La moneda brasileña perforó otro récord en su caída libre

En lo que va del año, el real acumula una desvalorización de casi el 40%. Temor de los inversores por el triunfo de "Lula".

25 Septiembre 2002
SAN PABLO.- La moneda de Brasil, el real, continuó ayer su caída libre y marcó un nuevo mínimo histórico en su cotización. Una caída de 5,6% llevó al real a su segundo mínimo histórico consecutivo y cerró a 3,78 por dólar. El lunes había tocado por primera vez el piso de los 3,57 por cada billete norteamericano.
Según analistas, la turbulencia en los mercados se debe al temor de los inversores a que una nueva encuesta muestre que el candidato presidencial izquierdista, Luiz Inacio "Lula" da Silva, está más próximo a ganar en la primera vuelta en las elecciones del 6 de octubre.
En lo que va del año, el real acumula una desvalorización de casi el 40%. Ayer llegó a caer hasta a 3,81 por dólar, su nivel más bajo desde que la moneda comenzó a circular, en 1994. El índice Bovespa de la Bolsa paulista perdió 0,64%.
El último sondeo de intención de voto mostró que Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores, extendió largamente su liderazgo sobre el candidato favorito de los inversores, el oficialista José Serra. Muchos en el mercado consideran que Serra tiene mayor probabilidad de mantener y profundizar las reformas emprendidas por el gobierno actual.

Alusión a Argentina
Los inversores temen que "Lula" se aleje de las reformas orientadas al mercado del gobierno actual y eventualmente lleve a la mayor economía latinoamericana a un incumplimiento de pagos de su deuda, que totaliza U$S 260.000 millones. El propio Da Silva salió al cruce de estas especulaciones y dijo ayer que la oposición poco puede hacer para calmar a los mercados. "Asumimos por escrito los compromisos más serios que un candidato puede asumir", declaró respecto del tratamiento que le dará a la deuda soberana si llega a la presidencia. "Calmar a los mercados es tarea del gobierno", afirmó. Asimismo, en alusión a la actitud de los inversores, Lula dijo que la economía brasileña se muestra frágil, y que por lo tanto no hay que jugar. Además, aseguró que su gobierno no llevará a la quiebra al país. "Brasil no es una republiqueta cualquiera, no es Argentina. Este país no quiebra", dijo. En esa línea, el presidente de Argentina, Eduardo Duhalde, había recomendado a Brasil que mire bien de cerca lo que sucede en su país para evitar caer en la misma situación. (TELAM-SNI)

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