Escenas jugadas

Un vuelo al ras del escenario, una caída en plena función, un desnudo o un salto hacia el público, son algunos de los desafíos que afrontan los artistas en las puestas que se realizan en la provincia. Unas pensadas y ensayadas, y otras espontáneas, estas "escenas jugadas" tienen sus secretos.

“OPERETA”. En la obra de Witold Gombrowicz, Albertina representa el deseo de libertad total. GENTILEZA MARGA FUENTES
“OPERETA”. En la obra de Witold Gombrowicz, Albertina representa el deseo de libertad total. GENTILEZA MARGA FUENTES
12 Noviembre 2006
Los desnudos frente al público nunca pasan inadvertidos, y están, seguramente, entre las escenas más jugadas para los artistas.
La actriz Andrea Barbá cuenta que en el teatro, en la obra “Opereta” -que se estrenó a mitad de año- su papel de Albertina, una mujer  que soñaba hacer realidad su deseo de libertad, tanto la obra como el  personaje requerían que la actriz hiciera un desnudo sobre el final de la obra. “Me enamoré del texto y de la pureza del personaje y por eso acepté el desafío”, dijo.
Admite que en las primeras funciones le costaba conectarse con el público, pero luego la gente salía del teatro “no sólo con la idea de un cuerpo desnudo sino con la sensación de libertad y de regocijo que sentía yo cuando me transformaba en Albertina”.
“El pudor que se siente es tan natural como la propia desnudez”, responde ante una pregunta. “Estar desnuda me genera lo mismo que me provoca un telón a punto de abrirse. Hay adrenalina, contradicción y mucho placer. Tengo una relación de mucha comodidad con mi cuerpo, y estoy segura de mí misma como artista”, comentó. Y agrega: “Muchas veces el desnudo que se ve está cuidado desde la imagen, lo cual no implica que el actor que lo realice esté siendo ‘cuidado’ como artista. En este sentido, juega un papel importante la dirección y  la puesta en escena. En el teatro no solo el que está sentado en la butaca es el que mira... hay todo un ‘detrás de escena’ que debe estar en armonía para que el desnudo funcione artísticamente. Necesito mucha contención desde todas las personas que están involucradas en el hecho teatral”.

Con versosimilitud

César Romero es uno de los protagonistas de la obra del grupo Manojo de Calles, “¿...? ¿Qué será?”. Durante esta, se suceden audaces escenas de contacto físico entre cuerpos desnudos. “Mi primer desnudo fue con la obra ‘El país de las lágrimas o el lamento de Ariadna’. La directora Verónica Pérez Luna me hizo la propuesta, pero recién pude decidirlo cuando un día me soñé desnudo y blanco, como en una nube. Entonces comencé a estudiar el mito”, relató en una conversación con LA GACETA.
“Cuando afronto estos trabajos trato de ser lo más verdadero, no pienso en lo que provocaría ese desnudo, no noto que los espectadores miran mi cuerpo, me detengo en el trabajo actoral. En verdad, no me me cuido nada, expongo en escena el ser que soy, con todos mis prejuicios e historia y eso es lo que cuenta”, afirmó
Pero en la obra “¿...? ¿Qué será?”, la cuestión fue diferente. “Fue encarar un trabajo mucho más complejo. Tenía que hallar tres relaciones diferentes con tres mujeres. Lo obsceno en este caso es la ausencia espectacular de sensualidad y de placer”, admitió. “¿Sentiste algo en el contacto con los otros personajes?”, se le preguntó. “Por supuesto, sino dejaría de ser un ser sexual, pero trabajé con Tita Montolfo que es una actriz en la cual puedo confiar plenamente. Las escenas fueron tan verosímiles que hasta llegué a percibir la incomodidad de algunos espectadores, y en otros, el deseo a flor de piel”.