La alergia a la dermis de los animales se puede controlar con inmunoterapia

Con vacunas insensibilizan a los pacientes y evitan las severas reacciones que producen las proteínas del epitelio de las mascotas, como perros y gatos.

24 Julio 2002
En el exterior, principalmente en el continente europeo, actualmente se puede realizar un tratamiento por inmunoterapia o vacunas para insensibilizar a los pacientes alérgicos a al pelaje del animal.
En cambio, en nuestro país, todavía los costos del tratamiento son muy elevados en comparación a la cantidad de pacientes que padecen este tipo de alergias.
Cabe aclarar que para alergenos como el ácaro del polvillo ambiental, los hongos o el polen, existen soluciones que se otorgan en cualquier centro de alergia o sección especializada de hospitales públicos.
Como única posibilidad -manejadas por los neumonólogos y alergistas argentinos- para la población que necesitaría el tratamiento de inmunoterapia -que es menor al 1% del 10% del total de los alérgicos- es retirar al animal del hogar.

Detección de las proteínas
Gracias a los avances tecnológicos y, a los estudios de investigación efectuados se pudo determinar cuáles son las proteínas que se reactivan y producen las alergias a los epitelios de las mascotas.
"El descubrimiento, efectuado por ingeniería genética, logró un diagnóstico con mayor precisión, que dio como resultado el desarrollo de una innovadora batería de productos para realizar reacciones cutáneas (elemento que se utiliza en los alérgicos para efectuar el diagnosis)", explica el doctor Gabriel Gattolin, médico especialista del Centro de Alergia e Inmunología y del Hospital de Niños Alassia, ubicados en la ciudad de Santa Fe.
Dentro de las proteínas de la piel de los animales domésticos que se encuentran con mayor frecuencia en los hogares, "tenemos la del gato denominada Fel D1, que se alberga principalmente en la saliva, las escamas de la piel (no en el pelo como generalmente piensa la mayoría de las personas), orina y materia fecal. Y, en el perro, existen dos proteínas: Can F1 y Can F2 que se ubican principalmente en la piel", comenta Gattolin.
La alergia es una predisposición que tienen ciertas personas a reaccionar a través de estornudos, picazón de nariz, reducción del oxigeno, etc, en el momento que tienen contacto con diferentes sustancias llamada alergenos. "Cuando la persona afectada inhala ciertos elementos patógenos, al momento, reacciona contra ellos o en defensa de su organismo", dice el especialista.

Made in Argentina
"Mi trabajo se basó en descubrir el porcentaje (estadística) de personas que eran alérgicas a la dermis de los animales. Investigué -dentro de una población que tenían más de 1500 pacientes alérgicos- la cantidad de pruebas positivas al gato y al perro. Luego comprobé quiénes tenían animales en sus hogares. Ya que estas proteínas son muy volátiles y perduran durante meses activas en el ambiente, se pueden transportar en las ropas, en el pelo, abrigos o calzados. Es decir -enfatiza el experto- en un ambiente donde no haya animales, pueden albergar estos alergenos transportados. Y que inhalados por una persona alérgica inmediatamente le produce reacción".
Esta investigación llevó tres años y se realizó con datos tomados en un centro privado y del hospital de niños de la localidad de Santa Fe. De esta manera se comparó poblaciones de diferentes ingresos o recursos económicos.
Resultado: las personas con mayores ingresos padecían más este tipo de alergia que los de menores recursos. En las poblaciones carenciadas, con infraestructuras endebles -resultado de las condiciones de vida-, predominan las infecciones. El alergista comenta: "en la pobreza, el sistema inmune se desvía hacia las infecciones; no reacciona contra los alergenos". Idénticos resultados se observaron en Europa y en los EEUU.
"El hombre en sus orígenes vivía en la naturaleza. Con el transcurso del tiempo se refugió en cubículos con poca ventilación. Pero el mayor perjuicio es que, cada vez pasa más tiempo dentro de estas estructuras que supuestamente contienen los alergenos. Se podría calcular que el 90% de su día se encuentra en los lugares de trabajo, escuelas, en centro deportivos u artísticos", finaliza Gabriel Gattolin.

Una endotoxina abrió un debate científico
Los animales poseen una bacteria que se clasifica como "Gram negativa". Dicha bacteria, a su vez, libera una endotoxina que, aparentemente, si la persona estuvo expuesta a los animales desde el primer año de vida, desvía la respuesta del sistema inmunológico -como sucede en la población de bajos recursos- y la protegería o insensibilizaría contra los animales. "Este es un tema sumamente discutido y todavía se encuentra en plena investigación", dice el especialista Gabriel Gattolin.

Nacer en una granja tendría sus ventajas
Existe una serie de investigaciones realizadas en Suiza, Alemania y Suecia con chicos que nacen en granjas y están expuestos desde su primer día de vida a altas concentraciones de endotoxinas de animales y se cree que estarían protegidos.
El desafío que se plantearon los investigadores es llegar a determinar si el hecho de tener animales en los hogares y estar en contacto desde la temprana edad es realmente un factor desencadenante o, por el contrario, protector para aquellas personas que son alérgicas, según comentó Gattolin.

Pelos y alergenos se esparcen en el hogar
* El gato, por sus hábitos de limpieza, pasa la mayor parte del tiempo higienizándose o lamiéndose. A través de la saliva, adhiere la proteína a los pelos que luego los desprenderá y quedaran esparcidos por todo el ambiente.
* El perro tiene un funcionamiento parecido. La piel que contiene los alergenos se descama permanentemente. Y por su característica volátil se disemina en los hogares. Entonces, inevitablemente, cuando es inhalada por las personas alérgicas produce reacciones en ellas.

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