15 Abril 2007 Seguir en 
MOSCU.- Policías antidisturbios detuvieron ayer a cientos de manifestantes, entre ellos al campeón de ajedrez Garry Kasparov, y sofocaron violentamente una protesta contra el presidente, Vladimir Putin. Los activistas planeaban reunirse en una plaza céntrica de Moscú, a un kilómetro del Kremlin, para repudiar los atropellos a las libertades democráticas por parte de Putin y para exigir elecciones presidenciales limpias en 2008.
Kasparov, líder de la coalición opositora "Otra Rusia", que organizó la protesta, fue llevado a un tribunal, acusado de alterar el orden público. Diez horas después fue dejado en libertad, previo pago de unos U$S 40 de multa. "El régimen ha mostrado su verdadero rostro", gritó Kasparov, de 44 años, al salir de los tribunales. "Esta es una gran victoria para la oposición", dijo.
El ex primer ministro Mikhail Kasyanov, otro de los líderes de la alianza opositora, remarcó que la violenta represión es una prueba de que las autoridades temen ser desalojadas del poder en las próximas elecciones.
A palos
El centro de Moscú parecía ayer una fortaleza. Al menos 9.000 policías venidos de la inmensidad de la enorme Rusia se congregaron en la plaza Pushkin para evitar a toda costa la manifestación, que había sido prohibida por el gobierno. Primero fueron arrestados los organizadores del acto, y después arremetieron a palos contra los manifestantes. Pero la oposición continuó ondeando sus banderas. En las estrechas calles que rodean la plaza se veía a jóvenes, a jubilados y a activistas, rodeados por las fuerzas especiales, que los repelieron con una violencia desproporcionada.
El clima político ruso suele enrarecerse antes de las elecciones presidenciales y parlamentarias de invierno. El llamado del multimillonario Boris Berezovski, desde Londres, a una revuelta popular, tensó más la cuerda. No es nada nuevo en Rusia que defensores de los derechos humanos, liberales y magnates desplazados por el Kremlin denuncien atropellos democráticos, pero el Kremlin nunca había respondido con tanta fuerza como ayer.
Putin ha cambiado las leyes de tal forma que cualquier crítica pública contra las condiciones imperantes puede ser sancionada como un delito. Los observadores rusos creen que Putin no encuentra un sucesor adecuado. En su entorno crecen las sugerencias de modificar la Constitución y permitir su segunda reelección en marzo de 2008. (Reuter-DPA)
Kasparov, líder de la coalición opositora "Otra Rusia", que organizó la protesta, fue llevado a un tribunal, acusado de alterar el orden público. Diez horas después fue dejado en libertad, previo pago de unos U$S 40 de multa. "El régimen ha mostrado su verdadero rostro", gritó Kasparov, de 44 años, al salir de los tribunales. "Esta es una gran victoria para la oposición", dijo.
El ex primer ministro Mikhail Kasyanov, otro de los líderes de la alianza opositora, remarcó que la violenta represión es una prueba de que las autoridades temen ser desalojadas del poder en las próximas elecciones.
A palos
El centro de Moscú parecía ayer una fortaleza. Al menos 9.000 policías venidos de la inmensidad de la enorme Rusia se congregaron en la plaza Pushkin para evitar a toda costa la manifestación, que había sido prohibida por el gobierno. Primero fueron arrestados los organizadores del acto, y después arremetieron a palos contra los manifestantes. Pero la oposición continuó ondeando sus banderas. En las estrechas calles que rodean la plaza se veía a jóvenes, a jubilados y a activistas, rodeados por las fuerzas especiales, que los repelieron con una violencia desproporcionada.
El clima político ruso suele enrarecerse antes de las elecciones presidenciales y parlamentarias de invierno. El llamado del multimillonario Boris Berezovski, desde Londres, a una revuelta popular, tensó más la cuerda. No es nada nuevo en Rusia que defensores de los derechos humanos, liberales y magnates desplazados por el Kremlin denuncien atropellos democráticos, pero el Kremlin nunca había respondido con tanta fuerza como ayer.
Putin ha cambiado las leyes de tal forma que cualquier crítica pública contra las condiciones imperantes puede ser sancionada como un delito. Los observadores rusos creen que Putin no encuentra un sucesor adecuado. En su entorno crecen las sugerencias de modificar la Constitución y permitir su segunda reelección en marzo de 2008. (Reuter-DPA)







