Encontraron manchas de sangre en toda la casa

La Justicia culminó ayer a la tarde el allanamiento iniciado el lunes en una vivienda del barrio Marti Coll, propiedad de una hermana de Acosta. Utilizaron el reactivo Luminol en paredes, pisos y el techo. Nuevas pericias.

EN TODOS LADOS. Un policía inspecciona el techo de la vivienda, mientras los abogados dialogan al costado. LA GACETA/ JORGE OLMOS SGROSSO
EN TODOS LADOS. Un policía inspecciona el techo de la vivienda, mientras los abogados dialogan al costado. LA GACETA/ JORGE OLMOS SGROSSO
20 Septiembre 2006
La casa de Universo 960, propiedad de una hermana de Susana Acosta, una de las dos detenidas por la desaparición de la docente Angela Beatriz Argañaraz, está llena de manchas de sangre. A esta conclusión llegaron los peritos cuando, utilizando el reactivo luminol en los distintos ambientes, descubrieron que en paredes, techos y pisos había manchas pardo-rojizas.
Si bien es cierto que, después de aplicar la técnica se detectaron los rastros en dos habitaciones, en el living comedor, en el baño y en la cocina, los investigadores se sorprendieron por el hallazgo que realizaron en el lavadero del domicilio. Ese cuarto, según confirmaron Leonardo Coria y Carlos Picón, los abogados de la familia Argañaraz, se asemeja a un calabozo, puesto que todas las aberturas tienen rejas. En ese lugar no hizo falta aplicar la técnica de luminol, puesto que se advirtieron manchas de sangre a simple vista, en las paredes. También en el fondo de la vivienda, sobre una tapa de cemento, se encontraron manchas de sangre.
“Es muy prematuro establecer si Betty estuvo encerrada allí. Habrá que realizar una serie de exámenes para determinar si la sangre es humana, primero, y si es de Argañaraz, después”, aseguraron los profesionales, luego de que el allanamiento culminó.
La medida, que fue dirigida por la fiscal VIII de Instrucción, Adriana Giannoni, fue realizada por la perito Lilia Moyano y estuvieron presentes Gustavo Morales, defensor de las ex novicias, y Coria y  Picón, los representantes de la querella. En el procedimiento, según confirmaron las fuentes vinculadas a la investigación, en un pozo ciego ubicado en el fondo del domicilio, también se encontraron varias bolsas de basura. En una de ellas había una prenda íntima de color azul.
Los policías trabajaron en todos los sectores de la vivienda, incluido el techo, utilizando un enorme plástico negro para dejar a oscuras algunas zonas, ya que el luminol reacciona cuando no hay luz.
La vivienda pertenece a Azucena Guzmán, hermana mayor de Acosta, y está en venta desde hace más de un mes.

Una pista
Los investigadores llegaron a ese lugar luego de que el 31 de agosto LA GACETA publicara el testimonio de una persona que aseguró haber limpiado la vivienda por expreso pedido de las ex novicias, dos días después de que desapareciera Betty, el 31 de julio.
El allanamiento se inició el lunes por la tarde, cuando se encontraron restos óseos en el jardín, aunque, ayer, en un informe preliminar, se indicó que no serían humanos. La vivienda ya había sido allanada el 11 de agosto, pero no se realizaron pericias químicas y únicamente se trató de una inspección ocular. Algunos de los vecinos que fueron consultados por LA GACETA indicaron que en la madrugada del 1 de agosto percibieron movimientos extraños en la vivienda, que está abandonada desde hace años. Incluso dijeron que vieron un vehículo que estaba estacionado en la puerta.
Si las manchas que se encontraron entre el lunes y se ayer son de sangre humana, se determinará primero el grupo, para saber si coincide con el de Betty. De ser así, se realizará una nueva pericia de ADN, tal como sucedió con las manchas encontradas en el departamento de Acosta y de Nélida Fernández, las dos imputadas.
Por su parte, Morales le restó importancia a la medida desarrollada por la Justicia. “Lo que se hizo en esta casa fue una pérdida de tiempo”, afirmó.