MOSCU.- Para Argentina, la cuestión de hoy pasa por ganar sí o sí los dos singles para coronarse campeón de la Davis por primera vez en su historia. El viernes por la noche, el país se acostó viéndose más cerca que nunca del título, pero 24 horas después es Rusia la que se siente a un paso: la verdad se sabrá hoy, cuando en el estadio “Olímpico” de Moscú se corone al nuevo campeón del torneo.
Antes del dobles, los rostros de los argentinos -jugadores, dirigentes, periodistas y asistentes del equipo- no engañaban: todos traslucían una relajada confianza. Algunos hasta dijeron verse “más cerca que nunca” del título que persiguen sin éxito desde 1921. Pero tras los 97 minutos que necesitaron los rusos para despachar a Nalbandian y Calleri, todo cambió.
El cordobés debe hoy vencer a Nikolay Davydenko en el cuarto punto. Entonces, todo se definiría en un quinto punto. En ese caso, Acasuso, de enfrentar a Safin, tiene un buen balance en los enfrentamientos personales con este -dos victorias y una derrota-. Por otro lado, jamás perdió en la Davis: tiene cuatro triunfos.
Sobre ninguno de estos puntos pudo conocerse la opinión de Shamil Tarpishev, el capitán ruso. Se dejó ver muy poco porque está enojado con Safin por sus críticas públicas a la superficie elegida en Moscú. Ayer ni siquiera apareció por la rueda de prensa.
Las estadísticas, tan amadas por los estadounidenses y tan inútiles a veces, marcan que Rusia perdió las dos finales que jugó en el estadio “Olímpico” moscovita. Diego Maradona, que de deporte algo sabe, dice que la situación argentina en la Davis le recuerda a la de la Selección de fútbol antes de enfrentar a Brasil en el Mundial de Italia 90: nadie creía que pudieran ganar, y lo hicieron. Pero en aquella Selección jugaba él, autor del pase perfecto para el gol de Claudio Caniggia. El Maradona albiceleste en la Davis podría ser Nalbandian, pero para que los argentinos sigan soñando, hace falta otro Maradona más en el quinto punto. Los rusos tienen a Safin. ¿Se convertirá Acasuso en Maradona por un día? (DPA-Especial)
Esta vez, los rusos fueron los ruidosos
MOSCU.- Después de haber perdido claramente el “mano a mano” del viernes con los más de 300 hinchas argentinos en el estadio “Olímpico”, ayer los rusos se tomaron revancha y dejaron atrás su mote histórico de fríos. Así, transformaron la cancha en una caldera.
Mientras que el viernes, cuando arrancó el partido Chela-Davydenko, había poco mas de 1.000 hinchas locales en el estadio, ayer, al inicio del dobles, cerca de 8.000 personas copaban las tribunas montadas especialmente para esta ocasión con cientos de banderas rojas, azules y blancas.
Los simpatizantes locales tuvieron una especie de jefe de la barra brava en Alexander, un moscovita quien desde una de las cabeceras comenzaba con su grito de guerra “Rusia, Rusia” y rápidamente contagiaba a todo el estadio.
Alexander estaba acompañado por tres amigos, dos de los cuales durante el transcurso del segundo set exhibieron una bandera que decía “Maradona, go home”, aunque poco la pudieron mostrar porque la gente de seguridad rápidamente les ordenó que debían retirarla. La bandera había generado reacciones en los argentinos e incluso en Marat Safin, que se mostró contrariado por la frase.
A pesar del aliento constante, los rusos siempre fueron respetuosos de los argentinos, pese a la “paliza tenística” del dobles.
Al final del encuentro, los cálidos hinchas rusos tuvieron su premio ya que Safin y Tursunov tiraron a las tribunas una decena de pelotitas para festejar un punto clave de cara a la conquista de la Copa
Entre los hinchas argentinos, dos famosos se incorporaron a las tribunas: fueron el basquetbolista Rubén Wolkowyski y el ex rugbista Diego Domínguez. (Télam-Especial)