Por: Ernesto José Caram
Sección Rural
Históricamente el grueso de las exportaciones de limones de Tucumán dirigidas a la Unión Europea comenzaron siempre a concretarse a principios de mayo, aunque los envíos hacia otros destinos como por ejemplo Rusia puedan haberse concretado a fines de marzo. Lo de Rusia hasta el momento es muy pobre, no obstante quedan las expectativas que Europa seguirá siendo el mercado por excelencia y será allí donde se orienten todos los esfuerzos en busca de salvar el año. Lo que está claro es que estamos frente a un año que se vislumbra será complicado y conflictivo, fruto de la gran incertidumbre que vive la economía nacional, que terminó arrastrando a la que sigue siendo una de las actividades productivas más importantes de la región.
La gran incertidumbre existente por los grandes cambios económicos, entre los que sobresale la falta de crédito para afrontar el capital de trabajo y la compra de fruta, o el encarecimiento de los procesos poscosecha -fruto de la dolarización de todos los insumos de exportación-, o el incremento de los fletes terrestres y marítimos, más las aberrantes retenciones impuestas por un Gobierno ineficiente, crean un gran manto de incertidumbre en todo el sector y lo pone al borde de un ataque de nervios.
Todo esto, sin embargo, nos debe llevar a reflexionar que este año más que nunca los envíos deberán ser seguros y ordenados, con precios acordados en forma anticipada con los clientes del exterior y con fruta que deberá destacarse por su máxima calidad.
Es imperioso que se envíe la menor cantidad posible de fruta en consignación, ya que esta modalidad fue siempre un factor que arrastró hacia abajo los precios. En un mercado que se estima pueda quedar sobre ofertado, como sería el europeo durante su próxima temporada estival, la única salida que queda para defender los precios serán los envíos ordenados, con calibres selectos y calidades distinguidas. Es una tarea muy difícil que nunca el sector en su conjunto pudo controlar pero, a su vez, es la única oportunidad que le queda a algunos exportadores si es que quieren seguir operando.
Limones
Según el informe de Tradinter, la última temporada de los limones mediterráneos fue difícil ante la gran oferta durante el invierno europeo (octubre-marzo). Turquía y España volcaron mayores volúmenes a Europa, que parcialmente fueron compensados por menores envíos de Italia y de Grecia. La demanda fue insuficiente en relación a la oferta. En varias ocasiones se realizaron promociones y ofertas para liberarse de la mercadería sobrante. Los precios se ubicaron entre un 5 y un 15% por debajo de otros años.
Sección Rural
Históricamente el grueso de las exportaciones de limones de Tucumán dirigidas a la Unión Europea comenzaron siempre a concretarse a principios de mayo, aunque los envíos hacia otros destinos como por ejemplo Rusia puedan haberse concretado a fines de marzo. Lo de Rusia hasta el momento es muy pobre, no obstante quedan las expectativas que Europa seguirá siendo el mercado por excelencia y será allí donde se orienten todos los esfuerzos en busca de salvar el año. Lo que está claro es que estamos frente a un año que se vislumbra será complicado y conflictivo, fruto de la gran incertidumbre que vive la economía nacional, que terminó arrastrando a la que sigue siendo una de las actividades productivas más importantes de la región.
La gran incertidumbre existente por los grandes cambios económicos, entre los que sobresale la falta de crédito para afrontar el capital de trabajo y la compra de fruta, o el encarecimiento de los procesos poscosecha -fruto de la dolarización de todos los insumos de exportación-, o el incremento de los fletes terrestres y marítimos, más las aberrantes retenciones impuestas por un Gobierno ineficiente, crean un gran manto de incertidumbre en todo el sector y lo pone al borde de un ataque de nervios.
Todo esto, sin embargo, nos debe llevar a reflexionar que este año más que nunca los envíos deberán ser seguros y ordenados, con precios acordados en forma anticipada con los clientes del exterior y con fruta que deberá destacarse por su máxima calidad.
Es imperioso que se envíe la menor cantidad posible de fruta en consignación, ya que esta modalidad fue siempre un factor que arrastró hacia abajo los precios. En un mercado que se estima pueda quedar sobre ofertado, como sería el europeo durante su próxima temporada estival, la única salida que queda para defender los precios serán los envíos ordenados, con calibres selectos y calidades distinguidas. Es una tarea muy difícil que nunca el sector en su conjunto pudo controlar pero, a su vez, es la única oportunidad que le queda a algunos exportadores si es que quieren seguir operando.
Limones
Según el informe de Tradinter, la última temporada de los limones mediterráneos fue difícil ante la gran oferta durante el invierno europeo (octubre-marzo). Turquía y España volcaron mayores volúmenes a Europa, que parcialmente fueron compensados por menores envíos de Italia y de Grecia. La demanda fue insuficiente en relación a la oferta. En varias ocasiones se realizaron promociones y ofertas para liberarse de la mercadería sobrante. Los precios se ubicaron entre un 5 y un 15% por debajo de otros años.







