10 Febrero 2007 Seguir en 
El caso no podía pasar inadvertido para los vecinos de la farmacia de avenida Avellaneda 601, donde el cuerpo de Liliana del Valle Cruz fue hallado seccionado, dentro de cajas y bolsas. “Es increíble lo que ocurrió. La dueña atendió normalmente su negocio desde el martes y recién cerró el jueves”, afirmó Carlos Contreras, que vive a pocos metros de la farmacia. La propietaria del local, María del Valle Dip, es la principal sospechosa de haber cometido el crimen de la contadora y se encuentra detenida.
“Uno siente horror. Ocurrió acá, a dos casas; es la primera vez que veo una cosa de estas tan de cerca. La verdad es que anoche no pude dormir”, dijo Ramón Sánchez, de 32 años, encargado en un edificio de Honduras primera cuadra. Según el hombre, el crimen afectó el ánimo de todo el barrio.
“Hace dos días que el cadáver descuartizado estaba ahí. No se puede creer. Anoche no tenía ganas ni de salir a la puerta”, dijo Laura Mansilla, de 29 años. La mujer afirmó que la noche del martes estuvo en la farmacia, pero no advirtió nada extraño.
“Es un espanto. Hoy pasé por ahí y sentí un poco de miedo. No puedo dejar de pensar en eso, porque uno nunca espera que una mujer haga algo así”, dijo Diego Luna, de 22 años, que atiende una verdulería en la cuadra.
“Quedé impresionadísimo. A esa mujer la conozco del barrio, y nunca esperé que hiciera algo así, porque siempre dio la impresión de ser una persona tranquila. Me queda una sensación que no se puede explicar con palabras”, dijo Antonio Lorenzo, un peluquero de 53 años.
Según María del Carmen Villafañe, la zona se caracteriza por tener mucho movimiento. “Resulta increíble pensar que esta mujer haya hecho algo por el estilo”, afirmó Villafañe.
Fernanda, una mujer que vive hace poco cerca del lugar del hecho, manifestó que aún no puede salir del asombro por lo que ocurrió a pocos metros de su casa. “Una se siente mal por la cantidad de casos recientes, y que aún no tienen respuesta, como el de Betty Argañaraz”, afirmó la joven, de 27 años. Fernanda admitió que el trágico suceso la consternó sobremanera. “Cada vez que apago la luz me da mucho miedo”, aseguró la joven.
Otros, indiferentes
De la gran cantidad de vecinos consultados, sólo unos pocos afirmaron que no están afectados por el macabro hallazgo ocurrido el jueves, en la farmacia de Dip.
“A mí no me afectó. Hice mi vida con tranquilidad, porque cada uno reacciona a su manera. El barrio sí estuvo muy convulsionado, sobre todo por el movimiento de la Policía”, explicó Mario González, que vive en un edificio ubicado a pocos metros de la farmacia.
“Pasé por allí y vi una gran cantidad de gente. Me parece una barbaridad, porque se trata de una persona, pero uno no puede dejar que este tipo de cosas le cambien el ánimo, porque en nuestra sociedad pasan todo el tiempo”, afirmó otro vecino, que prefirió no identificarse. “Es un granito de arena más entre todas las cosas malas que suceden en Tucumán”, agregó el hombre.
- LUJAN LEDESMA (28) “Este tipo de casos crea una especie de psicosis colectiva. Yo soy docente, y cuando pasó lo de la maestra quedé aterrorizada”.
- CARLOS LAZARTE (30) “Uno se siente realmente mal. A veces estos casos no llegan a resolverse. La enfermedad de la sociedad hace que uno salga con temor a la calle”.
- JOSE PLAZA (67) “Es horrible. No se le puede hacer eso a un ser humano. Uno ve este tipo de cosas que aparecen en los diarios y en la televisión, y piensa cómo puede alguien llegar a hacer eso”.
- JUAN CARLOS CAPURELLI (30) “Soy de Buenos Aires, y allá estos casos se ven todos los días. Inclusive en todo el país esta clase de crímenes parece estar creciendo; debe ser por la situación de estrés que vive toda la sociedad argentina”.
- INES DULOR “Estoy horrorizada. Esto que pasó es un espanto. Me genera miedo lo que está haciendo esta sociedad. Me parece que es un desborde de todas las situaciones. Pero yo confío en la Justicia como sistema”.
- RICARDO PALLERO (43) “Como mendocino, puedo decir que esto es algo nacional. Pero nos llegaron comentarios de que esta provincia está atravesando una situación muy difícil en cuanto a crímenes como este”.
- FERNANDO IBAÑEZ (31) “Son cosas que se están dando muy seguido. Este es el tercer caso similar, si contamos el caso Lebbos y el de la maestra desaparecida (Angela Beatriz Argañaraz). Esto le puede pasar a cualquiera, porque hay mucha impunidad. Mientras no haya sanciones firmes, esto no se va a solucionar”.
“Uno siente horror. Ocurrió acá, a dos casas; es la primera vez que veo una cosa de estas tan de cerca. La verdad es que anoche no pude dormir”, dijo Ramón Sánchez, de 32 años, encargado en un edificio de Honduras primera cuadra. Según el hombre, el crimen afectó el ánimo de todo el barrio.
“Hace dos días que el cadáver descuartizado estaba ahí. No se puede creer. Anoche no tenía ganas ni de salir a la puerta”, dijo Laura Mansilla, de 29 años. La mujer afirmó que la noche del martes estuvo en la farmacia, pero no advirtió nada extraño.
“Es un espanto. Hoy pasé por ahí y sentí un poco de miedo. No puedo dejar de pensar en eso, porque uno nunca espera que una mujer haga algo así”, dijo Diego Luna, de 22 años, que atiende una verdulería en la cuadra.
“Quedé impresionadísimo. A esa mujer la conozco del barrio, y nunca esperé que hiciera algo así, porque siempre dio la impresión de ser una persona tranquila. Me queda una sensación que no se puede explicar con palabras”, dijo Antonio Lorenzo, un peluquero de 53 años.
Según María del Carmen Villafañe, la zona se caracteriza por tener mucho movimiento. “Resulta increíble pensar que esta mujer haya hecho algo por el estilo”, afirmó Villafañe.
Fernanda, una mujer que vive hace poco cerca del lugar del hecho, manifestó que aún no puede salir del asombro por lo que ocurrió a pocos metros de su casa. “Una se siente mal por la cantidad de casos recientes, y que aún no tienen respuesta, como el de Betty Argañaraz”, afirmó la joven, de 27 años. Fernanda admitió que el trágico suceso la consternó sobremanera. “Cada vez que apago la luz me da mucho miedo”, aseguró la joven.
Otros, indiferentes
De la gran cantidad de vecinos consultados, sólo unos pocos afirmaron que no están afectados por el macabro hallazgo ocurrido el jueves, en la farmacia de Dip.
“A mí no me afectó. Hice mi vida con tranquilidad, porque cada uno reacciona a su manera. El barrio sí estuvo muy convulsionado, sobre todo por el movimiento de la Policía”, explicó Mario González, que vive en un edificio ubicado a pocos metros de la farmacia.
“Pasé por allí y vi una gran cantidad de gente. Me parece una barbaridad, porque se trata de una persona, pero uno no puede dejar que este tipo de cosas le cambien el ánimo, porque en nuestra sociedad pasan todo el tiempo”, afirmó otro vecino, que prefirió no identificarse. “Es un granito de arena más entre todas las cosas malas que suceden en Tucumán”, agregó el hombre.
Voces de la gente
- LUJAN LEDESMA (28) “Este tipo de casos crea una especie de psicosis colectiva. Yo soy docente, y cuando pasó lo de la maestra quedé aterrorizada”.
- CARLOS LAZARTE (30) “Uno se siente realmente mal. A veces estos casos no llegan a resolverse. La enfermedad de la sociedad hace que uno salga con temor a la calle”.
- JOSE PLAZA (67) “Es horrible. No se le puede hacer eso a un ser humano. Uno ve este tipo de cosas que aparecen en los diarios y en la televisión, y piensa cómo puede alguien llegar a hacer eso”.
- JUAN CARLOS CAPURELLI (30) “Soy de Buenos Aires, y allá estos casos se ven todos los días. Inclusive en todo el país esta clase de crímenes parece estar creciendo; debe ser por la situación de estrés que vive toda la sociedad argentina”.
- INES DULOR “Estoy horrorizada. Esto que pasó es un espanto. Me genera miedo lo que está haciendo esta sociedad. Me parece que es un desborde de todas las situaciones. Pero yo confío en la Justicia como sistema”.
- RICARDO PALLERO (43) “Como mendocino, puedo decir que esto es algo nacional. Pero nos llegaron comentarios de que esta provincia está atravesando una situación muy difícil en cuanto a crímenes como este”.
- FERNANDO IBAÑEZ (31) “Son cosas que se están dando muy seguido. Este es el tercer caso similar, si contamos el caso Lebbos y el de la maestra desaparecida (Angela Beatriz Argañaraz). Esto le puede pasar a cualquiera, porque hay mucha impunidad. Mientras no haya sanciones firmes, esto no se va a solucionar”.












