"Creí que era una broma, hasta que vi que tenían pistolas"

Dos asaltantes sustrajeron anoche $ 2.000 en una de las sucursales del Correo Argentino. Los delincuentes amenazaron a a dos empleados, y luego los encerraron en un baño. El robo de un monedero.

ALARMADOS. Los empleados del Correo Argentino relatan el angustiante momento que les tocó vivir. No los golpearon, pero los apuntaron con armas. (LA GACETA/ ANTONIO FERRONI)
ALARMADOS. Los empleados del Correo Argentino relatan el angustiante momento que les tocó vivir. No los golpearon, pero los apuntaron con armas. (LA GACETA/ ANTONIO FERRONI)
13 Abril 2007
Cumplieron una década sin saber lo que era sufrir un asalto. Pero la buena suerte se terminó anoche. Dos delincuentes robaron $ 2.000 después de reducir a los empleados de una sucursal del Correo Argentino, ubicada en avenida Alem 340. "Esperamos que sea la primera y la última", dijo Ramón Jerez, jefe de la sucursal, aún alarmado por lo que le había tocado vivir.
En el local, además de Jerez, estaba la empleada Irma González. Faltaban cinco minutos para las 20, horario en el que cierran. "Entonces entraron estos dos hombres. Nos dijeron que nos fuéramos al fondo, pero yo creí que era una broma, hasta que vi que tenían pistolas en las manos", recordó Jerez. Los asaltantes los llevaron a un baño, ubicado en la parte posterior, en el cual los encerraron. "Nos nos pegaron. Nos tiraron un poco del pelo, pero nada más", dijo González. Cuando ambos estuvieron dentro del baño, los asaltantes (ambos jóvenes) tomaron los $ 2.000 que estaban dentro de la caja y escaparon. "Tardaron tres minutos. Fue muy rápido", agregó Jerez. En un comercio ubicado frente a la sucursal hay custodia policial, al igual que en otro que está en la esquina. A esa hora, decenas de personas pasaban caminando por la vereda, y otros tantos autos circulaban por la avenida. "Nadie vio nada", indicó Jerez. "Por aquí siempre hay policías, pero está visto que eso no asegura nada", dijo.Aparentemente, los asaltantes escaparon en una moto, que habían dejado estacionada en las inmediaciones.
Poco antes de ese asalto, en Mendoza 1.043, se produjo otro robo, aunque en este caso no hubo violencia. María Laura Zurita estaba atendiendo en el negocio de venta de insumos de computación, cuando ingresó un hombre. Según relató ella posteriormente, el desconocido le pidió un presupuesto para comprar una computadora, y luego le pidió si le podía mostrar un equipo MP3 que estaba en la vidriera. Cuando la mujer se levantó, el hombre tomó de arriba del escritorio un monedero negro, en el cual Zurita tenía $ 23. Luego, tranquilamente, el ladrón se fue. Cuando la empleada reaccionó ya era tarde, y el hombre había desaparecido con el dinero, según su denuncia.
El local está ubicado a pocos metros del edificio donde, el miércoles, un arrebatador atacó a la ingeniera Analía Rodríguez en momentos en que ella bajaba por la escalera desde su departamento del séptimo piso. A la mujer le quitaron la cartera, en la que llevaba $ 1.700, además de otros efectos personales.