11 Marzo 2007 Seguir en 
"Esto se convirtió en un infierno; ellos disparaban y yo también, para defenderme", afirmó José Francisco Elizondo, dueño de un negocio al que entraron dos delincuentes armados, a los que repelió a balazos. Elizondo resultó herido, y aseguró haberle pegado cuatro tiros a uno de los delincuentes, que aparentemente tenía puesto un chaleco antibalas.
Elizondo, de 40 años, denunció que el viernes a las 17, dos personas que se movilizaban en una moto negra ingresaron en su comercio, ubicado en calle Independencia al 800, en el barrio Virgen de la Merced de Los Gutiérrez, Alderetes.
En el negocio estaban Elizondo y su cuñado, Manuel Horacio Saavedra, de 42 años. "Los asaltantes tenían los cascos puestos. Desde que entraron sospeché que tenían malas intenciones. Entré rápido a buscar el arma calibre 32 que tengo en la habitación, para enfrentar a los delincuentes", dijo el comerciante. "Me gritaron: ¡alto ahí! Yo vi que llevaban un arma 9 mm, que es la que usa la Policía, y una tipo 11.25, que se usaba antes", dijo Elizondo, que hasta hace 12 años había trabajado en la Policía Federal y, gracias a sus conocimientos, logró identificar las armas.
Los hombres obligaron a Saavedra a tirarse al piso, apuntándole a la cabeza. "Cuando salí, le disparé a uno como cuatro balazos en el pecho, a un metro de distancia", relató el comerciante.
Sorpresa
El asaltante cayó al piso, aparentemente herido. El otro, que estaba cuidando que Saavedra no se levantara, se acercó a Elizondo y disparó hacia él, hiriéndolo en la pierna derecha. Mientras describía lo que vivió como un infierno, el comerciante explicó: "una de las balas casi mata a mi esposa, que estaba durmiendo y se había levantado al escuchar los ruidos".
Después, ambos asaltantes salieron corriendo. "El que estaba en el suelo, supuestamente herido en el pecho, chocó con el freezer antes de salir. Del pecho se le cayeron las cuatro balas que yo le había disparado", dijo asombrado Elizondo.
"Tenían chalecos antibalas; se notaba por el volumen de sus ropas. Además tenían armas que usa la Policía. Por el modo de proceder todo indica que sería gente de la Policía", afirmó el comerciante.
El jefe de Policía, comisario general Hugo Sánchez, señaló que no hay elementos en la investigación que indiquen tal cosa. "No está confirmado que hayan tenido chalecos antibalas, estamos trabajando y creemos que vamos a encontrar a estos hombres", afirmó.
Elizondo fue trasladado por vecinos a la comisaría y luego al Centro de Salud, para que fuera curado de la herida de bala. Afortunadamente ningún familiar resultó herido. Algunos vecinos vieron que los asaltantes, que habían huido en la moto, perdían sangre de las heridas en las piernas.
Según fuentes policiales, en ningún hospital, sanatorio ni dispensario se registró el ingreso de algún herido de bala.
Personal de la comisaría de Alderetes, a cargo de Luis Namen, se encuentra abocado a la búsqueda de los sospechosos.
Temor en las calles
"Es terrible. Ya no se puede vivir así", dijo Ema Roldán, de 48 años, una vecina cansada de la inseguridad que deben soportar cada día. "El intendente dice que hay seguridad, pero no es cierto. Debería empezar por cortar los matorrales en los que esconden los delincuentes", agregó la mujer.
"A plena luz del día me pusieron una pistola en las costillas para sacarme la bicicleta", dijo Rosa Suárez, de 57 años. "Vivimos bajo llave. Y si denunciamos a la Policía ellos vienen, dan una vuelta y se van", agregó la mujer. "Hace unos días casi matan a un viejito que vive solo, aquí a una cuadra. Le destrozaron el cuerpo con su propio bastón, y nadie hizo nada", contó Suárez.
"Ni siquiera los colectivos quieren pasar", dijo Héctor Alderete, de 44 años, un empleado que asegura que los choferes de la línea de 121 tienen miedo de pasar por el barrio después de las 21. "Hace tres días asaltaron uno en la esquina. Siempre los asaltan", dijo el hombre.
Elizondo, de 40 años, denunció que el viernes a las 17, dos personas que se movilizaban en una moto negra ingresaron en su comercio, ubicado en calle Independencia al 800, en el barrio Virgen de la Merced de Los Gutiérrez, Alderetes.
En el negocio estaban Elizondo y su cuñado, Manuel Horacio Saavedra, de 42 años. "Los asaltantes tenían los cascos puestos. Desde que entraron sospeché que tenían malas intenciones. Entré rápido a buscar el arma calibre 32 que tengo en la habitación, para enfrentar a los delincuentes", dijo el comerciante. "Me gritaron: ¡alto ahí! Yo vi que llevaban un arma 9 mm, que es la que usa la Policía, y una tipo 11.25, que se usaba antes", dijo Elizondo, que hasta hace 12 años había trabajado en la Policía Federal y, gracias a sus conocimientos, logró identificar las armas.
Los hombres obligaron a Saavedra a tirarse al piso, apuntándole a la cabeza. "Cuando salí, le disparé a uno como cuatro balazos en el pecho, a un metro de distancia", relató el comerciante.
Sorpresa
El asaltante cayó al piso, aparentemente herido. El otro, que estaba cuidando que Saavedra no se levantara, se acercó a Elizondo y disparó hacia él, hiriéndolo en la pierna derecha. Mientras describía lo que vivió como un infierno, el comerciante explicó: "una de las balas casi mata a mi esposa, que estaba durmiendo y se había levantado al escuchar los ruidos".
Después, ambos asaltantes salieron corriendo. "El que estaba en el suelo, supuestamente herido en el pecho, chocó con el freezer antes de salir. Del pecho se le cayeron las cuatro balas que yo le había disparado", dijo asombrado Elizondo.
"Tenían chalecos antibalas; se notaba por el volumen de sus ropas. Además tenían armas que usa la Policía. Por el modo de proceder todo indica que sería gente de la Policía", afirmó el comerciante.
El jefe de Policía, comisario general Hugo Sánchez, señaló que no hay elementos en la investigación que indiquen tal cosa. "No está confirmado que hayan tenido chalecos antibalas, estamos trabajando y creemos que vamos a encontrar a estos hombres", afirmó.
Elizondo fue trasladado por vecinos a la comisaría y luego al Centro de Salud, para que fuera curado de la herida de bala. Afortunadamente ningún familiar resultó herido. Algunos vecinos vieron que los asaltantes, que habían huido en la moto, perdían sangre de las heridas en las piernas.
Según fuentes policiales, en ningún hospital, sanatorio ni dispensario se registró el ingreso de algún herido de bala.
Personal de la comisaría de Alderetes, a cargo de Luis Namen, se encuentra abocado a la búsqueda de los sospechosos.
Temor en las calles
"Es terrible. Ya no se puede vivir así", dijo Ema Roldán, de 48 años, una vecina cansada de la inseguridad que deben soportar cada día. "El intendente dice que hay seguridad, pero no es cierto. Debería empezar por cortar los matorrales en los que esconden los delincuentes", agregó la mujer.
"A plena luz del día me pusieron una pistola en las costillas para sacarme la bicicleta", dijo Rosa Suárez, de 57 años. "Vivimos bajo llave. Y si denunciamos a la Policía ellos vienen, dan una vuelta y se van", agregó la mujer. "Hace unos días casi matan a un viejito que vive solo, aquí a una cuadra. Le destrozaron el cuerpo con su propio bastón, y nadie hizo nada", contó Suárez.
"Ni siquiera los colectivos quieren pasar", dijo Héctor Alderete, de 44 años, un empleado que asegura que los choferes de la línea de 121 tienen miedo de pasar por el barrio después de las 21. "Hace tres días asaltaron uno en la esquina. Siempre los asaltan", dijo el hombre.







