18 Marzo 2007 Seguir en 
WASHINGTON.- La guerra en Irak forzó al ejército estadounidense a reeditar un manual de lucha contra la insurrección y a archivar la doctrina del ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld, partidario de un reducido ejército, apoyado en la tecnología.
Cuatro años después de la invasión a Irak en 2003, la doctrina sobre cómo combatir a insurgentes, uno de cuyos autores es el general David Petraeus, contradice numerosas tácticas empleadas por el ejército estadounidense. "El concepto de Rumsfeld fue desacreditado por la experiencia en Irak", opinó Loren Thompson, experto del centro de análisis Lexington Institute, quien agregó: "hay un límite en las tecnologías para enfrentar al enemigo". Según sus detractores, Rumsfeld cometió el error de no haber enviado más tropas a Irak, tras la caída de Saddam Hussein.
Petraeus, quien está a cargo de las tropas estadounidenses en Irak, es el responsable de la reedición de un viejo manual contra la insurrección. "La victoria se obtiene protegiendo a la población, no a las propias fuerzas. Si los soldados se quedan en sus bases, pierden el contacto con la población, aparentan estar asustados y dejan la iniciativa a los insurgentes", subraya el manual. El libro estipula: "25 soldados cada 1.000 habitantes es el mínimo para operaciones antiguerrilleras". Teniendo en cuenta los 6 millones de habitantes de Bagdad, se hubieran necesitado -sólo allí- 150.000 hombres, y 500.000 en todo el país. Actualmente, EE.UU. cuenta con cerca de 140.000 soldados en todo Irak; la cifra está lejos de la ideal, según el manual, aun sumando las 21.500 tropas que el presidente George W. Bush decidió enviar.
Por otro lado, a algunos generales les preocupa que el ejército concurra masivamente a Irak, dejando al país sin efectivos para enfrentar otras amenazas. Un informe presentado al Congreso indicó que la Guardia Nacional está tan solicitada para las guerras de Irak y Afganistán, que se contaría con pocos efectivos para contener una catástrofe natural. Por ello, el secretario de Defensa, Robert Gates, advirtió al Congreso que EE.UU. debía estar preparado para enfrentar otras amenazas, por lo que justificaba un aumento de efectivos en el Ejército. (AFP-NA)
Washington.- En medio del debate sobre el presupuesto para la llamada guerra contra el terrorismo, el presidente, George W. Bush, pidió ayer al Congreso que destine más dinero a la guerra en Irak, y lanzó duras críticas contra los demócratas, que piden el repliegue militar de Irak.
"En tiempos de guerra, la mayor obligación del Congreso es financiar a nuestros combatientes", afirmó Bush en su discurso radial de los sábados. Además, acusó a quienes no apoyan la guerra en Irak de utilizar a los soldados con fines políticos, sin importarles la "guerra contra el terrorismo". En setiembre de 2001, luego del atentado contra las Torres Gemelas, Bush declaró esta guerra, que comenzó en Afganistán, donde se hallaba refugiado Osama bin Laden, líder de la red Al Qaeda y principal acusado por el 11-S. Bin Laden no fue capturado y la situación en Afganistán es hoy al menos igual que la de Irak
En enero, luego de despedir al jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, Bush anunció el envío de 21.500 soldados al frente iraquí en el marco de la nueva estrategia. Ahora exige al Parlamento el incremento del presupuesto para las acciones bélicas.
En contraposición, senadores demócratas dijeron que es hora de que los iraquíes aseguren su propio país y tomen responsabilidad por su propio futuro. Un legislador argumentó con cifras este reclamo: 3.200 soldados estadounidenses muertos; más de 30.000 heridos, más de U$S 400.000 millones gastados. No mencionó los cientos de miles de civiles iraquíes fallecidos por el conflicto. (Télam)
Cuatro años después de la invasión a Irak en 2003, la doctrina sobre cómo combatir a insurgentes, uno de cuyos autores es el general David Petraeus, contradice numerosas tácticas empleadas por el ejército estadounidense. "El concepto de Rumsfeld fue desacreditado por la experiencia en Irak", opinó Loren Thompson, experto del centro de análisis Lexington Institute, quien agregó: "hay un límite en las tecnologías para enfrentar al enemigo". Según sus detractores, Rumsfeld cometió el error de no haber enviado más tropas a Irak, tras la caída de Saddam Hussein.
Petraeus, quien está a cargo de las tropas estadounidenses en Irak, es el responsable de la reedición de un viejo manual contra la insurrección. "La victoria se obtiene protegiendo a la población, no a las propias fuerzas. Si los soldados se quedan en sus bases, pierden el contacto con la población, aparentan estar asustados y dejan la iniciativa a los insurgentes", subraya el manual. El libro estipula: "25 soldados cada 1.000 habitantes es el mínimo para operaciones antiguerrilleras". Teniendo en cuenta los 6 millones de habitantes de Bagdad, se hubieran necesitado -sólo allí- 150.000 hombres, y 500.000 en todo el país. Actualmente, EE.UU. cuenta con cerca de 140.000 soldados en todo Irak; la cifra está lejos de la ideal, según el manual, aun sumando las 21.500 tropas que el presidente George W. Bush decidió enviar.
Por otro lado, a algunos generales les preocupa que el ejército concurra masivamente a Irak, dejando al país sin efectivos para enfrentar otras amenazas. Un informe presentado al Congreso indicó que la Guardia Nacional está tan solicitada para las guerras de Irak y Afganistán, que se contaría con pocos efectivos para contener una catástrofe natural. Por ello, el secretario de Defensa, Robert Gates, advirtió al Congreso que EE.UU. debía estar preparado para enfrentar otras amenazas, por lo que justificaba un aumento de efectivos en el Ejército. (AFP-NA)
Bush pide más fondos para financiar la guerra
Washington.- En medio del debate sobre el presupuesto para la llamada guerra contra el terrorismo, el presidente, George W. Bush, pidió ayer al Congreso que destine más dinero a la guerra en Irak, y lanzó duras críticas contra los demócratas, que piden el repliegue militar de Irak.
"En tiempos de guerra, la mayor obligación del Congreso es financiar a nuestros combatientes", afirmó Bush en su discurso radial de los sábados. Además, acusó a quienes no apoyan la guerra en Irak de utilizar a los soldados con fines políticos, sin importarles la "guerra contra el terrorismo". En setiembre de 2001, luego del atentado contra las Torres Gemelas, Bush declaró esta guerra, que comenzó en Afganistán, donde se hallaba refugiado Osama bin Laden, líder de la red Al Qaeda y principal acusado por el 11-S. Bin Laden no fue capturado y la situación en Afganistán es hoy al menos igual que la de Irak
En enero, luego de despedir al jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, Bush anunció el envío de 21.500 soldados al frente iraquí en el marco de la nueva estrategia. Ahora exige al Parlamento el incremento del presupuesto para las acciones bélicas.
En contraposición, senadores demócratas dijeron que es hora de que los iraquíes aseguren su propio país y tomen responsabilidad por su propio futuro. Un legislador argumentó con cifras este reclamo: 3.200 soldados estadounidenses muertos; más de 30.000 heridos, más de U$S 400.000 millones gastados. No mencionó los cientos de miles de civiles iraquíes fallecidos por el conflicto. (Télam)
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