04 Octubre 2002 Seguir en 
BRASILIA.- Si el próximo gobierno mantiene políticas "sanas", Brasil no tiene por qué preocuparse, dijo la número dos del FMI Anne Krueger. Además, dijo que Brasil superará su situación sin reestructurar su deuda porque está en situación de seguir creciendo.
Para que funcione este escenario así presentado, el nuevo gobierno brasileño debería elegir a un equipo económico que genere confianza entre los inversionistas y que, respaldado por un ya acordado crédito de U$S 30.000 millones del FMI, aleje a los especuladores.
La otra cara
Así planteado el escenario, cabe preguntarse qué pasaría si los problemas de Brasil se profundizan. Las tranquilizantes palabras de Krueger son sorprendentemente muy similares a las palabras del FMI sobre Argentina antes de que cayó en default, anota el analista David Chance. Si Brasil cayera, pese a mantener las políticas liberales delineadas por los banqueros y el FMI, los flujos de inversión para las economías en desarrollo podrían disminuir y se crearían dudas sobre la credibilidad del FMI. Además, habría un daño para los estados financieros de los bancos del mundo desarrollado.
Muchas de las preguntas que surgieron tras el incumplimiento de Argentina quedaron en el archivo -dice Chance-, pero un derrumbe de Brasil sería demasiado grande para ser ignorado. Es el país más poblado de América Latina y la mayor economía de la región, y su derrumbe se haría sentir en todo el mundo. (Reuter)
Cardoso deja una pesada herencia
El dólar valía 2,3 reales en enero y ahora podría llegar a los 4 reales. Con esa tasa de cambio la deuda pública de Brasil alcanzaría el 62% del PBI y supera holgadamente los U$S 200.000 millones.
Hasta el 31 de diciembre -todavía estará vigente el gobierno actual-, Brasil tiene compromisos de pago por unos U$S 17.000 millones.
Los especuladores andan sueltos. El plan económico que durante años benefició al sector financiero experimentará, seguramente, cambios drásticos, y los bancos tratan de ganar lo que puedan hasta entonces.
La economía necesitará aumentos del 5% en el PBI en los próximos cuatro años, para crear nuevos puestos de trabajo, tal como lo prometen todos los candidatos. Para este año el crecimiento previsto apenas supera el 1%.
Para que funcione este escenario así presentado, el nuevo gobierno brasileño debería elegir a un equipo económico que genere confianza entre los inversionistas y que, respaldado por un ya acordado crédito de U$S 30.000 millones del FMI, aleje a los especuladores.
La otra cara
Así planteado el escenario, cabe preguntarse qué pasaría si los problemas de Brasil se profundizan. Las tranquilizantes palabras de Krueger son sorprendentemente muy similares a las palabras del FMI sobre Argentina antes de que cayó en default, anota el analista David Chance. Si Brasil cayera, pese a mantener las políticas liberales delineadas por los banqueros y el FMI, los flujos de inversión para las economías en desarrollo podrían disminuir y se crearían dudas sobre la credibilidad del FMI. Además, habría un daño para los estados financieros de los bancos del mundo desarrollado.
Muchas de las preguntas que surgieron tras el incumplimiento de Argentina quedaron en el archivo -dice Chance-, pero un derrumbe de Brasil sería demasiado grande para ser ignorado. Es el país más poblado de América Latina y la mayor economía de la región, y su derrumbe se haría sentir en todo el mundo. (Reuter)
El dólar valía 2,3 reales en enero y ahora podría llegar a los 4 reales. Con esa tasa de cambio la deuda pública de Brasil alcanzaría el 62% del PBI y supera holgadamente los U$S 200.000 millones.
Hasta el 31 de diciembre -todavía estará vigente el gobierno actual-, Brasil tiene compromisos de pago por unos U$S 17.000 millones.
Los especuladores andan sueltos. El plan económico que durante años benefició al sector financiero experimentará, seguramente, cambios drásticos, y los bancos tratan de ganar lo que puedan hasta entonces.
La economía necesitará aumentos del 5% en el PBI en los próximos cuatro años, para crear nuevos puestos de trabajo, tal como lo prometen todos los candidatos. Para este año el crecimiento previsto apenas supera el 1%.







