El poderoso virus político

Lo que se vivió en el organismo que maneja las estadísticas trae a la memoria la renuncia de "Chacho" Alvarez. Los riesgos que se corren a nivel internacional. Por Angel Anaya

06 Febrero 2007
BUENOS AIRES.- El corto plazo, cuando no el inmediato, es el poderoso virus que amenaza desde hace largo tiempo a la política nacional.
Aunque ya lejano, el testimonio más elocuente puede haber sido el de Carlos "Chacho" Alvarez, al renunciar a la vicepresidencia tras su denuncia sobre corrupción en la reforma laboral, sin pensar que la presumible caída del entonces presidente, Fernando de la Rúa, provocaría la ruptura de la cadena constitucional. Todo lo que se precipitó después -cinco vertiginosos presidentes del Partido Justicialista que interrumpieron el mandato de la Alianza- fue mucho peor, mientras "Chacho" desaparecía bajo la anomia montevideana del Mercosur.
Para muchos observadores de aquí y del exterior, la sorpresiva acción oficial en el Indec puede ser un golpe sólo superable por aquel en el orden político.
Seguramente, no pasará mucho tiempo antes de repercutir sobre el perfil exitoso de la economía de corto y mediano plazo que maneja el presidente Néstor Kirchner.

Llegó tarde
La dimensión de ese error fue advertida tarde en el Gobierno, como demuestran los durísimos y reiterados términos con que el ministro político Aníbal Fernández -mafiosos y banda de forajidos- calificó al personal contestatario del organismo, sin duda, con el aval del Presidente.
Los informes del Indice de Precios del Consumidor, cualquiera que sea su calidad real, suscitarán a partir de ahora múltiples cuestionamientos, fundados o no.

Peculiaridad del sistema
El de la inflación real será, en consecuencia, un tema inseparable de la campaña electoral que hasta ahora sólo manejaban los políticos sin cuestionar al Indec. Los analistas económicos se considerarán en libertad de constituir sus propias fuentes y los empresarios ocultarán resultados a los encuestadores oficiales del organismo por el fundado temor a la presencia de la AFIP y a las rudas presiones del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
Es público y notorio que la decisión oficial de intervenir en el índice de precios del Indec se originó en la necesidad de Moreno de conocer la identidad de las empresas encuestadas, cuyo secreto está previsto por la ley y por la reglamentación de ese organismo.
Esta peculiaridad del sistema es universal; por eso, causó sorpresa en los organismos similares del exterior la intervención oficial en un mes crítico como es enero, y la irritación de los encuestadores del Indec.
Por lo demás, en medio del debate planteado, parece haberse perdido de vista que los índices estimados y el oficial, discutibles o no, están señalando que nuestro país vive en estado de permanente inflación y que las discusiones por los salarios mediante paritarias aseguradas por el propio presidente Néstor Kirchner, a horas de intervenir en el organismo estadístico, apenas han comenzado. (De nuestra Sucursal)