El juego del poder

Punto de vista. Por Jorge José Torres - Director de la carrera de Magister en Relaciones Internacionales - Idela/UNT.

04 Marzo 2007
Irán es hoy un actor importante en el inestable escenario de Medio Oriente. La considerable cantidad de errores de la política norteamericana, en particular en Irak y en Afganistán, y sus desastrosas consecuencias han potenciado su influencia regional, muy por encima del poder real del que efectivamente dispone. Sin duda, en el momento actual, Irán es una de las piezas claves para resolver la cuestión iraquí. Ello parece haber sido comprendido por la diplomacia norteamericana, que aceptó participar en una conferencia de alto nivel para analizar la situación de Irak y avanzar en los primeros pasos para su resolución.
El 10 de marzo, en Bagdad, junto con los de Estados Unidos y los de los demás miembros permanentes del Consejo de Seguridad, estarán sentados representantes de Irán, de Siria y de los países de la región vinculados a Irak. Sin duda, es un cambio sutil de la política norteamericana, que se negaba hasta ahora a tener tratos con uno de los integrantes del llamado "eje del mal". Se trata de una apuesta al realismo de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, que sabe con certeza que no puede ignorarse la poderosa influencia iraní en la mayoría chiíta de Irak y que carece de sentido hablar de estabilizar la región sin la participación de Irán y de Siria.
A pesar de esta positiva situación, el gobierno del presidente Ahmadinejad se encuentra en un momento político inestable

Ante la ONU
Está expuesto a que, en las próximas semanas, el Consejo de Seguridad agrave las sanciones aplicadas si no se suspende la expansión del proyecto de desarrollo de energía nuclear ni se permite la aplicación de los controles del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). El dilema es si mantiene la intransigencia o genera un espacio negociador. El presidente Ahmadinejad, derrotado en las recientes elecciones municipales, con su poder disminuido, tiene poco margen para la flexibilidad; ello podría ser demostrativo de debilidad. Sin embargo, otros sectores políticos iraníes entienden que su país no está en condiciones de mantener en el largo plazo un conflicto con los EE.UU. y con la ONU sin correr el riesgo de retroceder en su ambición de ser el gran actor regional de Medio Oriente hoy, cuando Irak ha desaparecido políticamente del escenario. Por otra parte, para definir su estrategia, Irán no puede ignorar las opiniones de China ni las de Rusia, potencias equilibradoras de la presión occidental, con las comparte intereses. Así las cosas, para Irán, las opciones en juego son varias; también lo son para los EE.UU., para Israel y para los países de Europa Occidental. Al costado de la mesa, China y Rusia observan con atención. Sin embargo, nadie tiene una carta definitivamente ganadora... y sigue el juego. (Especial para LA GACETA)





Tamaño texto
Comentarios