Masiva concentración en la plaza Independencia
Organizaciones de distintos sectores -la mayoría, docentes- repudiaron la represión y reclamaron una mejor distribución de la riqueza. Un alto acatamiento tuvo el paro en las instituciones educativas, no así en otros sectores laborales. Misa y marcha para mañana.
10 Abril 2007 Seguir en 
Más de 3.000 personas, entre maestros e integrantes de agrupaciones sindicales, políticas y civiles se congregaron en la plaza Independencia, para repudiar la represión policial en Neuquén de la semana pasada, durante un reclamo por mejoras salariales, que causó la muerte del profesor Carlos Fuentealba, calificada ayer de auténtico fusilamiento.
El tránsito de los alrededores del principal paseo público fue interrumpido, entre las 10.30 y las 12.30, debido a la protesta, una de las más numerosas de los últimos años, en la que también hubo críticas hacia las gestiones del presidente Néstor Kirchner y del gobernador José Alperovich.
A la movilización en la plaza se plegaron los educadores de los gremios UDT, Sadop (privados) y los universitarios Adiunt y Ademunt. Llamó la atención la ausencia de los sindicatos tucumanos ATEP (escuelas primarias de la provincia) y APEM (secundarias), asociados a la Ctera -la organizadora del paro nacional docente, de la que era afiliado Fuentealba-.
“¿Y dónde está? ¿Y dónde está? ¿Y dónde está Zelarayán?”, fue uno de los cánticos que se escucharon en la plaza, en referencia al secretario general de ATEP, César Zelarayán, que, además, encabeza la delegación tucumana de la CTA. Fue esta central obrera la que convocó el paro de 24 horas, que en Tucumán contó con más adhesión en el ámbito docente que en las demás áreas de la administración pública, a diferencia de lo ocurrido en otros distritos.
No obstante, ATEP, APEM y AMET (técnicas), que conforman el Frente Gremial Docente, anunciaron que harán una misa y una marcha de silencio por el microcentro, mañana, en repudio contra la represión y en recordación del docente muerto en Neuquén.
En la marcha de ayer tampoco cayó bien la presencia de Federico Masso que, pese a encabezar un movimiento social (Barrios de Pie), es funcionario del gabinete de Alperovich. Representantes gremiales coincidieron en afirmar que su participación pareció una provocación. “El forma parte del mismo Gobierno que dispersó una marcha de jubilados a los golpes, que es justamente lo que hoy estamos repudiando. A mí la hipocresía no me gusta”, afirmó la secretaria general de Sadop, Teresa Ramayo. Por su parte, el secretario general de la UDT, Carlos Giménez, destacó que Fuentealba fue fusilado de democracia por reclamar un sueldo digno. “No es casual lo que está pasando en Santa Cruz, en Salta y en Neuquén, donde hay un plan para callar a todos los que piensan distinto y quieren una distribución distinta de la riqueza”, aseveró el dirigente.
Ramayo, asimismo, dijo que es vergonzoso que el Gobierno nacional no dialogue con los docentes. “El Presidente anuncia un día que el mínimo será de $ 1.040, pero ¿con quién lo discutió? ¿$ 1.040 qué? ¿Sobre $ 300 o $ 400 de básico? Fue un anuncio electoral más, de los que ya estamos hartos”, manifestó.
En las escuelas tucumanas el paro tuvo un alto acatamiento. En los establecimientos públicos no hubo clases y en los privados la adhesión fue inusualmente alta, destacó Ramayo, aunque criticó a los colegios que igualmente abrieron sus puertas. “Muchos creen que educar es abrir las puertas y dar clases a como dé lugar. Pero hoy es un día de luto nacional y no se puede prohibir la protesta social”, dijo.
El paro docente alcanzó en Tucumán a establecimientos privados, parroquiales, estatales y universitarios, confirmó LA GACETA On Line durante un recorrido por los distintos establecimientos.
Los institutos Jim, Kennedy y Peter Pan, y los colegios Santa Catalina y Suizo fueron algunos de los que participaron del cese de actividades por 24 horas.
También, en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) se suspendió el dictado de clases en algunas facultades, pero el acatamiento del paro, en general, fue alto, confirmaron funcionarios.
Docentes de la UTN (tecnológica) se adhirieron a la protesta. En la Unsta (católica-privada) el dictado de clases fue normal.
Los trabajadores de LA GACETA realizaron ayer a las 16.30 un minuto de silencio en la Redacción del diario, en señal de duelo por el asesinato del docente de Neuquén y en repudio a la represión policial.
El tránsito de los alrededores del principal paseo público fue interrumpido, entre las 10.30 y las 12.30, debido a la protesta, una de las más numerosas de los últimos años, en la que también hubo críticas hacia las gestiones del presidente Néstor Kirchner y del gobernador José Alperovich.
A la movilización en la plaza se plegaron los educadores de los gremios UDT, Sadop (privados) y los universitarios Adiunt y Ademunt. Llamó la atención la ausencia de los sindicatos tucumanos ATEP (escuelas primarias de la provincia) y APEM (secundarias), asociados a la Ctera -la organizadora del paro nacional docente, de la que era afiliado Fuentealba-.
“¿Y dónde está? ¿Y dónde está? ¿Y dónde está Zelarayán?”, fue uno de los cánticos que se escucharon en la plaza, en referencia al secretario general de ATEP, César Zelarayán, que, además, encabeza la delegación tucumana de la CTA. Fue esta central obrera la que convocó el paro de 24 horas, que en Tucumán contó con más adhesión en el ámbito docente que en las demás áreas de la administración pública, a diferencia de lo ocurrido en otros distritos.
No obstante, ATEP, APEM y AMET (técnicas), que conforman el Frente Gremial Docente, anunciaron que harán una misa y una marcha de silencio por el microcentro, mañana, en repudio contra la represión y en recordación del docente muerto en Neuquén.
En la marcha de ayer tampoco cayó bien la presencia de Federico Masso que, pese a encabezar un movimiento social (Barrios de Pie), es funcionario del gabinete de Alperovich. Representantes gremiales coincidieron en afirmar que su participación pareció una provocación. “El forma parte del mismo Gobierno que dispersó una marcha de jubilados a los golpes, que es justamente lo que hoy estamos repudiando. A mí la hipocresía no me gusta”, afirmó la secretaria general de Sadop, Teresa Ramayo. Por su parte, el secretario general de la UDT, Carlos Giménez, destacó que Fuentealba fue fusilado de democracia por reclamar un sueldo digno. “No es casual lo que está pasando en Santa Cruz, en Salta y en Neuquén, donde hay un plan para callar a todos los que piensan distinto y quieren una distribución distinta de la riqueza”, aseveró el dirigente.
Ramayo, asimismo, dijo que es vergonzoso que el Gobierno nacional no dialogue con los docentes. “El Presidente anuncia un día que el mínimo será de $ 1.040, pero ¿con quién lo discutió? ¿$ 1.040 qué? ¿Sobre $ 300 o $ 400 de básico? Fue un anuncio electoral más, de los que ya estamos hartos”, manifestó.
En las escuelas tucumanas el paro tuvo un alto acatamiento. En los establecimientos públicos no hubo clases y en los privados la adhesión fue inusualmente alta, destacó Ramayo, aunque criticó a los colegios que igualmente abrieron sus puertas. “Muchos creen que educar es abrir las puertas y dar clases a como dé lugar. Pero hoy es un día de luto nacional y no se puede prohibir la protesta social”, dijo.
El paro docente alcanzó en Tucumán a establecimientos privados, parroquiales, estatales y universitarios, confirmó LA GACETA On Line durante un recorrido por los distintos establecimientos.
Los institutos Jim, Kennedy y Peter Pan, y los colegios Santa Catalina y Suizo fueron algunos de los que participaron del cese de actividades por 24 horas.
También, en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) se suspendió el dictado de clases en algunas facultades, pero el acatamiento del paro, en general, fue alto, confirmaron funcionarios.
Docentes de la UTN (tecnológica) se adhirieron a la protesta. En la Unsta (católica-privada) el dictado de clases fue normal.
Los trabajadores de LA GACETA realizaron ayer a las 16.30 un minuto de silencio en la Redacción del diario, en señal de duelo por el asesinato del docente de Neuquén y en repudio a la represión policial.







