31 Julio 2002 Seguir en 
"La interrupción de los embarazos es un grave problema de salud pública en nuestros países (indiferentemente de su regulación legal), por su frecuencia, los riesgos que esto implica y los altos costos que genera," dijo la doctora Gloria Penagos, miembro del Consejo Directivo de Celsam en Colombia.
"En casi todas las sociedades son las mujeres quienes tienen la mayor responsabilidad por el bienestar de sus familias," agregó el doctor Samuel Santoyo, miembro del Consejo Directivo de Celsam en México. "Por lo tanto, no sorprende que la mayoría deseen un cierto control sobre su propia fertilidad. Sin embargo, muchas mujeres no pueden pasar del deseo a la acción -tomar decisiones relativas a la reproducción, obtener servicios, usar eficazmente los métodos- y las consecuencias de esos actos, varían de acuerdo con el contexto de la vida de cada mujer."
Celsam, apoyando los esfuerzos por lograr igualdad, justicia y desarrollo de la mujer, contribuye a concientizar a la población acerca de los obstáculos que todavía hay que superar en Latinoamérica y el mundo. Pese a que se han mejorado muchos aspectos de la salud de la mujer, todavía hay mucho camino por recorrer.
"Tomar el control de su fertilidad mediante el uso de anticonceptivos eficaces es una de las estrategias que puede emplear una mujer para ejercer autonomía en otros aspectos de su vida", dijo el doctor Ramiro Molina, miembro del Consejo Directivo de Celsam en Chile. El reporte de Celsam incluye, a su vez, algunas recomendaciones de los expertos para impulsar un cambio frente a una realidad preocupante:
Se debe asegurar el acceso a información amplia y a una gama completa de servicios de salud reproductiva y planificación familiar. Hay que garantizar a todas las personas y en especial a los grupos mas desfavorecidos y vulnerables el acceso a los servicios de atención de salud.
Se debe facilitar a los adolescentes información y servicios que les ayudaran a comprender su sexualidad y a protegerse contra los embarazos no deseados, las enfermedades de transmisión sexual y el riesgo subsiguiente de infecundidad.
El asesoramiento referente a los anticonceptivos debe tomar en cuenta la discriminación de género, y las barreras a la planificación familiar que pueden plantear dicha discriminación.
Establecer redes en donde las usuarias de anticonceptivos que ya tienen experiencia asesoren a las nuevas usuarias acerca de los beneficios de su utilización.
"En casi todas las sociedades son las mujeres quienes tienen la mayor responsabilidad por el bienestar de sus familias," agregó el doctor Samuel Santoyo, miembro del Consejo Directivo de Celsam en México. "Por lo tanto, no sorprende que la mayoría deseen un cierto control sobre su propia fertilidad. Sin embargo, muchas mujeres no pueden pasar del deseo a la acción -tomar decisiones relativas a la reproducción, obtener servicios, usar eficazmente los métodos- y las consecuencias de esos actos, varían de acuerdo con el contexto de la vida de cada mujer."
Celsam, apoyando los esfuerzos por lograr igualdad, justicia y desarrollo de la mujer, contribuye a concientizar a la población acerca de los obstáculos que todavía hay que superar en Latinoamérica y el mundo. Pese a que se han mejorado muchos aspectos de la salud de la mujer, todavía hay mucho camino por recorrer.
"Tomar el control de su fertilidad mediante el uso de anticonceptivos eficaces es una de las estrategias que puede emplear una mujer para ejercer autonomía en otros aspectos de su vida", dijo el doctor Ramiro Molina, miembro del Consejo Directivo de Celsam en Chile. El reporte de Celsam incluye, a su vez, algunas recomendaciones de los expertos para impulsar un cambio frente a una realidad preocupante:
Se debe asegurar el acceso a información amplia y a una gama completa de servicios de salud reproductiva y planificación familiar. Hay que garantizar a todas las personas y en especial a los grupos mas desfavorecidos y vulnerables el acceso a los servicios de atención de salud.
Se debe facilitar a los adolescentes información y servicios que les ayudaran a comprender su sexualidad y a protegerse contra los embarazos no deseados, las enfermedades de transmisión sexual y el riesgo subsiguiente de infecundidad.
El asesoramiento referente a los anticonceptivos debe tomar en cuenta la discriminación de género, y las barreras a la planificación familiar que pueden plantear dicha discriminación.
Establecer redes en donde las usuarias de anticonceptivos que ya tienen experiencia asesoren a las nuevas usuarias acerca de los beneficios de su utilización.







