21 Septiembre 2002 Seguir en 
WASHINGTON.- En un documento de 35 páginas enviado al Congreso, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, presentó su estrategia de seguridad nacional. Por ley, el gobierno está obligado a enunciar su estrategia de seguridad, delineando sus políticas de defensa y exterior. El documento describe una nueva doctrina de acciones preventivas contra países hostiles y grupos terroristas. También afirma que Estados Unidos nunca permitirá que otro país sobrepase o iguale su poderío militar.
Observadores sintetizaron la nueva doctrina con el refrán "el que pega primero pega dos veces". Este documento, en el que se ve reflejada la actual política de EE.UU. hacia Irak representa una clara ruptura con las doctrinas de contención y disuasión de la época de la Guerra Fría. Dice, por ejemplo, que EE.UU. ahora está amenazado menos por los países fuertes que por los más débiles. Bajo el título de "Estrategia de Seguridad Nacional", el texto desecha la mayoría de los tratados de no proliferación de armamento firmados en el pasado, en favor de la "contraproliferación", que incluye la defensa antimisiles y programas para destruir o desmantelar armas y tecnología bélica.
El juicio de la historia
El documento refleja la preocupación de Washington por la lucha contra el terrorismo que inició luego de los atentados terroristas de setiembre de 2001, y por la posibilidad de que líderes "hostiles" como el presidente de Irak, Saddam Hussein, provean a los grupos terroristas de armas de destrucción masiva. "La historia juzgará con dureza a aquellos que hayan visto venir este peligro y no hayan actuado. El único camino hacia la paz y la seguridad es el de la acción", añade.
Asimismo, Bush propone una nueva relación de fuerzas con Rusia y China. A cambio, promete impulsar el avance de la democracia y la apertura económica en esas dos naciones, "que son las mejores bases para la estabilidad doméstica y el orden internacional". (DPA)
Observadores sintetizaron la nueva doctrina con el refrán "el que pega primero pega dos veces". Este documento, en el que se ve reflejada la actual política de EE.UU. hacia Irak representa una clara ruptura con las doctrinas de contención y disuasión de la época de la Guerra Fría. Dice, por ejemplo, que EE.UU. ahora está amenazado menos por los países fuertes que por los más débiles. Bajo el título de "Estrategia de Seguridad Nacional", el texto desecha la mayoría de los tratados de no proliferación de armamento firmados en el pasado, en favor de la "contraproliferación", que incluye la defensa antimisiles y programas para destruir o desmantelar armas y tecnología bélica.
El juicio de la historia
El documento refleja la preocupación de Washington por la lucha contra el terrorismo que inició luego de los atentados terroristas de setiembre de 2001, y por la posibilidad de que líderes "hostiles" como el presidente de Irak, Saddam Hussein, provean a los grupos terroristas de armas de destrucción masiva. "La historia juzgará con dureza a aquellos que hayan visto venir este peligro y no hayan actuado. El único camino hacia la paz y la seguridad es el de la acción", añade.
Asimismo, Bush propone una nueva relación de fuerzas con Rusia y China. A cambio, promete impulsar el avance de la democracia y la apertura económica en esas dos naciones, "que son las mejores bases para la estabilidad doméstica y el orden internacional". (DPA)







