Un hombre mató a quemarropa a más de 30 personas en una universidad de EEUU
A las 7.15, una balacera provocó pánico en una residencia estudiantil de Virginia. El miedo volvió a reavivarse cuando, dos horas más tarde, otro tiroteo terminaba con la vida de tres decenas de personas y hería a varias otras. El atacante falleció, confirmó la Policía. Bush dijo estar "horrorizado y entristecido". Se trata del peor atentado en un campus universitario.
16 Abril 2007 Seguir en 
WASHINGTON.- Al menos 32 personas murieron el lunes y decenas resultaron heridas en un tiroteo en el campus de la universidad Virginia Tech, en Blacksburg (este), incluido el agresor, en el ataque más mortífero en una universidad en la historia de Estados Unidos.
"Nos han dicho que había 31 muertos y además está el propio tirador quien, por supuesto, está muerto. Por lo que eso da un total de 32", dijo Randy Forbes, congresista del estado, a la cadena de televisión CNN.
El atacante, que parece haber actuado solo, falleció, indicaron las autoridades, que por ahora no podían afirmar si era o no un estudiante ni cómo murió.
El drama recuerda al de Columbine (Colorado, oeste), que afectó profundamente al país cuando dos liceales asesinaron a 12 compañeros y a un profesor antes de suicidarse, el 20 de abril de 1999.
De todas formas, no supera un ataque en 1927, cuando un hombre hizo explotar una escuela de Michigan (norte), matando a 38 niños.
En un mensaje en su sitio en internet, la universidad confirmó la muerte de al menos 22 personas, entre los cuales estudiantes.
Lamento de Bush
El presidente estadounidense George W. Bush dijo el lunes que Estados Unidos está "horrorizado y entristecido" por el mortífero ataque.
"Las escuelas deberían ser lugares de seguridad, refugio y aprendizaje. Cuando ese refugio es violado, el impacto se siente en cada aula estadounidense y cada comunidad estadounidense", dijo el mandatario en un breve comunicado, indicando que el balance exacto de víctimas aún no ha sido confirmado.
"Se trata del peor tiroteo en un campus en la historia de nuestro país", subrayó la presidenta demócrata de la Cámara de Representantes estadounidense, Nancy Pelosi, antes de pedir un minuto de silencio, también observado en el Senado.
El presidente de la universidad, Charles Steigner, se refirió a "una tragedia monumental (...), un acto vacío de sentido, incomprensible y atroz".
Los hospitales de la región informaron de al menos 21 heridos. Algunos fueron alcanzados por disparos, otros resultaron heridos al saltar por las ventanas intentando huir.
Los disparos se dieron en primer lugar a las 07 de la mañana en una de las residencias del campus localizado en la pequeña localidad de Blacksburg, 425 km al sudoeste de Washington, y dos horas más tarde se oyeron en un segundo edificio de la universidad, donde se encuentran los salones de clase de los alumnos de ingeniería.
La Policía precisó que una de las víctimas había muerto en el primer edificio, y las otras en varios salones de clase del segundo.
Testigos interrogados por las cadenas de televisión estadounidenses contaron que escucharon decenas de disparos y que se había registrado "un caos monumental", mientras "muchos estudiantes corrían por todas partes, como locos".
Un estudiante dijo a la CNN que el agresor ingresó al segundo edificio, trancó las puertas y comenzó a disparar en cada aula.
La universidad de Virginia Tech cuenta con 28.000 estudiantes que realizan cursos de todo tipo, pero básicamente científicos.
El campus fue cerrado y se pidió a los profesores y empleados que volvieran a su casa. Un centro de conferencias del campus fue acondicionado para recibir e informar a las familias de los estudiantes, al tiempo que se instalaron varias células de apoyo psicológico.
La universidad tiene previsto reabrir el martes para una ceremonia de duelo prevista al mediodía. Los cursos fueron anulados hasta el miércoles, aunque varios estudiantes dudan que se retomen, tres semanas antes que comiencen los exámenes de fin de año.
El sitio de la universidad precisa que el campus había tenido dos alertas de bomba este mes, y que se había prometido una prima de 5.000 dólares a quien condujera al arresto del o los responsables.
El regreso a clases en agosto pasado también se había visto marcado por un drama, cuando un preso fugado se había refugiado en el campus. El hombre fue arrestado, pero un guardia y un policía fallecieron.
Amenazas
La semana pasada, la universidad -donde estudian 26.000 personas- recibió amenazas de bomba. Por el momento se desconoce si los disparos están relacionados con esas advertencias. El centro permanece cerrado y ha instado a los alumnos a quedarse en la residencia y a no acercarse a las ventanas.
Un hotel en las afueras del campus fue acondicionado para recibir e informar a las familias de los estudiantes, al tiempo que se instalaron varias células de apoyo psicológico. La universidad tiene previsto reabrir el martes para una ceremonia de duelo prevista al mediodía. Los cursos no serán retomados antes del miércoles.
Las autoridades no sabían si el atacante era un estudiante, ni cómo murió, precisó el responsable de la policía de la universidad, Wendell Flinchum, en una conferencia de prensa.
Se trata de uno de los peores tiroteos en un campus universitario en Estados Unidos desde que Charles Whitman abrió fuego desde lo alto de una torre en medio de la Universidad de Texas, en Austin, el 1 de agosto de 1966. En esa ocasión, el agresor causó la muerte de 15 personas e hirió a otras 31. (Reuters - DPA - AFP - NA)
"Nos han dicho que había 31 muertos y además está el propio tirador quien, por supuesto, está muerto. Por lo que eso da un total de 32", dijo Randy Forbes, congresista del estado, a la cadena de televisión CNN.
El atacante, que parece haber actuado solo, falleció, indicaron las autoridades, que por ahora no podían afirmar si era o no un estudiante ni cómo murió.
El drama recuerda al de Columbine (Colorado, oeste), que afectó profundamente al país cuando dos liceales asesinaron a 12 compañeros y a un profesor antes de suicidarse, el 20 de abril de 1999.
De todas formas, no supera un ataque en 1927, cuando un hombre hizo explotar una escuela de Michigan (norte), matando a 38 niños.
En un mensaje en su sitio en internet, la universidad confirmó la muerte de al menos 22 personas, entre los cuales estudiantes.
Lamento de Bush
El presidente estadounidense George W. Bush dijo el lunes que Estados Unidos está "horrorizado y entristecido" por el mortífero ataque.
"Las escuelas deberían ser lugares de seguridad, refugio y aprendizaje. Cuando ese refugio es violado, el impacto se siente en cada aula estadounidense y cada comunidad estadounidense", dijo el mandatario en un breve comunicado, indicando que el balance exacto de víctimas aún no ha sido confirmado.
"Se trata del peor tiroteo en un campus en la historia de nuestro país", subrayó la presidenta demócrata de la Cámara de Representantes estadounidense, Nancy Pelosi, antes de pedir un minuto de silencio, también observado en el Senado.
El presidente de la universidad, Charles Steigner, se refirió a "una tragedia monumental (...), un acto vacío de sentido, incomprensible y atroz".
Los hospitales de la región informaron de al menos 21 heridos. Algunos fueron alcanzados por disparos, otros resultaron heridos al saltar por las ventanas intentando huir.
Los disparos se dieron en primer lugar a las 07 de la mañana en una de las residencias del campus localizado en la pequeña localidad de Blacksburg, 425 km al sudoeste de Washington, y dos horas más tarde se oyeron en un segundo edificio de la universidad, donde se encuentran los salones de clase de los alumnos de ingeniería.
La Policía precisó que una de las víctimas había muerto en el primer edificio, y las otras en varios salones de clase del segundo.
Testigos interrogados por las cadenas de televisión estadounidenses contaron que escucharon decenas de disparos y que se había registrado "un caos monumental", mientras "muchos estudiantes corrían por todas partes, como locos".
Un estudiante dijo a la CNN que el agresor ingresó al segundo edificio, trancó las puertas y comenzó a disparar en cada aula.
La universidad de Virginia Tech cuenta con 28.000 estudiantes que realizan cursos de todo tipo, pero básicamente científicos.
El campus fue cerrado y se pidió a los profesores y empleados que volvieran a su casa. Un centro de conferencias del campus fue acondicionado para recibir e informar a las familias de los estudiantes, al tiempo que se instalaron varias células de apoyo psicológico.
La universidad tiene previsto reabrir el martes para una ceremonia de duelo prevista al mediodía. Los cursos fueron anulados hasta el miércoles, aunque varios estudiantes dudan que se retomen, tres semanas antes que comiencen los exámenes de fin de año.
El sitio de la universidad precisa que el campus había tenido dos alertas de bomba este mes, y que se había prometido una prima de 5.000 dólares a quien condujera al arresto del o los responsables.
El regreso a clases en agosto pasado también se había visto marcado por un drama, cuando un preso fugado se había refugiado en el campus. El hombre fue arrestado, pero un guardia y un policía fallecieron.
Amenazas
La semana pasada, la universidad -donde estudian 26.000 personas- recibió amenazas de bomba. Por el momento se desconoce si los disparos están relacionados con esas advertencias. El centro permanece cerrado y ha instado a los alumnos a quedarse en la residencia y a no acercarse a las ventanas.
Un hotel en las afueras del campus fue acondicionado para recibir e informar a las familias de los estudiantes, al tiempo que se instalaron varias células de apoyo psicológico. La universidad tiene previsto reabrir el martes para una ceremonia de duelo prevista al mediodía. Los cursos no serán retomados antes del miércoles.
Las autoridades no sabían si el atacante era un estudiante, ni cómo murió, precisó el responsable de la policía de la universidad, Wendell Flinchum, en una conferencia de prensa.
Se trata de uno de los peores tiroteos en un campus universitario en Estados Unidos desde que Charles Whitman abrió fuego desde lo alto de una torre en medio de la Universidad de Texas, en Austin, el 1 de agosto de 1966. En esa ocasión, el agresor causó la muerte de 15 personas e hirió a otras 31. (Reuters - DPA - AFP - NA)







