06 Octubre 2002 Seguir en 
Las grandes posibilidades de que Luiz Inacio "Lula" da Silva sea, desde esta noche (o dentro de 15 días), el presidente electo de Brasil, conmueven el tablero político de Latinoamérica y despiertan interés en gran parte de los países del mundo. Y es en la Argentina donde, quizás, estén los ojos más atentos para observar todos los efectos que puedan emanar de la llegada de un dirigente de izquierda a la presidencia del coloso del Cono Sur.
Después de tres derrotas sucesivas, el probable triunfo del candidato del Partido de los Trabajadores, según considera el analista Rosendo Fraga, implica una ruptura del modelo analítico entre política y economía en Latinoamérica de los ?90. En este patrón terminaba ganando la elección el candidato más "racional" para la economía, porque la gente no arriesgaba y optaba por la estabilidad.
Las izquierdas eran vistas como inexpertas para el gobierno y esto generaba un voto conservador. Así ocurrió con las dos victorias de Fernando Henrique Cardoso, con la reelección de Carlos Menem, y con la de Alberto Fujimori, en Perú. Por supuesto, hubo algunas excepciones como el caso de Hugo Chávez, en Venezuela.
En este marco, el único presidente socialista que se consagró en la región fue Ricardo Lagos, en Chile. Pero este caso, según los analistas, fue tal vez, lo que le enseñó el camino a "Lula" para moderar sus hábitos radicalizados y aliarse con parte de sus viejos adversarios, con el propósito de llegar al poder.
Esto se demostró cuando "Lula", en un debate, fue acusado por Anthony Garotinho, el candidato de extrema izquierda, de que él no era más de esta tendencia ideológica y que, por su alianza con liberales, se había transformado en un dirigente pro mercado. "Ahora cambié, hice alianzas y soy más moderado", le respondió "Lula" a Garotinho después de acusarlo de "inmaduro", políticamente hablando.
No obstante las demostraciones públicas de su cambio político, su llegada provoca más incertidumbre que si por el contrario el seguro ganador fuera el oficialista José Serra.
Pero, como estima Fraga, los votantes brasileños, en este caso, parece que van a preferir arriesgar la estabilidad económica con tal de producir un cambio político y social.
Sin embargo, los brasileños no quieren un cambio sin un horizonte claro. "Lula" tiene los votos -según las encuestas- porque, además de los partidarios cautivos por su populismo, siempre bregó por un cambio de poder económico sin tocar las bases del Plan Real. En el último año, el casi seguro futuro presidente, el discurso de "Lula" hizo hincapié en mantener lo que está bien hecho y eficientizar el gasto público, inclinándolo hacia lo social (hospitales, niñez, desnutrición, etc.).
La mitad y algo más
Como Brasil es el gigante de América del Sur (es la mitad o algo más en algunos aspectos, tales como PBI, territorio y población) la repercusión del triunfo de Lula será muy importante. Debido a que el dirigente del PT (quien por ahora genera incertidumbre), su accionar desde el gobierno podría influencia en algo la balanza del electorado argentino, en favor o en contra, de candidatos como Adolfo Rodríguez Saá o Elisa Carrió, que generan sensaciones parecidas.
Por todo, "Lula" tendrá que demostrar muchas aptitudes desde el gobierno, en especial, que las izquierdas, en Latinoamérica, no son símbolo de incertidumbre. Para analizar las consecuencias que pueden derivar de esta elección, LA GACETA consultó, además, a los economistas de la Universidad del CEMA, Jorge Avila, y Ricardo Schefer, y al economista tucumano radicado en Brasil, Gabriel Scrimini, quienes aportan diferentes enfoques de un acontecimiento singular.
Después de tres derrotas sucesivas, el probable triunfo del candidato del Partido de los Trabajadores, según considera el analista Rosendo Fraga, implica una ruptura del modelo analítico entre política y economía en Latinoamérica de los ?90. En este patrón terminaba ganando la elección el candidato más "racional" para la economía, porque la gente no arriesgaba y optaba por la estabilidad.
Las izquierdas eran vistas como inexpertas para el gobierno y esto generaba un voto conservador. Así ocurrió con las dos victorias de Fernando Henrique Cardoso, con la reelección de Carlos Menem, y con la de Alberto Fujimori, en Perú. Por supuesto, hubo algunas excepciones como el caso de Hugo Chávez, en Venezuela.
En este marco, el único presidente socialista que se consagró en la región fue Ricardo Lagos, en Chile. Pero este caso, según los analistas, fue tal vez, lo que le enseñó el camino a "Lula" para moderar sus hábitos radicalizados y aliarse con parte de sus viejos adversarios, con el propósito de llegar al poder.
Esto se demostró cuando "Lula", en un debate, fue acusado por Anthony Garotinho, el candidato de extrema izquierda, de que él no era más de esta tendencia ideológica y que, por su alianza con liberales, se había transformado en un dirigente pro mercado. "Ahora cambié, hice alianzas y soy más moderado", le respondió "Lula" a Garotinho después de acusarlo de "inmaduro", políticamente hablando.
No obstante las demostraciones públicas de su cambio político, su llegada provoca más incertidumbre que si por el contrario el seguro ganador fuera el oficialista José Serra.
Pero, como estima Fraga, los votantes brasileños, en este caso, parece que van a preferir arriesgar la estabilidad económica con tal de producir un cambio político y social.
Sin embargo, los brasileños no quieren un cambio sin un horizonte claro. "Lula" tiene los votos -según las encuestas- porque, además de los partidarios cautivos por su populismo, siempre bregó por un cambio de poder económico sin tocar las bases del Plan Real. En el último año, el casi seguro futuro presidente, el discurso de "Lula" hizo hincapié en mantener lo que está bien hecho y eficientizar el gasto público, inclinándolo hacia lo social (hospitales, niñez, desnutrición, etc.).
La mitad y algo más
Como Brasil es el gigante de América del Sur (es la mitad o algo más en algunos aspectos, tales como PBI, territorio y población) la repercusión del triunfo de Lula será muy importante. Debido a que el dirigente del PT (quien por ahora genera incertidumbre), su accionar desde el gobierno podría influencia en algo la balanza del electorado argentino, en favor o en contra, de candidatos como Adolfo Rodríguez Saá o Elisa Carrió, que generan sensaciones parecidas.
Por todo, "Lula" tendrá que demostrar muchas aptitudes desde el gobierno, en especial, que las izquierdas, en Latinoamérica, no son símbolo de incertidumbre. Para analizar las consecuencias que pueden derivar de esta elección, LA GACETA consultó, además, a los economistas de la Universidad del CEMA, Jorge Avila, y Ricardo Schefer, y al economista tucumano radicado en Brasil, Gabriel Scrimini, quienes aportan diferentes enfoques de un acontecimiento singular.







