Las dos caras de Saddam Hussein

Según analistas independientes europeos, en la guerra contra Irán salió a relucir la impericia militar de Saddam como comandante en jefe.

15 Septiembre 2002
PARIS.- En 22 años, Saddam Hussein ha pasado de obtener un apoyo unánime de las superpotencias y de los países árabes en la guerra contra la recién nacida república islámica de Irán (1980-1988) a ser el enemigo público número 2 de Washington, precedido sólo por Osama Bin Laden. Según analistas independientes europeos, en la guerra contra Irán salió a relucir la impericia militar de Saddam como comandante en jefe. En aquel conflicto recurrió a gases mostaza y sarín, como haría más tarde contra algunos poblados kurdos del norte del país.
Si el error de cálculo de Saddam en la guerra contra Irán le fue perdonado por el temor que suscitaba el Irán revolucionario, su siguiente paso expansionista, la invasión de Kuwait (agosto de 1990), lo condenó al ostracismo. Saddam lanzó la operación tan sólo dos años después del fin de una guerra en la que murieron entre 200.000 y 300.000 iraquíes y que supuso un endeudamiento gigantesco para alimentar la maquinaria de guerra.
La invasión a Kuwait derivó en la guerra del Golfo Pérsico. Desde entonces, Irak vive de prestado, bajo embargo decretado por la ONU y con un programa denominado "Petróleo por alimentos". (AFP)

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