Un kamikaze se inmoló en el corazón del Parlamento iraquí

El sitio más protegido de la capital volvió a ser blanco de los suicidas de Al Qaeda. El atacante era custodio de un político. Ocho muertos, entre ellos tres parlamentarios. Bomba en un puente del Tigris.

13 Abril 2007
BAGDAD.- Tres diputados y cuatro empleados perdieron ayer la vida cuando un terrorista suicida hizo estallar ayer su cinturón de explosivos en la cantina del Parlamento de Irak, situado en la “zona verde” de Bagdad. También resultaron heridos 10 iraquíes en este episodio ocurrido en la zona más segura de la capital, donde se encuentran las embajadas de Gran Bretaña y de EE.UU., además de las oficinas principales del gobierno iraquí.
El hecho ha puesto en evidencia las tremendas fallas del  nuevo dispositivo de seguridad establecido hace casi dos meses en la capital iraquí por las fuerzas estadounidenses. Entre los muertos figuran Mohammed Awad, del Frente Nacional para el Diálogo sunnita, así como otro legislador chiíta del Partido para la Reconciliación y la Liberación, representado con sólo tres bancas en el Parlamento.

Mensaje
La red Al Qaeda se adjudicó el atentado. El atacante era custodio de un miembro del Parlamento. Según fuentes iraquíes, los detectores de metales de la entrada no funcionaban ayer, lo que permitió al atacante introducir sus explosivos. Una hora después, la organización Estado Islámico en Irak, controlada por Al Qaeda, difundió por internet un comunicado en el que señalaba que el atentado fue “un mensaje para todos lo que colaboran con los ocupantes”.
La “zona verde” está especialmente protegida por los ejércitos iraquí y estadounidense. Desde octubre de 2004, cuando un suicida se inmoló causando la muerte de cinco personas, entre ellas cuatro estadounidenses, no se producían allí grandes atentados. Sólo hubo ataques con granadas de mortero; uno de ellos, a fines de marzo, cuando el secretario general de la ONU, Ban ki-moon, visitó el lugar. 
El presidente norteamericano, George W. Bush, dijo que el ataque es una prueba más de que Estados Unidos debe continuar apoyando con sus tropas al gobierno iraquí. También hubo expresiones de condena del Parlamento Europeo  y de  Gran Bretaña. La Liga Arabe se unió al repudio desde la óptica  de que el terrorismo en Irak no se combate sólo con medidas de seguridad, sino también con un proceso político en el que participen los grupos étnicos y religiosos.
En otro ataque por la mañana, al menos diez iraquíes murieron y más de 25 resultaron heridos al explotar un camión bomba en un puente sobre el río Tigris, en Bagdad. El puente, que comunica dos áreas del barrio de Karj, resultó gravemente dañado. Por otra parte, en Kirkuk, un grupo armado atacó a un grupo de civiles que festejaban un casamiento. El novio, un policía iraquí, figura entre las víctimas mortales. (Reuter-AFP-NA)


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