12 Noviembre 2006 Seguir en 
“Si lo pensaba mucho, no lo hacía”. De esta manera resumió Roberto Buffo su actuación en el exitoso Concierto Pop de Primavera que realizó la Orquesta Sinfónica de la UNT.
Sucede que el director, además de esgrimir la batuta frente a la agrupación, realizó un par de escenas muy jugadas que le demandaron no sólo destreza física, sino también coraje. “Me hice viejo e inconsciente. Creo que, en mi juventud, no me hubiera animado a hacer un concierto sinfónico de estas características”, señaló.
En uno de los momentos clave de la presentación, cuando la orquesta termina de interpretar la pieza del musical “Chicago”, Buffo concluye su trabajo desmayándose en el escenario a causa de la belleza de las bailarinas. “La escena estaba puesta en el libreto y, la verdad es que me divertí mucho haciéndola. No me puse a pensar demasiado en cómo debía caer y tampoco ensayé la caída. Los actores que participaron del espectáculo me enseñaron algunas técnicas, pero eran demasiado complicadas, así que directamente decidí arrojarme en forma espontánea. Eso sí, terminaba muy golpeado”, comentó. Lo mismo le sucedió cuando debía bajar, colgado de un arnés, desde uno de los palcos, simulando ser Indiana Jones. “Tuve que vencer el vértigo y lanzarme sin pensar demasiado en las consecuencias. Y me parece que salió bien. Al menos, me divertí mucho”, dijo.
Sucede que el director, además de esgrimir la batuta frente a la agrupación, realizó un par de escenas muy jugadas que le demandaron no sólo destreza física, sino también coraje. “Me hice viejo e inconsciente. Creo que, en mi juventud, no me hubiera animado a hacer un concierto sinfónico de estas características”, señaló.
En uno de los momentos clave de la presentación, cuando la orquesta termina de interpretar la pieza del musical “Chicago”, Buffo concluye su trabajo desmayándose en el escenario a causa de la belleza de las bailarinas. “La escena estaba puesta en el libreto y, la verdad es que me divertí mucho haciéndola. No me puse a pensar demasiado en cómo debía caer y tampoco ensayé la caída. Los actores que participaron del espectáculo me enseñaron algunas técnicas, pero eran demasiado complicadas, así que directamente decidí arrojarme en forma espontánea. Eso sí, terminaba muy golpeado”, comentó. Lo mismo le sucedió cuando debía bajar, colgado de un arnés, desde uno de los palcos, simulando ser Indiana Jones. “Tuve que vencer el vértigo y lanzarme sin pensar demasiado en las consecuencias. Y me parece que salió bien. Al menos, me divertí mucho”, dijo.










