Afirman que el juzgado no estaba preparado para tantas causas

Sara Inés Caporaletti, secretaria civil de Terán, aseguró que entre el personal reinaba una "histeria colectiva" por la cantidad de planteos.

LUIS PEREIRA DUARTE. DYN (ESPECIAL PARA LA GACETA)
LUIS PEREIRA DUARTE. DYN (ESPECIAL PARA LA GACETA)
28 Septiembre 2006
BUENOS AIRES.- "Era un hombre que tenía las puertas abiertas para todo aquel que quería hablar con él". Esto aseguró ayer Sara Inés Caporaletti sobre el juez Felipe Terán, de quien se desempeñaba como secretaria civil. Fue la primera del personal del juzgado federal número dos en declarar. Luego lo hicieron el prosecretario Alberto Zelaya y el empleado Jorge Altero, además de Enzo Nazar, oficial de Justicia.
Caporaletti justificó que el juzgado no estaba preparado para el aluvión de causas que recibió entre 2002 y 2005. Según dijo, allí reinaba una "histeria colectiva". También afirmó que la causa "Borquez" era una más entre aquellas en las que se planteaba la inconstitucionalidad de la normativa que pesificó los títulos públicos.
El Jurado de Enjuiciamiento dispuso un cuarto intermedio para que en el expediente "Borquez" mostrara cuál había sido su actuación. El acusador Luis Pereira Duarte se sorprendió cuando ella dijo que sólo había firmado una cédula y dos informes. Asimismo, Caporaletti aseveró que a los proyectos de resoluciones los hacían las relatoras, que trataban directamente con el juez, aunque aclaró que ese cargo administrativamente no existía. Le preguntaron quiénes eran. "Alejandra Morán; Soledad Deheza, que luego renunció; Carolina Gavilán; María Inés Caniggia y Marcela Ducca", contestó. Cuando en el tribunal escucharon este apellido, le inquirieron si tenía vinculación con Alfredo Ducca (era el abogado de Yolanda Borquez). "Es pariente, pero no sé en qué grado", respondió. Luego, cuando lo consultaron, Zelaya dijo que creía que el parentesco era lejano.
Lo sobresaliente de Altero -precisó que él actuaba en causas laborales- fue cuando explicó cómo tomaba las cauciones juratorias a quienes les concedían una medida cautelar. "Verificaba la carátula y la resolución, y controlaba el nombre y la identidad (del beneficiario). Luego lo asentaba en un libro y en el expediente, y lo pasaba para su control a la secretaria y al juez", dijo. Cuando le mostraron la causa "Borquez", por su letra, reconoció haber tomado la caución, pero cuando le arrimaron el expediente "Camandona, Julio", Pereira Duarte, luego de pedirle que lo hojeara, le preguntó si había constancia de caución. "No", respondió. Precisamente, el tribunal pidió información al fiscal federal Carlos Brito acerca de si Julio Camandona denunció a su anterior abogado, Daniel Martín, tras haberse enterado de una demanda (por bonos) contra el Estado, a su nombre.


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