22 Septiembre 2006 Seguir en 
La fiscal Adriana Giannoni ya lo habría decidido. Luis Fernández, hermano de una de las imputadas por la desaparición de la maestra Angela Beatriz Argañaraz, sería citado a declarar nuevamente, aunque no en calidad de testigo sino de imputado. La Fiscalía consideraría que habría tenido alguna participación en el hecho.
El remisero se encuentra prófugo desde hace una semana. El martes, Verónica Wiernes, empleada doméstica que trabaja en la casa de Miryam Báez -que es pareja de Fernández-, declaró ante la fiscal Adriana Giannoni y el secretario Ernesto Baaclini que el remisero le pidió que le lavara una remera que tenía manchas de sangre.
El jueves, durante el allanamiento que se hizo en su casa de Fernández, los peritos descubrieron manchas color pardorrojizas, que también podrían ser de sangre. Además secuestraron prendas de vestir, una soga, tres proyectiles y dos tarjetas de débito de las sospechosas.
Un nuevo delito
Por otro lado, el próximo miércoles 27 la fiscal citaría a Nélida del Valle Fernández y a Susana Acosta, para imputarles el delito de ocultamiento de persona.
Hasta el momento, Giannoni imputó a Fernández y a Acosta el delito de haber privado de la libertad a Argañaraz teniéndola oculta actualmente en un lugar desconocido. La fiscal pediría el cambio de calificación para las imputadas, y agregaría ocultamiento de persona, un delito que no es excarcelable.
Las sospechosas nunca comentaron que fueron las últimas que se comunicaron con Betty el día que la docente desapareció ni informaron que la docente debía pasar por su domicilio, en Catamarca 30.
Los horarios de las sospechosas se alteraron el día que desapareció Argañaraz. Acosta llegó al colegio Padre Roque Correa a las 7.40 y Fernández habría faltado a su trabajo en la Municipalidad de Las Talitas.
Acosta se ofreció a ocupar el cargo de directora que iba a asumir Betty el día que esta fue vista por última vez.
Fernández y Acosta estuvieron involucradas en una insólita agresión en contra de una ex directora del establecimiento educativo. Blanca Elena Galera denunció en la Justicia que las ex novicias la agredieron en su despacho en 2001. El propietario de una estación de servicio de GNC también declaró que sus empleados reconocían a Fernández porque tuvieron problemas con ellas.
Las imputadas se contradijeron sobre lo que hicieron entre el lunes 31 y el martes 1. Tampoco informaron que habían realizado dos cargas de GNC en menos de 12 horas durante esas jornadas.
Manchas de sangre pertenecientes a Betty fueron encontradas en el Ford Orion y en el departamento de las ex novicias.
El remisero se encuentra prófugo desde hace una semana. El martes, Verónica Wiernes, empleada doméstica que trabaja en la casa de Miryam Báez -que es pareja de Fernández-, declaró ante la fiscal Adriana Giannoni y el secretario Ernesto Baaclini que el remisero le pidió que le lavara una remera que tenía manchas de sangre.
El jueves, durante el allanamiento que se hizo en su casa de Fernández, los peritos descubrieron manchas color pardorrojizas, que también podrían ser de sangre. Además secuestraron prendas de vestir, una soga, tres proyectiles y dos tarjetas de débito de las sospechosas.
Un nuevo delito
Por otro lado, el próximo miércoles 27 la fiscal citaría a Nélida del Valle Fernández y a Susana Acosta, para imputarles el delito de ocultamiento de persona.
Hasta el momento, Giannoni imputó a Fernández y a Acosta el delito de haber privado de la libertad a Argañaraz teniéndola oculta actualmente en un lugar desconocido. La fiscal pediría el cambio de calificación para las imputadas, y agregaría ocultamiento de persona, un delito que no es excarcelable.
Las sospechosas nunca comentaron que fueron las últimas que se comunicaron con Betty el día que la docente desapareció ni informaron que la docente debía pasar por su domicilio, en Catamarca 30.
Los horarios de las sospechosas se alteraron el día que desapareció Argañaraz. Acosta llegó al colegio Padre Roque Correa a las 7.40 y Fernández habría faltado a su trabajo en la Municipalidad de Las Talitas.
Acosta se ofreció a ocupar el cargo de directora que iba a asumir Betty el día que esta fue vista por última vez.
Fernández y Acosta estuvieron involucradas en una insólita agresión en contra de una ex directora del establecimiento educativo. Blanca Elena Galera denunció en la Justicia que las ex novicias la agredieron en su despacho en 2001. El propietario de una estación de servicio de GNC también declaró que sus empleados reconocían a Fernández porque tuvieron problemas con ellas.
Las imputadas se contradijeron sobre lo que hicieron entre el lunes 31 y el martes 1. Tampoco informaron que habían realizado dos cargas de GNC en menos de 12 horas durante esas jornadas.
Manchas de sangre pertenecientes a Betty fueron encontradas en el Ford Orion y en el departamento de las ex novicias.
Lo más popular
Ranking notas premium







