26 Noviembre 2006 Seguir en 
Con dos opciones tan disímiles, Ecuador va hoy a las urnas para elegir su futuro, entre el pragmatismo neoliberal del magnate populista Alvaro Noboa y la propuesta izquierdista de Rafael Correa.
Noboa va por su tercer intento para obtener la presidencia. La primera vez fue en 1998, cuando quedó finalista junto al democratacristiano Jamil Mahuad, que ganó esas elecciones, y la segunda vez, en 2002, y pasó a la segunda vuelta con Lucio Gutiérrez como contrincante. Noboa tiene la mayor fortuna de Ecuador. Sus negocios abarcan una serie de actividades en Estados Unidos, Asia, Europa y Oceanía, en su mayoría heredados de su padre. Correa, por su parte, es un economista guayaquileño experto en desarrollo, con varios títulos académicos logrados a través de becas en Bélgica y en EEUU. En su juventud fue misionero salesiano, y estuvo un año en las comunidades indígenas de Cotopaxi, donde aprendió su lengua, el quichua, por lo que en sus recorridos por la Sierra se gana la simpatía de los aborígenes andinos. En 2005 fue ministro de economía por tres meses, con una gran popularidad. Correa tiene un discurso que él denomina progresista, y que se podría clasificar como de izquierda moderada. Sus principales planteamientos tienen que ver con el llamado a una asamblea nacional para redactar una nueva constitución; además de su determinación de no firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU.
Noboa ha prometido construir 300.000 casas por año. Sin embargo, esta propuesta, de gran acogida entre los sectores pobres, ha sido puesta en duda por sus detractores: sólo Quito, la capital, tiene esa cantidad de viviendas. El discurso de Correa a veces tiene muchos recursos de tipo tecnicista, propone soluciones viables, pero que no son fáciles de entender para los electores. Mientras que el de Noboa está afianzado en el populismo, sus propuestas son concretas y se basan en su imagen de empresario, lo que llega más fácilmente a los sectores pobres y con poca cultura, que son la mayoría. Hoy las urnas se abren a las 7 de la mañana, y se cierran a las 17, hora en la que se sabrá si Ecuador toma el rumbo de Brasil, Argentina, Chile, Uruguay y Venezuela, o si se suma a los gobiernos derechistas de Colombia y Perú y conforma un bloque en la región andina que equilibre la geopolítica en sudamericana. (Especial para LA GACETA)
Noboa va por su tercer intento para obtener la presidencia. La primera vez fue en 1998, cuando quedó finalista junto al democratacristiano Jamil Mahuad, que ganó esas elecciones, y la segunda vez, en 2002, y pasó a la segunda vuelta con Lucio Gutiérrez como contrincante. Noboa tiene la mayor fortuna de Ecuador. Sus negocios abarcan una serie de actividades en Estados Unidos, Asia, Europa y Oceanía, en su mayoría heredados de su padre. Correa, por su parte, es un economista guayaquileño experto en desarrollo, con varios títulos académicos logrados a través de becas en Bélgica y en EEUU. En su juventud fue misionero salesiano, y estuvo un año en las comunidades indígenas de Cotopaxi, donde aprendió su lengua, el quichua, por lo que en sus recorridos por la Sierra se gana la simpatía de los aborígenes andinos. En 2005 fue ministro de economía por tres meses, con una gran popularidad. Correa tiene un discurso que él denomina progresista, y que se podría clasificar como de izquierda moderada. Sus principales planteamientos tienen que ver con el llamado a una asamblea nacional para redactar una nueva constitución; además de su determinación de no firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU.
Noboa ha prometido construir 300.000 casas por año. Sin embargo, esta propuesta, de gran acogida entre los sectores pobres, ha sido puesta en duda por sus detractores: sólo Quito, la capital, tiene esa cantidad de viviendas. El discurso de Correa a veces tiene muchos recursos de tipo tecnicista, propone soluciones viables, pero que no son fáciles de entender para los electores. Mientras que el de Noboa está afianzado en el populismo, sus propuestas son concretas y se basan en su imagen de empresario, lo que llega más fácilmente a los sectores pobres y con poca cultura, que son la mayoría. Hoy las urnas se abren a las 7 de la mañana, y se cierran a las 17, hora en la que se sabrá si Ecuador toma el rumbo de Brasil, Argentina, Chile, Uruguay y Venezuela, o si se suma a los gobiernos derechistas de Colombia y Perú y conforma un bloque en la región andina que equilibre la geopolítica en sudamericana. (Especial para LA GACETA)








