Las tensiones de una semana de emociones

Las tensiones de una semana de emociones

La calma se instaló en el poder luego de la visita presidencial. Sin cambios hasta nuevo aviso y un fortalecimiento de la gestión.

Marcelo Aguaysol
Por Marcelo Aguaysol 15 Julio 2026

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Fueron unos minutos. Sólo eso. Y escasos. No hubo más que un saludo; un agradecimiento, pero sin las tensiones naturales de dos gobernantes que transitan por carriles políticos diferentes. “Le agradezco gobernador. Para mi es un placer venir a Tucumán, porque me transmite seguridad”, dicen que fue lo que transmitió el presidente Javier Milei, la madrugada del 9 de julio, en uno de los patios de la Casa Histórica. Osvaldo Jaldo, el gobernador anfitrión, asintió y aceptó con algunos presentes el gesto presidencial. La intimidad de la noche patria se trastocó cuando el ministro de Economía, Luis Caputo, ingresó a una de las carpas gastronómicas para cumplir un objetivo que se había propuesto: saborear un sándwich de milanesa tucumana. La fugaz visita del gabinete nacional por la capital simbólica de la República estuvo al borde de la zozobra, el día anterior a la llegada de Milei y de sus ministros. ¿Motivo? Meramente deportivo. Las llamadas se intensificaron en el entretiempo del encuentro que, hace una semana, disputaron la selección nacional de fútbol con su similar de Egipto. Pese a que la visita estaba confirmada, todo dependía del humor social. Una derrota del elenco que dirige Lionel Scaloni hubiera significado más una plaza de protesta que otra de la alegría. Primó la segunda, tras la remontada en el estadio de Atlanta.

Las tensiones dieron paso a la euforia. Si hay algo que une más a los argentinos, eso es el fútbol. Y ha quedado registrado en las llamadas telefónicas de autoridades tucumanas y nacionales. En Milei hay algo que cambió: su discurso de los primeros minutos de la conmemoración de los 210 años de la Declaración de la Independencia Argentina fue un balance, como tantos otros efectuados en los últimos meses, acerca del desenvolvimiento de la economía. No tuvo la impronta de aquel economista libertario que enfatizaba, a los gritos, algunas de las acciones de gestión. Entre los invitados, hubo gestos de sorpresas, particularmente en el cierre, porque el jefe de Estado no apeló al tradicional “¡Viva la libertad, carajo!”

La Casa Rosada no descuidó ningún detalle. Como el que más inquietó a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. La presencia en esta ciudad de la vicepresidenta Victoria Villarruel, invitada a la ceremonia por el protocolo provincial y no nacional, era la imagen disonante de una relación tormentosa de la fórmula que asumió el 10 de diciembre de 2023, que viene desgastándose desde fines de 2024 y que terminó de romperse a lo largo de los últimos tiempos. “No quiero esa foto”, comentan que fue la postura de la hermana del Presidente. Por esa razón, la medianoche independentista encontró a la intendenta capitalina, Rossana Chahla, a la izquierda del presidente de la Nación. ¿El argumento? Era la más auténtica de las anfitrionas de la capital simbólica de la República Argentina: San Miguel de Tucumán. En ese movimiento protocolar intervino el propio Jaldo que, al día siguiente, se paseó con la presidenta del Senado, encabezando todas las actividades de la agenda patria.

Villarruel es un grano en el zapato libertario. Sus aspiraciones presidencialistas están a la orden del día. “No me pone nerviosa. Sé lo que tengo que hacer y estoy aquí, en Tucumán, cumpliendo un deber institucional y cívico”, fue el comentario de Villarruel en el palco montado para que las autoridades presencien el desfile por el 9 de Julio. ¿Qué le preocupa a la Casa Rosada? Que la vicepresidenta de la Nación consolide su imagen, algo que en Tucumán parece estar definida, porque, a cada paso que dio, había una predisposición para sacarse una foto o saludar al público. En Buenos Aires la inscriben dentro de la puja peronista. Y, en una oportunidad, la pusieron al lado de Jaldo en una potencial fórmula presidencial para 2027. Al tucumano no le interesa la marquesina nacional. Está más focalizado en el territorio, con la posibilidad abierta de aspirar a un nuevo mandato gubernamental. En los últimos días, volvió a escena la eventual candidatura de un outsider que, hace algunos meses, sonó con fuerza: Jorge Brito, el banquero del Macro y dirigente vinculado a River Plate.

En las tertulias tucumanas se mencionó que no resulta para nada descabellado que Villarruel y Brito aspiren a competir electoralmente contra La Libertad Avanza, tomando en cuenta la orfandad de líderes dentro de la estructura nacional del Partido Justicialista. Sin embargo, desde el entorno más directo del banquero negaron toda posibilidad de una incursión política para las próximas elecciones. Indicaron que Brito está muy concentrado en las inversiones privadas de su grupo empresarial, especialmente en materia energética. 

En el mercado (y en el Fondo Monetario Internacional) hay una premisa innegociable en el horizonte para la economía argentina: el proceso de estabilización abierto por Milei debe continuar y profundizarse, sin importar quién o quiénes lo promuevan. Vale la reputación y la confianza, algo que la Argentina ha perdido a lo largo de décadas de incumplimientos y que convirtieron al país en un defaulteador serial. En este contexto, no pasa desapercibida la designación de la economista tucumana Silvana Tenreyro como economista jefa del FMI. Sus conocimientos del mundo emergente conviven con su formación en mercados avanzados. En tiempos pasados, el organismo ha descuidado el balance de ambos mercados y, por eso, también afrontó una crisis interna dentro de su directorio.

Las tensiones se disiparon rápidamente. Jaldo y sus ministros respiraron profundamente cuando Milei y su comitiva retornaron a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La sensación del deber institucional cumplido brotó en el Gobierno provincial. El fin de semana largo atemperó los ánimos. El gobernador ya no habla de cambios en el gabinete y aquellos que en su interior sentían que estaban nominados soplaron de alivio. ¿Por qué detener la llamada oxigenación? Jaldo sabe que tiene varios frentes abiertas (y no desde ahora) en la estructura gubernamental, pero choca con los interrogantes que a todos los gobernantes se les pasó por la cabeza cuando se avanza en el mandato: ¿a quién ponemos? ¿Quién agarrará un cargo para el último año de gestión? El tranqueño se contesta a sí mismo con anuncios de gestión, como el inicio de las obras en el acueducto de Vipos o las de remodelación del Aeropuerto Benjamín Matienzo. Esta semana será de descanso y de reflexión. Todos saben que, a su regreso, el volcán nuevamente estallará y nadie quiere estar presente cuando eso suceda. La cuestión electoral forma parte de la agenda oficial. Consolidar la administración de Gobierno es la mejor herramienta para hacer campaña, indican los operadores instalados en la sede del Poder Ejecutivo. De todas maneras, no descuidan los vaivenes de la política y de la economía. Y están atentos a los debates internos dentro del oficialismo. Por ahora, la oposición no termina de alinearse con una fuerza tal que ponga en riesgo el liderazgo de Jaldo. De todas maneras, el peso de la gestión es tal que hace crujir los cimientos de la Casa de Gobierno. Cuenta la leyenda que, cada año, el histórico edificio se hunde a razón de 3 a 4 milímetros. Sostener el poder también genera tensiones. Y ese es un capítulo que sigue abierto.

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