22 Septiembre 2002 Seguir en 
BERLIN.- El conservador Edmund Stoiber no sólo se propone vencer al actual canciller socialdemócrata Gerhard Schröder -el típico dirigente que se jacta de haber superado una infancia humilde-, sino, además, refutar un viejo axioma de la política germana, según el cual jamás un bávaro podrá encabezar el gobierno federal. Lo impensable no es que un conservador se imponga en las elecciones, sino que el ganador sea un bávaro, algo que no sucedió durante décadas. Stoiber intenta nada menos que romper con la idea de que un político originario de Baviera, considerada la tierra más conservadora, católica, tradicionalista, testaruda y hasta aislacionista del país, jamás podrá llegar a la jefatura del gobierno federal.
El paso más importante de Stoiber, de 60 años, y tal vez más difícil en su camino hacia Berlín, fue haberle ganado la interna electoral a Angela Merkel, de la Unión Cristiano Demócrata (CDU), quien tenía todo a su favor para pelearle la cancillería a Schröder: joven, liberal y protestante. Stoiber se presenta como el único capaz de modernizar la sociedad manteniendo la justicia social. Le arrebató a Schröder, además, el discurso de ser el defensor del ciudadano frente al gran capital y al empresariado. (TELAM-SNI)
El paso más importante de Stoiber, de 60 años, y tal vez más difícil en su camino hacia Berlín, fue haberle ganado la interna electoral a Angela Merkel, de la Unión Cristiano Demócrata (CDU), quien tenía todo a su favor para pelearle la cancillería a Schröder: joven, liberal y protestante. Stoiber se presenta como el único capaz de modernizar la sociedad manteniendo la justicia social. Le arrebató a Schröder, además, el discurso de ser el defensor del ciudadano frente al gran capital y al empresariado. (TELAM-SNI)







