El fuego casi no deja margen para el error

Los diestros artistas trabajan sobre el temor de los espectadores. "No existe el miedo a quemarse".

RUTINA. En el festival del Tinku Teatro no faltaron los malabares con fuego.
RUTINA. En el festival del Tinku Teatro no faltaron los malabares con fuego.
12 Noviembre 2006
“Las rutinas de fuego son de esos números que denominamos de entre casa, arranca aplausos; son infalibles y por eso siempre cerramos nuestros shows con eso”, cuenta Pablo Quiroga Curia, director del grupo La Trapacería.
En una entrevista con LA GACETA, relata que en los ensayos, “se van creando y perfeccionando las figuras, y los pases se sacan primero con clavas, con luz natural y luego, al anochecer, se encienden las antorchas”.
Con total naturalidad el artista menoscaba el peligro de jugar con fuego. Por sus respuestas pareciera que no hay riesgo en estas acciones. “El miedo a quemarse no existe. El instinto nos mantiene despiertos; es como el tema del pánico escénico: si sabés muy bien de antemano lo que tenés que hacer, disfrutás, y si estás preparado no tendría que pasarte nada. Pero eso sí, nuestro margen de error es mínimo y eso es lo que nos mantiene plenamente concentrados. Creo que la gente percibe la tensión, pero en realidad la crean ellos, porque trabajamos sobre su miedo, no sobre el nuestro”, describe con absoluto profesionalismo.
Posteriormente, comenta que en La Trapacería generalmente no hay accidentes: “hay una preocupación permanente para que no sucedan; si por alguna razón la antorcha no giró lo necesario y el fuego va hacia la mano y no hay remedio, al mínimo contacto el reflejo nos indica soltar o no tomarla, y bueno...  se la levantará con el pie, y ante ese simpático juego la gente lo olvidará rápidamente. En realidad, el público es permisivo con el tema fuego, y comprende que es peligroso”, añadió.