10 Febrero 2007 Seguir en 
Para intentar atar los cabos sueltos que aún quedan en el macabro crimen de la contadora Liliana Cruz, la Justicia realizó esta mañana dos allanamientos simultáneos.
Por un lado, un equipo a cargo de la secretaria María Verónica López Cisneros, allanó la casa de la acusada del asesinato, la médica María del Valle Dip, ubicada en Balcarce 399 de esta capital.
Al mismo tiempo, otro grupo comandado por el fiscal Alejandro Noguera requisó la farmacia San José, en avenida Avellaneda 601, donde el jueves a la tarde fue hallado en un placard el cuerpo descuartizado de la contadora.
Los investigadores buscaron las tarjetas de crédito, el DNI, y los 8.000 dólares que supuestamente Dip le habría robado a la víctima cuando esta última se encontraba de viaje.
Según la hipótesis más fuerte que manejan los pesquisas, fue este robo y la posterior recriminación de la contadora lo que desencadenó el crimen.
Presumen que la médica sostenía su amistad con la víctima por conveniencias económicas y que, luego de este robo, la contadora habría amenazado a Dip con denunciarla si no le devolvía lo que le había robado, lo que desató la locura y llevó a la acusada a matarla.
Los operativos fueron llevados a cabo por efectivos de Seguridad Personal, al mando del oficial principal Víctor Barraza, supervisados por el titular de la Dirección General de Investigaciones, comisario Julio López.
Por un lado, un equipo a cargo de la secretaria María Verónica López Cisneros, allanó la casa de la acusada del asesinato, la médica María del Valle Dip, ubicada en Balcarce 399 de esta capital.
Al mismo tiempo, otro grupo comandado por el fiscal Alejandro Noguera requisó la farmacia San José, en avenida Avellaneda 601, donde el jueves a la tarde fue hallado en un placard el cuerpo descuartizado de la contadora.
Los investigadores buscaron las tarjetas de crédito, el DNI, y los 8.000 dólares que supuestamente Dip le habría robado a la víctima cuando esta última se encontraba de viaje.
Según la hipótesis más fuerte que manejan los pesquisas, fue este robo y la posterior recriminación de la contadora lo que desencadenó el crimen.
Presumen que la médica sostenía su amistad con la víctima por conveniencias económicas y que, luego de este robo, la contadora habría amenazado a Dip con denunciarla si no le devolvía lo que le había robado, lo que desató la locura y llevó a la acusada a matarla.
Los operativos fueron llevados a cabo por efectivos de Seguridad Personal, al mando del oficial principal Víctor Barraza, supervisados por el titular de la Dirección General de Investigaciones, comisario Julio López.












