La pareja de Luis Fernández desmiente la versión de una testigo
Miryam Báez, concubina del hermano de una de las imputadas por la desaparición de Betty, se presentó en la Fiscalía. Refutó los dichos de la testigo que habría confesado que después de la desaparición de Argañaraz, "lavó una camisa del remisero que tenía manchas de sangre". Sin embargo, la fiscal Giannoni no la recibió. Una nueva pista en el caso de la docente.
20 Septiembre 2006 Seguir en 
Miryam Báez se presentó esta mañana en la Fiscalía para negar la versión de una testigo clave que el lunes pasado confesó que lavó ropa de Luis Fernández que estaba manchada con sangre.
Según la testigo, horas después de la desaparición de la maestra, Fernández le pidió que le lavara una camisa que tenía sangre. Sin embargo, Báez desmintió el hecho.
La pareja de Fernández formuló sus declaraciones a la prensa, debido a que la fiscal Adriana Giannoni no la recibió porque consideró que no era necesario y porque Báez no había sido citada.
Por otro lado, el defensor de las imputadas, Gustavo Morales, señaló que la Justicia está armando una causa en contra Fernández, hermano de una de las imputadas por la desaparición de la docente Angela Beatriz Argañaraz.
El remisero -quien debería haberse presentado hoy- continúa prófugo. "Así nunca se va a presentar a declarar porque no cuenta con ningún tipo de garantías", expresó el abogado.
Las claves del caso
La fiscal Giannoni imputó a Nélida del Valle Fernández y a Susana Acosta el delito de haber privado de la libertad a Argañaraz teniéndola oculta actualmente en un lugar desconocido. Giannoni pedirá el cambio de calificación para las imputadas, y agregaría ocultamiento de persona, un delito que no es excarcelable.
Las sospechosas nunca comentaron que fueron las últimas que se comunicaron con Betty el día que la docente desapareció ni informaron que la docente debía pasar por su domicilio, en Catamarca 30.
Los horarios de las sospechosas se alteraron el día que desapareció Argañaraz. Acosta llegó al colegio Padre Roque Correa a las 7.40 y Fernández habría faltado a su trabajo en la Municipalidad de Las Talitas.
Acosta se ofreció a ocupar el cargo de directora que iba a asumir Betty el día que esta fue vista por última vez.
Fernández y Acosta estuvieron involucradas en una insólita agresión en contra de una ex directora del establecimiento educativo. Blanca Elena Galera denunció en la Justicia que las ex novicias la agredieron en su despacho en 2001. El propietario de una estación de servicio de GNC también declaró que sus empleados reconocían a Fernández porque tuvieron problemas con ellas.
Las imputadas se contradijeron sobre lo que hicieron entre el lunes 31 y el martes 1. Tampoco informaron que habían realizado dos cargas de GNC en menos de 12 horas durante esas jornadas.
Manchas de sangre pertenecientes a Betty fueron encontradas en el Ford Orion y en el departamento de las mujeres.
Además, los exámenes médicos a las que fueron sometidas por la Justicia determinaron que las ex novicias tenían hematomas en el cuerpo.
Según la testigo, horas después de la desaparición de la maestra, Fernández le pidió que le lavara una camisa que tenía sangre. Sin embargo, Báez desmintió el hecho.
La pareja de Fernández formuló sus declaraciones a la prensa, debido a que la fiscal Adriana Giannoni no la recibió porque consideró que no era necesario y porque Báez no había sido citada.
Por otro lado, el defensor de las imputadas, Gustavo Morales, señaló que la Justicia está armando una causa en contra Fernández, hermano de una de las imputadas por la desaparición de la docente Angela Beatriz Argañaraz.
El remisero -quien debería haberse presentado hoy- continúa prófugo. "Así nunca se va a presentar a declarar porque no cuenta con ningún tipo de garantías", expresó el abogado.
Las claves del caso
La fiscal Giannoni imputó a Nélida del Valle Fernández y a Susana Acosta el delito de haber privado de la libertad a Argañaraz teniéndola oculta actualmente en un lugar desconocido. Giannoni pedirá el cambio de calificación para las imputadas, y agregaría ocultamiento de persona, un delito que no es excarcelable.
Las sospechosas nunca comentaron que fueron las últimas que se comunicaron con Betty el día que la docente desapareció ni informaron que la docente debía pasar por su domicilio, en Catamarca 30.
Los horarios de las sospechosas se alteraron el día que desapareció Argañaraz. Acosta llegó al colegio Padre Roque Correa a las 7.40 y Fernández habría faltado a su trabajo en la Municipalidad de Las Talitas.
Acosta se ofreció a ocupar el cargo de directora que iba a asumir Betty el día que esta fue vista por última vez.
Fernández y Acosta estuvieron involucradas en una insólita agresión en contra de una ex directora del establecimiento educativo. Blanca Elena Galera denunció en la Justicia que las ex novicias la agredieron en su despacho en 2001. El propietario de una estación de servicio de GNC también declaró que sus empleados reconocían a Fernández porque tuvieron problemas con ellas.
Las imputadas se contradijeron sobre lo que hicieron entre el lunes 31 y el martes 1. Tampoco informaron que habían realizado dos cargas de GNC en menos de 12 horas durante esas jornadas.
Manchas de sangre pertenecientes a Betty fueron encontradas en el Ford Orion y en el departamento de las mujeres.
Además, los exámenes médicos a las que fueron sometidas por la Justicia determinaron que las ex novicias tenían hematomas en el cuerpo.
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