14 Diciembre 2006 Seguir en 
SANTIAGO.- Dos jóvenes, uno militar y otro artista, nietos de dos generales que se opusieron durante la dictadura -Augusto Pinochet y Carlos Prats- reivindicaron, cada uno a su manera, la herencia de sus abuelos: uno felicitando al dictador durante su funeral y el otro escupiendo sobre el féretro del difunto.Las figuras son el único nieto militar del ex dictador, el capitán del Ejército, Augusto Pinochet Molina, y Francisco Cuadrado Prats, nieto del ex jefe del Ejército chileno, Carlos Prats, asesinado en Buenos Aires junto a su esposa, Sofía Cuthbert, por agentes de la dictadura chilena el 30 de setiembre de 1974.Ambos planificaron previamente sus actos, que se convirtieron en un símbolo y reflejo de las divisiones que la figura de Pinochet despierta en la sociedad chilena, aun después de muerto. El nieto del dictador pronunció en el funeral un encendido discurso y reivindicó el golpe de Estado de 1973. Lo escribió e irrumpió en las exequias, cuando no figuraba en la lista oficial de oradores. No menos preparado fue el acto de repudio del nieto de Prats. Francisco esperó varias horas en la fila de gente que aguardaba pasar ante el cadáver y, a su turno, frente al féretro, escupió el vidrio que protegía el rostro del dictador. (DPA-Reuter)
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