Ecuador define el rumbo ideológico regional
Los ecuatorianos elegirán hoy a su próximo presidente. Noboa aparece como el candidato conservador y dispuesto a abrir el mercado a EEUU. Correa se presenta como el candidato de izquierda moderado que quiere cambiar el modelo económico y tomar distancia de Washington.
26 Noviembre 2006 Seguir en 
QUITO.- Unos 9,2 millones de ecuatorianos volverán a las urnas hoy para definir el duelo presidencial más reñido en tres décadas entre el izquierdista Rafael Correa, amigo del presidente venezolano Hugo Chávez, y el magnate de derecha Alvaro Noboa, aliado de Estados Unidos. Una encuesta de Cedatos-Gallup divulgada el viernes último mostró a Correa encabezando las preferencias con el 52% contra 48% de Noboa, lo que implica un empate técnico teniendo en cuenta que el margen de error es del 3% y la indecisión del 17%.
Las proyecciones evidencian una polarización inédita desde el retorno a la democracia, en 1978, entre el izquierdista de 43 años y el hombre más rico de Ecuador (56 años), enemigo declarado de Cuba y Venezuela. En la primera vuelta Noboa se impuso con el 26,8% de los votos contra 22,8% de Correa, quien teme un fraude como el que denunció entonces y por ello invitó a sus seguidores a realizar una vigilia postelectoral. “Nos preocupa sobremanera un nuevo fraude, por eso, llamo a los ciudadanos a cuidar que se respete la voluntad del pueblo”, dijo ayer Correa.
Será el tercer ballottage presidencial en una década de inestabilidad en la que ninguno de los tres mandatarios pudo culminar su período, presionados por revueltas populares que se saldaron con su destitución en el Congreso.
Correa -tachado por su opositor de “diablo comunista” y “rey del mal” -promete integrar a Ecuador al “nuevo socialismo” de Latinoamérica al lado de gobiernos como los de sus amigos Chávez, de Venezuela; Néstor Kirchner, de Argentina, y Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil. Asimismo, rehusa el libre comercio con Estados Unidos, la extensión del convenio por el cual ese país opera la base antidrogas de Manta (sur) y, aunque consideró una imprudencia haber calificado de torpe al presidente George Bush, no cesó en sus cuestionamientos a su política. Incluso ayer aseguró tener información de que la agencia de inteligencia CIA maniobró contra su campaña en la primera vuelta. Pese a ello, añadió que no cree que Noboa sea un candidato simpático para la Casa Blanca, por una denuncia según la cual en 1999 fue incautado un alijo de droga en un barco del magnate.
Noboa -dueño de 120 empresas y quien por tercera vez aspira a la presidencia proclamándose enviado de Dios- promueve por su parte la inversión extranjera, el libre mercado con Estados Unidos y augura las mejores relaciones con el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, a quien respalda en su lucha antiguerrilla. Menos locuaz que su adversario, el candidato del Partido Renovador Institucional Acción Nacional (Prian) -quien se encontraba ayer en su mansión de Guayaquil-, asegura que convertirá en personas de clase media a seis millones de pobres, ya que promete construir 300.000 viviendas por año y aumentar el bono de asistencia estatal.
Noboa también apoya la firma de un tratado de libre comercio con Washington y el acuerdo de Manta, y promete limitar las relaciones con los gobiernos de Fidel Castro y Chávez, que en su única intervención en la campaña ecuatoriana lo llamó “fundamentalista de extrema derecha” y “explotador laboral de niños”. El ganador asumirá la presidencia para el período 2007-2011 y sustituirá al presidente Alfredo Palacio, que gobierna desde abril de 2005 tras la destitución de Lucio Gutiérrez.
A lo largo de la campaña, los candidatos cruzaron insultos e intentaron propagar el miedo ante un resultado adverso. Correa dijo que de triunfar Noboa, Ecuador se convertirá en una hacienda bananera, mientras su rival advirtió que un gobierno del izquierdista derivaría en una insurrección popular y un derrocamiento. Con esta contienda electoral en Ecuador, el resto de los líderes de Latinoamérica esperan definir el rumbo ideológico que puede tomar la región, ante las afinidades que claramente unen o separan a los presidentes de esta zona del mundo. (AFP-NA-Especial)
En 2000, tras una crisis económica terrible, que hizo eclosión en 1999, Ecuador decidió dolarizar la economía. Sin embargo, según muestran objetivamente los datos estadísticos, el cambio de moneda no consiguió terminar con los problemas sociales que afectan al país, uno de los más pobres de América Latina. El 60% de los alrededor de 9,2 millones de habitantes vive por debajo de la línea de pobreza. Es decir que gana menos de los U$S 400 que cuesta la canasta básica (el índice que mide quienes son considerados pobres). Además, el sueldo mínimo promedio en Ecuador es de U$S 160, muy por debajo de la cifra necesaria para no ser considerado pobre. Las diferencias sociales son enormes: según datos oficiales, el 10% más rico recibe el 48% del ingreso y el 10% más pobre sólo el 1,6%. Como sucedió en la Argentina durante la década del 90, el 80% de la población tiene comprometidos sus ingresos en compras de bienes durables o de consumo en cuotas, factor que algunos candidatos utilizaron en su campaña con promesas de estabilidad y de atraer el “voto cuota”.
Quito.- La presencia del mandatario de Venezuela Hugo Chávez en las elecciones presidenciales en Ecuador arrancó con fuerza cuando Rafael Correa proclamó su amistad personal y cercanía ideológica con él. Votar por Correa equivalía, según sus detractores, a alinearse con la discutida política de Chávez, con todos sus defectos, e ir hacia la consolidación del eje latinoamericano al que se suma el presidente Evo Morales desde Bolivia. Para los seguidores de Correa era, en cambio, optar por la dignidad latinoamericana, la soberanía de la región y la búsqueda de un camino alternativo de desarrollo frente a la galopante globalización y el libre mercado. Alvaro Noboa lanzó acusaciones de que Chávez financiaba la campaña de su rival y lo llamó “coronel” Correa. La “intromisión” de Chávez mereció una protesta de la cancillería ecuatoriana y el alejamiento de Correa de su amigo. El discurso del dirigente venezolano no fue bien visto en Ecuador, pero a final de cuentas, no perjudicó a Correa. (DPA)
Las proyecciones evidencian una polarización inédita desde el retorno a la democracia, en 1978, entre el izquierdista de 43 años y el hombre más rico de Ecuador (56 años), enemigo declarado de Cuba y Venezuela. En la primera vuelta Noboa se impuso con el 26,8% de los votos contra 22,8% de Correa, quien teme un fraude como el que denunció entonces y por ello invitó a sus seguidores a realizar una vigilia postelectoral. “Nos preocupa sobremanera un nuevo fraude, por eso, llamo a los ciudadanos a cuidar que se respete la voluntad del pueblo”, dijo ayer Correa.
Será el tercer ballottage presidencial en una década de inestabilidad en la que ninguno de los tres mandatarios pudo culminar su período, presionados por revueltas populares que se saldaron con su destitución en el Congreso.
Correa -tachado por su opositor de “diablo comunista” y “rey del mal” -promete integrar a Ecuador al “nuevo socialismo” de Latinoamérica al lado de gobiernos como los de sus amigos Chávez, de Venezuela; Néstor Kirchner, de Argentina, y Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil. Asimismo, rehusa el libre comercio con Estados Unidos, la extensión del convenio por el cual ese país opera la base antidrogas de Manta (sur) y, aunque consideró una imprudencia haber calificado de torpe al presidente George Bush, no cesó en sus cuestionamientos a su política. Incluso ayer aseguró tener información de que la agencia de inteligencia CIA maniobró contra su campaña en la primera vuelta. Pese a ello, añadió que no cree que Noboa sea un candidato simpático para la Casa Blanca, por una denuncia según la cual en 1999 fue incautado un alijo de droga en un barco del magnate.
Noboa -dueño de 120 empresas y quien por tercera vez aspira a la presidencia proclamándose enviado de Dios- promueve por su parte la inversión extranjera, el libre mercado con Estados Unidos y augura las mejores relaciones con el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, a quien respalda en su lucha antiguerrilla. Menos locuaz que su adversario, el candidato del Partido Renovador Institucional Acción Nacional (Prian) -quien se encontraba ayer en su mansión de Guayaquil-, asegura que convertirá en personas de clase media a seis millones de pobres, ya que promete construir 300.000 viviendas por año y aumentar el bono de asistencia estatal.
Noboa también apoya la firma de un tratado de libre comercio con Washington y el acuerdo de Manta, y promete limitar las relaciones con los gobiernos de Fidel Castro y Chávez, que en su única intervención en la campaña ecuatoriana lo llamó “fundamentalista de extrema derecha” y “explotador laboral de niños”. El ganador asumirá la presidencia para el período 2007-2011 y sustituirá al presidente Alfredo Palacio, que gobierna desde abril de 2005 tras la destitución de Lucio Gutiérrez.
A lo largo de la campaña, los candidatos cruzaron insultos e intentaron propagar el miedo ante un resultado adverso. Correa dijo que de triunfar Noboa, Ecuador se convertirá en una hacienda bananera, mientras su rival advirtió que un gobierno del izquierdista derivaría en una insurrección popular y un derrocamiento. Con esta contienda electoral en Ecuador, el resto de los líderes de Latinoamérica esperan definir el rumbo ideológico que puede tomar la región, ante las afinidades que claramente unen o separan a los presidentes de esta zona del mundo. (AFP-NA-Especial)
Una economía dolarizada en un país sumido en la pobreza
En 2000, tras una crisis económica terrible, que hizo eclosión en 1999, Ecuador decidió dolarizar la economía. Sin embargo, según muestran objetivamente los datos estadísticos, el cambio de moneda no consiguió terminar con los problemas sociales que afectan al país, uno de los más pobres de América Latina. El 60% de los alrededor de 9,2 millones de habitantes vive por debajo de la línea de pobreza. Es decir que gana menos de los U$S 400 que cuesta la canasta básica (el índice que mide quienes son considerados pobres). Además, el sueldo mínimo promedio en Ecuador es de U$S 160, muy por debajo de la cifra necesaria para no ser considerado pobre. Las diferencias sociales son enormes: según datos oficiales, el 10% más rico recibe el 48% del ingreso y el 10% más pobre sólo el 1,6%. Como sucedió en la Argentina durante la década del 90, el 80% de la población tiene comprometidos sus ingresos en compras de bienes durables o de consumo en cuotas, factor que algunos candidatos utilizaron en su campaña con promesas de estabilidad y de atraer el “voto cuota”.
La figura de Chávez hizo sentir su presencia en los comicios
Quito.- La presencia del mandatario de Venezuela Hugo Chávez en las elecciones presidenciales en Ecuador arrancó con fuerza cuando Rafael Correa proclamó su amistad personal y cercanía ideológica con él. Votar por Correa equivalía, según sus detractores, a alinearse con la discutida política de Chávez, con todos sus defectos, e ir hacia la consolidación del eje latinoamericano al que se suma el presidente Evo Morales desde Bolivia. Para los seguidores de Correa era, en cambio, optar por la dignidad latinoamericana, la soberanía de la región y la búsqueda de un camino alternativo de desarrollo frente a la galopante globalización y el libre mercado. Alvaro Noboa lanzó acusaciones de que Chávez financiaba la campaña de su rival y lo llamó “coronel” Correa. La “intromisión” de Chávez mereció una protesta de la cancillería ecuatoriana y el alejamiento de Correa de su amigo. El discurso del dirigente venezolano no fue bien visto en Ecuador, pero a final de cuentas, no perjudicó a Correa. (DPA)







