Acosta se siente acorralada y quiere cambiar de abogado
Una de las imputadas por la desaparición de Betty reemplazaría al letrado Gustavo Morales. Se cree que Mario Leiva sería el sustituto, aunque la información no ha sido confirmada. Morales desmintió esa versión. Audiencia de recusación contra la fiscal Giannoni. Fernández continúa prófugo; hoy seguirá el allanamiento.
21 Septiembre 2006 Seguir en 
Trascendió que la familia de Susana Acosta, una de las imputadas por la desaparición de la docente Angela Beatriz Argañaraz, estaría evaluando la posibilidad de reemplazar al abogado Gustavo Morales, aunque la información todavía no está confirmada. Fuentes extraoficiales señalaron al letrado Mario Leiva como el reemplazante.
Sin embargo, al parecer la propia Acosta no estaría convencida de remover a su defensor. De hecho, Morales desmintió que su defendida estuviera disconforme.
Por otro lado, a primera hora de hoy, Morales se sentó frente al juez Alfonso Zóttoli y al secretario Diego López Avila, para tratar una de las tres recusaciones que planteó el profesional en contra de la fiscal Adriana Giannoni, quien desarrolla la investigación del polémico caso.
La fiscal no estuvo presente en la audiencia. En cambio, envió un escrito en el que da a conocer todos los fundamentos de su proceder en la causa.
Mientras Morales se reunía con Zóttoli, en la Fiscalía se realizaban las pericias califráficas al libro de asistencias que se secuestró en el colegio en el que trabajaban Argañaraz y Acosta. Con esta prueba se intentará confirmar si las firmas que aparecen entre el 31 y el 2 de agosto son de la ex religiosa, quien se negó a participar de la pericia.
Por ello, la Justicia utilizará la rúbrica que estampó cuando fue imputada el 5 de agosto. Los resultados estarían los primeros días de la próxima semana.
Comprometido
El allanamiento que la Justicia realizó ayer en la vivienda de Luis Fernández, hermano de la otra imputada, continuará hoy a la tarde, donde se utilizará el reactivo Luminol para determinar si en los ambientes hay más manchas de sangre.
De la casa de Fernández también se secuestraron prendas de vestir, una soga y toallas con manchas sospechosas. El remisero, quien fue citado a declarar, continúa prófugo.
Las claves
La fiscal Giannoni imputó a Nélida del Valle Fernández y a Acosta el delito de haber privado de la libertad a Argañaraz teniéndola oculta actualmente en un lugar desconocido. Giannoni pedirá el cambio de calificación para las imputadas, y agregaría ocultamiento de persona, un delito que no es excarcelable.
Las sospechosas nunca comentaron que fueron las últimas que se comunicaron con Betty el día que la docente desapareció ni informaron que la docente debía pasar por su domicilio, en Catamarca 30.
Los horarios de las sospechosas se alteraron el día que desapareció Argañaraz. Acosta llegó al colegio Padre Roque Correa a las 7.40 y Fernández habría faltado a su trabajo en la Municipalidad de Las Talitas.
Acosta se ofreció a ocupar el cargo de directora que iba a asumir Betty el día que esta fue vista por última vez.
Fernández y Acosta estuvieron involucradas en una insólita agresión en contra de una ex directora del establecimiento educativo. Blanca Elena Galera denunció en la Justicia que las ex novicias la agredieron en su despacho en 2001. El propietario de una estación de servicio de GNC también declaró que sus empleados reconocían a Fernández porque tuvieron problemas con ellas.
Las imputadas se contradijeron sobre lo que hicieron entre el lunes 31 y el martes 1. Tampoco informaron que habían realizado dos cargas de GNC en menos de 12 horas durante esas jornadas.
Manchas de sangre pertenecientes a Betty fueron encontradas en el Ford Orion y en el departamento de las ex novicias.
Sin embargo, al parecer la propia Acosta no estaría convencida de remover a su defensor. De hecho, Morales desmintió que su defendida estuviera disconforme.
Por otro lado, a primera hora de hoy, Morales se sentó frente al juez Alfonso Zóttoli y al secretario Diego López Avila, para tratar una de las tres recusaciones que planteó el profesional en contra de la fiscal Adriana Giannoni, quien desarrolla la investigación del polémico caso.
La fiscal no estuvo presente en la audiencia. En cambio, envió un escrito en el que da a conocer todos los fundamentos de su proceder en la causa.
Mientras Morales se reunía con Zóttoli, en la Fiscalía se realizaban las pericias califráficas al libro de asistencias que se secuestró en el colegio en el que trabajaban Argañaraz y Acosta. Con esta prueba se intentará confirmar si las firmas que aparecen entre el 31 y el 2 de agosto son de la ex religiosa, quien se negó a participar de la pericia.
Por ello, la Justicia utilizará la rúbrica que estampó cuando fue imputada el 5 de agosto. Los resultados estarían los primeros días de la próxima semana.
Comprometido
El allanamiento que la Justicia realizó ayer en la vivienda de Luis Fernández, hermano de la otra imputada, continuará hoy a la tarde, donde se utilizará el reactivo Luminol para determinar si en los ambientes hay más manchas de sangre.
De la casa de Fernández también se secuestraron prendas de vestir, una soga y toallas con manchas sospechosas. El remisero, quien fue citado a declarar, continúa prófugo.
Las claves
La fiscal Giannoni imputó a Nélida del Valle Fernández y a Acosta el delito de haber privado de la libertad a Argañaraz teniéndola oculta actualmente en un lugar desconocido. Giannoni pedirá el cambio de calificación para las imputadas, y agregaría ocultamiento de persona, un delito que no es excarcelable.
Las sospechosas nunca comentaron que fueron las últimas que se comunicaron con Betty el día que la docente desapareció ni informaron que la docente debía pasar por su domicilio, en Catamarca 30.
Los horarios de las sospechosas se alteraron el día que desapareció Argañaraz. Acosta llegó al colegio Padre Roque Correa a las 7.40 y Fernández habría faltado a su trabajo en la Municipalidad de Las Talitas.
Acosta se ofreció a ocupar el cargo de directora que iba a asumir Betty el día que esta fue vista por última vez.
Fernández y Acosta estuvieron involucradas en una insólita agresión en contra de una ex directora del establecimiento educativo. Blanca Elena Galera denunció en la Justicia que las ex novicias la agredieron en su despacho en 2001. El propietario de una estación de servicio de GNC también declaró que sus empleados reconocían a Fernández porque tuvieron problemas con ellas.
Las imputadas se contradijeron sobre lo que hicieron entre el lunes 31 y el martes 1. Tampoco informaron que habían realizado dos cargas de GNC en menos de 12 horas durante esas jornadas.
Manchas de sangre pertenecientes a Betty fueron encontradas en el Ford Orion y en el departamento de las ex novicias.
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