06 Octubre 2002 Seguir en 
BRASILIA.- Pese al arrollador triunfo del candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Luis Inacio Lula da Silva, el sueño de ser elegido presidente en la primera vuelta de los comicios brasileños parecía hoy desvanecerse cuando se escrutó el 31,75 por ciento de los votos, por lo que debería volver a la disputa, ahora sólo contra el oficialista José Serra, el próximo 27 de octubre.
El Tribunal Superior Electoral (TSE) anunció que Lula obtenía el 46,87 por ciento de los sufragios y Serra el 24,56 por ciento, por lo que de confirmarse la tendencia ambos se encaminan a disputar la segunda vuelta.
El populista evangelista Anthony Garotinho estaba tercero con el 15,52 por ciento de los votos y Ciro Gomes, de centro derecha, el 12,59 por ciento.
El candidato del PT, quien sigue el recuento de las urnas desde el comité de su partido en San Pablo, aseguró que no teme la disputa de la segunda vuelta contra Serra, el delfín del presidente Fernando Henrique Cardoso y candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
"Si logro ganar en la primera ronda, excelente. Si no, vamos a la segunda. Yo no estoy preocupado", expresó el líder opositor, aparentemente confiado en las encuestas preelectorales, que revelaron que arrancará con gran ventaja (en torno de 20 puntos porcentuales) sobre cualquier adversario en la segunda ronda electoral, que se celebrará el 27 de octubre.
El recuento parcial parece confirmar hasta ahora la tendencia dibujada por la encuesta a boca de urna divulgada hoy por el Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (IBOPE), que previó que Lula recibirá un 49 por ciento de los votos válidos.
Como la encuesta tiene un margen de error de un punto porcentual, sólo el término del conteo de sufragios por parte del TSE revelará en forma definitiva si el ex obrero metalúrgico conquistó la mayoría absoluta que necesitaría para festejar la conquista de la presidencia tras los comicios de hoy, cuando cumple 57 años.
La histórica elección de hoy en Brasil se realizó en clima de total tranquilidad en todo el país, pese a los serios retrasos en el proceso de votación, atribuidos por el TSE a la misma complejidad de los comicios.
Además, los fallos en miles de las llamadas "urnas electrónicas" en la primera elección totalmente informatizada que se realizó en Brasil contribuyeron a retrasar la votación.Sin embargo, el presidente del TSE, Nelson Jobim, aseguró que los fallos afectaron a sólo el 1,62 por ciento de los lugares de votación, un índice similar al registrado en los comicios municipales de 2000.
Hasta las 21,30 (hora local y argentina) cuatro horas después del término de la elección, aún se registraban largas filas de electores en varias ciudades del país, ya que la Justicia electoral repartió señas para asegurarles el derecho a voto a todos los que llegaron antes de las 17.
Jobim aseguró que los retrasos han sido provocados principalmente por la demora de muchos electores en completar los seis votos exigidos en las elecciones de hoy, las más amplias de la historia del país.
Además del presidente de la República, los 115 millones de electores registrados fueron llamados hoy a escoger los nuevos gobernadores de los 26 Estados y del Distrito Federal, y renovar dos tercios del Senado y la totalidad de la Cámara de Diputados y de las Asambleas Legislativas provinciales.
Según el IBOPE, las urnas de hoy resultarán en cambios expresivos en la correlación de fuerzas en el Congreso Nacional.Pese a que las fuerzas de centro y centroderecha seguirán siendo mayoritarias, la oposición de izquierda deberá ampliar significativamente su bancada parlamentaria, en especial en la Cámara Baja.
El instituto demoscópico prevé que el PT podrá convertirse en segunda o tercera fuerza de la Cámara de Diputados, al conquistar entre 73 y 83 escaños, frente a los 58 que posee hasta ahora.
Por otra parte, la coalición entre socialdemócratas y conservadores que apoya el gobierno Cardoso deberá perder parte de su poder, aunque seguirá mayoritaria en el Congreso.
El PSDB, de Cardoso, encogería de 95 a entre 60 y 70 diputados, mientras que el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, que apoya la candidatura de Serra, vería su bancada reducirse de los actuales 87 escaños a entre 75 y 85.
El conservador Partido del Frente Liberal (PFL) que abandonó la coalición oficialista en abril pasado, sería el más perjudicado en las urnas, al ver su presencia en la Cámara Baja reducirse de los 97 diputados actuales a entre 77 y 87 diputados. (Télam-SNI)
El Tribunal Superior Electoral (TSE) anunció que Lula obtenía el 46,87 por ciento de los sufragios y Serra el 24,56 por ciento, por lo que de confirmarse la tendencia ambos se encaminan a disputar la segunda vuelta.
El populista evangelista Anthony Garotinho estaba tercero con el 15,52 por ciento de los votos y Ciro Gomes, de centro derecha, el 12,59 por ciento.
El candidato del PT, quien sigue el recuento de las urnas desde el comité de su partido en San Pablo, aseguró que no teme la disputa de la segunda vuelta contra Serra, el delfín del presidente Fernando Henrique Cardoso y candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
"Si logro ganar en la primera ronda, excelente. Si no, vamos a la segunda. Yo no estoy preocupado", expresó el líder opositor, aparentemente confiado en las encuestas preelectorales, que revelaron que arrancará con gran ventaja (en torno de 20 puntos porcentuales) sobre cualquier adversario en la segunda ronda electoral, que se celebrará el 27 de octubre.
El recuento parcial parece confirmar hasta ahora la tendencia dibujada por la encuesta a boca de urna divulgada hoy por el Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (IBOPE), que previó que Lula recibirá un 49 por ciento de los votos válidos.
Como la encuesta tiene un margen de error de un punto porcentual, sólo el término del conteo de sufragios por parte del TSE revelará en forma definitiva si el ex obrero metalúrgico conquistó la mayoría absoluta que necesitaría para festejar la conquista de la presidencia tras los comicios de hoy, cuando cumple 57 años.
La histórica elección de hoy en Brasil se realizó en clima de total tranquilidad en todo el país, pese a los serios retrasos en el proceso de votación, atribuidos por el TSE a la misma complejidad de los comicios.
Además, los fallos en miles de las llamadas "urnas electrónicas" en la primera elección totalmente informatizada que se realizó en Brasil contribuyeron a retrasar la votación.Sin embargo, el presidente del TSE, Nelson Jobim, aseguró que los fallos afectaron a sólo el 1,62 por ciento de los lugares de votación, un índice similar al registrado en los comicios municipales de 2000.
Hasta las 21,30 (hora local y argentina) cuatro horas después del término de la elección, aún se registraban largas filas de electores en varias ciudades del país, ya que la Justicia electoral repartió señas para asegurarles el derecho a voto a todos los que llegaron antes de las 17.
Jobim aseguró que los retrasos han sido provocados principalmente por la demora de muchos electores en completar los seis votos exigidos en las elecciones de hoy, las más amplias de la historia del país.
Además del presidente de la República, los 115 millones de electores registrados fueron llamados hoy a escoger los nuevos gobernadores de los 26 Estados y del Distrito Federal, y renovar dos tercios del Senado y la totalidad de la Cámara de Diputados y de las Asambleas Legislativas provinciales.
Según el IBOPE, las urnas de hoy resultarán en cambios expresivos en la correlación de fuerzas en el Congreso Nacional.Pese a que las fuerzas de centro y centroderecha seguirán siendo mayoritarias, la oposición de izquierda deberá ampliar significativamente su bancada parlamentaria, en especial en la Cámara Baja.
El instituto demoscópico prevé que el PT podrá convertirse en segunda o tercera fuerza de la Cámara de Diputados, al conquistar entre 73 y 83 escaños, frente a los 58 que posee hasta ahora.
Por otra parte, la coalición entre socialdemócratas y conservadores que apoya el gobierno Cardoso deberá perder parte de su poder, aunque seguirá mayoritaria en el Congreso.
El PSDB, de Cardoso, encogería de 95 a entre 60 y 70 diputados, mientras que el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, que apoya la candidatura de Serra, vería su bancada reducirse de los actuales 87 escaños a entre 75 y 85.
El conservador Partido del Frente Liberal (PFL) que abandonó la coalición oficialista en abril pasado, sería el más perjudicado en las urnas, al ver su presencia en la Cámara Baja reducirse de los 97 diputados actuales a entre 77 y 87 diputados. (Télam-SNI)







