la anulación del sujeto", explica la especialista Sgapú.
Momentos complicados
"Hemos tratado de contextuar a Freud dentro de su época. Un proceso de la historia realmente difícil. La presencia del nazismo que originaba graves conflictos bélicos en la mayoría de los países europeos -explica la psicóloga Susana Gorodokin, miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina y Co-coordinadora de la Comisión de Cultura-. La Argentina también atraviesa hoy una época complicada, de inconvenientes, no intercontinental como en las primeras décadas del siglo XX, pero sí internos".
Ha sido interesante confrontar distintas situaciones, explican los voceros del evento. Y sobre todo repensar el significado y la problemática de una crisis. "No es una situación de cierre. Todo lo contrario, hay que experimentar el conflicto como una posibilidad de apertura hacia nuevas posibilidades que pueden emerger en una situación tan complicada como la vivida en el presente", enfatiza la psicóloga Alicia Sgapú, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina y de la Comisión de Cultura.
Se inicia la muestra, contextualizando los cambios del sujeto a través del arte. A partir de un sujeto pleno, armónico, consciente, desemboca en la disolución del sujeto. Claro que, como explican las licenciadas, el gran descubrimiento del psicoanálisis fue la presencia del inconsciente. Entonces, ya no se habla del sujeto de la razón, sino ya influido por el inconsciente. Luego, se deriva a una de las temáticas importantes, "la búsqueda de la verdad, la indagación del enigma, del conflicto", dice la licenciada Sgapú.
Similitudes y diferencias
Entre las épocas hay similitudes y diferencias. "Si bien, el presente no se puede comparar con el advenimiento del nazismo, el psicoanálisis al principio del siglo ofrece instrumentos para pensar en el fenómeno de masas, la compulsión a la repetición de la historia. Pero en este momento, nuestro interés -y uno de los significativos paralelismos en el tiempo- es la necesidad de poseer instrumentos desde el psicoanálisis que ayuden a repensar el país".
Es tiempo de hallar recursos
En la crisis hay que descubrir recursos personales y colectivos. Comprender limitaciones y también ofrecer instrumentos de preservación. "En este momento, donde fallan las instituciones gubernamentales, las instituciones de salud mental pueden ofrecer sustitutos paliativos para hacer frente a un Estado que atraviesa una profunda crisis", explica Susana.
Existen dos salidas posibles
En cambio Alicia presenta otra forma de analizar los conflictos. "Existen dos salidas posibles a la crisis: una, la desesperanza, el sometimiento, la renuncia. La otra, es apostar a la vida. Tratar de rescatar de los problemas, los elementos creativos personales y sociales. Y, principalmente, saber que la crisis no es algo terminal; significa cambio o posibilidad de cambio".
La memoria evita repetir los errores
La primera consigna fue clara, "los psicoanalistas no pueden ocupar la función de los políticos. Los analistas pueden ayudar a pensar en la importancia de la memoria para evitar la repetición. Ayudar a descubrir cuáles son las marcas que nos identifica para poder reinscribirla de otra manera. De alguna manera, aprender de nuestros errores", dice la licenciada Gorodokin.
No hay que pensar en una historia cerrada, "somos entes activos en esta crisis. Es importante comprender nuestro protagonismo. Ser actores responsables de nuestra propia historia y no creernos absorbidos por un pasado inmutable. Si no, estaremos encapsulados, sin esperanza. Y, aunque no podemos manejar soluciones políticas, podremos aportar instrumentos para pensar y replantearnos las cosas como participante de una comunidad. De esta manera, recuperar la participación en el espacio público, desechando salidas mágicas", dice Alicia.
Como punto de aclaración importante, las licenciadas dejaron en claro que, la solución a la crisis debe ser aportada desde la política, desde el espacio público, desde cada uno de los ciudadanos. "Los psicoanalistas no poseemos la verdad. Solo ayudamos a destrabar algunos mecanismos encubridores que, supuestamente, son los culpables de las repeticiones y nos impide la participación".
Uno de los males de la época es la adhesión a la omnipotencia. A la fantasía de que alguien mesiánico rescatará a los sufrientes de la crisis. "Esto, sin duda, implicaría la anulación del sujeto", explica la especialista Sgapú.







