Habrían usado inyecciones para dormir a la contadora antes de degollarla
Es una de las claves del macabro homicidio. La sospechosa de haber matado a Liliana Cruz es mucho más pequeña que la víctima y por ello descartan un forcejeo. Niegan que hayan sido pareja, pero la Policía no desecha la hipótesis del crimen pasional. Las armas que se usaron.
09 Febrero 2007 Seguir en 
Una de las primeras dudas que invadió a los investigadores es la gran diferencia de tamaño que existe entre la sospechosa, María del Valle Dip, y la víctima, Liliana del Valle Cruz.
La médica, una mujer delgada y de baja estatura, es considerablemente más pequeña que la contadora, que era mucho más alta y corpulenta. Por ello se descartaba una situación de forcejeo o de lucha entre ambas.
La clave, según versiones que LA GACETA recogió en Tribunales, parecería estar en las inyecciones que la misma sospechosa reconoció haberle colocado a Cruz, con motivo de un tratamiento antiviral.
El martes, en la farmacia San José, Cruz le habría solicitado a Dip que le colocara una de estas inyecciones del tratamiento, según confesó la misma sospechosa.
Por ese dato, los investigadores prácticamente dan por descartado que Dip habría dormido a Cruz para luego degollarla. Todo esto habría ocurrido el martes a la tarde y luego la médica dermatóloga comenzó a plantar pistas falsas para confunfir a la Policía. La primera fue dejar el VW Surán abandonado en el estacionamiento de la Terminal de Omnibus, con las llaves puestas, y la segunda declarar ante la Policía que ella le había inyectado un remedio a Dip para levantarle el ánimo porque estaba deprimida.
Aún no está claro el móvil de este macabro homicidio y tampoco cuál fue la participación de los hijos de la médica, también detenidos, Exequiel y Gerardo Naigeboren, de 25 y de 23 años, ya que el menor fue quien dio aviso a la Policía cuando se enteró lo que había ocurrido. Además, la ley indica que ellos no pueden ser acusados de encubrimiento, en caso de que lo hayan hecho, ya que son familiares directos.
Las pesquisas sobre el cádaver van a demorar más de lo habitual ya que el cuerpo fue descuartizado en varias partes (cabeza, piernas y brazos), aunque LA GACETA confirmó que para seccionarlo se utilizó un cuchillo de hoja ancha, como el que se utiliza en la cocina oriental, y una sierra.
Por otra parte, está comprobado que la sospechosa del crimen y la víctima mantenían desde hace varios años una relación por lo menos amistosa. Las familias de ambas niegan rotundamente que hayan mantenido una relación sentimental, de tipo homosexual, y se niegan a hablar sobre la vida privada de ellas, pero los investigadores no descartan la hipótesis del móvil pasional.
También se investiga la posibilidad de que haya existido una deuda de dinero entre ambas, según comentaron algunos testigos.
Esta mañana también se supo que la familia de los detenidos ya designó abogados defensores: Angel Paliza y Sebastián Herrera Prieto se encargarán de defender a la mujer, mientras que Luis Acosta representará a los hijos.
La médica, una mujer delgada y de baja estatura, es considerablemente más pequeña que la contadora, que era mucho más alta y corpulenta. Por ello se descartaba una situación de forcejeo o de lucha entre ambas.
La clave, según versiones que LA GACETA recogió en Tribunales, parecería estar en las inyecciones que la misma sospechosa reconoció haberle colocado a Cruz, con motivo de un tratamiento antiviral.
El martes, en la farmacia San José, Cruz le habría solicitado a Dip que le colocara una de estas inyecciones del tratamiento, según confesó la misma sospechosa.
Por ese dato, los investigadores prácticamente dan por descartado que Dip habría dormido a Cruz para luego degollarla. Todo esto habría ocurrido el martes a la tarde y luego la médica dermatóloga comenzó a plantar pistas falsas para confunfir a la Policía. La primera fue dejar el VW Surán abandonado en el estacionamiento de la Terminal de Omnibus, con las llaves puestas, y la segunda declarar ante la Policía que ella le había inyectado un remedio a Dip para levantarle el ánimo porque estaba deprimida.
Aún no está claro el móvil de este macabro homicidio y tampoco cuál fue la participación de los hijos de la médica, también detenidos, Exequiel y Gerardo Naigeboren, de 25 y de 23 años, ya que el menor fue quien dio aviso a la Policía cuando se enteró lo que había ocurrido. Además, la ley indica que ellos no pueden ser acusados de encubrimiento, en caso de que lo hayan hecho, ya que son familiares directos.
Las pesquisas sobre el cádaver van a demorar más de lo habitual ya que el cuerpo fue descuartizado en varias partes (cabeza, piernas y brazos), aunque LA GACETA confirmó que para seccionarlo se utilizó un cuchillo de hoja ancha, como el que se utiliza en la cocina oriental, y una sierra.
Por otra parte, está comprobado que la sospechosa del crimen y la víctima mantenían desde hace varios años una relación por lo menos amistosa. Las familias de ambas niegan rotundamente que hayan mantenido una relación sentimental, de tipo homosexual, y se niegan a hablar sobre la vida privada de ellas, pero los investigadores no descartan la hipótesis del móvil pasional.
También se investiga la posibilidad de que haya existido una deuda de dinero entre ambas, según comentaron algunos testigos.
Esta mañana también se supo que la familia de los detenidos ya designó abogados defensores: Angel Paliza y Sebastián Herrera Prieto se encargarán de defender a la mujer, mientras que Luis Acosta representará a los hijos.











