19 Septiembre 2006 Seguir en 
El discurso que el papa Benedicto XVI pronunció en la Universidad de Ratisbona ha despertado recelo en la comunidad musulmana y también entre teólogos cristianos. Ellos creen que las críticas estaban dirigidas al pensamiento liberal y racional moderno, al que antepone la filosofía de los antiguos griegos.
Dudan de que una teología así pueda estar a la altura de los tiempos que corren. "El encuentro entre el mensaje bíblico y el pensamiento griego no era una simple casualidad", destaca el Papa. Considera que la filosofía de Platón está emparentada con la fe cristiana. En el cristianismo se unieron la fe de Israel con el espíritu de Grecia, afirma.
La relación entre la fe y la razón está para Joseph Ratzinger bajo la influencia neoplatónica: Dios es lo verdadero, lo bello, lo bueno, la razón universal que determina el mundo entero y en la que participan los hombres. La genealogía teológica que prefiere Benedicto comienza con el evangelista San Juan y su lema: "Al principio era el logos" (Verbo, Sabiduría, Dios). Los padres de la Iglesia como San Agustín siguieron desarrollando esta teología de San Juan y helenística. En el medioevo continúa la labor San Bonaventura, muerto en 1274. Posteriormente, la situación degeneró, según la visión del Papa, porque "se desarrollaron en la teología tendencias que rompen esta síntesis entre espíritu griego y espíritu cristiano". Dios es visto como radicalmente libre, un misterio abismal.
La ruptura llega con el comienzo de la modernidad. La razón se emancipa del dictado de la revelación cristiana. Imanuel Kant diseña en el siglo XVIII una filosofía del sujeto libre, que destruye las muestras de la existencia de Dios y las bases de la metafísica greco-cristianas.
Kant apuesta por la conciencia de cada uno. Según el Papa, este pensamiento es el origen del "relativismo" moderno: "De este modo, la ética y la religión pierden su poder de crear una comunidad y se convierten en un asunto completamente personal". Muchos teólogos como el catedrático de la Universidad de Muenster Thomas Proepper ven en la libertad de pensamiento de Kant una cercanía mucho mayor a la fe cristiana y una mayor base para el diálogo entre la filosofía y la teología, la razón y la fe, que en Platón. "No fue la mera arbitrariedad la que llevó a que las grandes síntesis de San Agustín y Santo Tomás de Aquino fueran cuestionadas", destaca el teólogo de Friburgo, Magnus Striet. "El hecho de que Kant haya ingresado en la teología con un cierto racionalismo derivaba del enfoque filosófico. La autonomía en Kant no es justamente arbitrariedad". dice. Otros teólogos, como Johann Baptist Metz o Tiemo Rainer Peters, de la Universidad de Muenster, sostienen que la metafísica grecocristiana no es histórica y carece de sensibilidad para con el sufrimiento humano.
Se preguntan dónde estuvo Dios como supuesta razón pura cuando ocurrió el genocidio en Auschwitz. El Papa no acepta reparos de este tipo. En su lugar destaca una frase del emperador medieval -y crítico del islam- Manuel II Paleólogo: "No actuar razonablemente es contrario a la naturaleza de Dios". Así se hace imposible un diálogo con personas que no creen en este logos divino. Según Striet: "Quizás se podría confiar más en la razón que comparten los creyentes y los agnósticos".
Dudan de que una teología así pueda estar a la altura de los tiempos que corren. "El encuentro entre el mensaje bíblico y el pensamiento griego no era una simple casualidad", destaca el Papa. Considera que la filosofía de Platón está emparentada con la fe cristiana. En el cristianismo se unieron la fe de Israel con el espíritu de Grecia, afirma.
La relación entre la fe y la razón está para Joseph Ratzinger bajo la influencia neoplatónica: Dios es lo verdadero, lo bello, lo bueno, la razón universal que determina el mundo entero y en la que participan los hombres. La genealogía teológica que prefiere Benedicto comienza con el evangelista San Juan y su lema: "Al principio era el logos" (Verbo, Sabiduría, Dios). Los padres de la Iglesia como San Agustín siguieron desarrollando esta teología de San Juan y helenística. En el medioevo continúa la labor San Bonaventura, muerto en 1274. Posteriormente, la situación degeneró, según la visión del Papa, porque "se desarrollaron en la teología tendencias que rompen esta síntesis entre espíritu griego y espíritu cristiano". Dios es visto como radicalmente libre, un misterio abismal.
La ruptura llega con el comienzo de la modernidad. La razón se emancipa del dictado de la revelación cristiana. Imanuel Kant diseña en el siglo XVIII una filosofía del sujeto libre, que destruye las muestras de la existencia de Dios y las bases de la metafísica greco-cristianas.
Kant apuesta por la conciencia de cada uno. Según el Papa, este pensamiento es el origen del "relativismo" moderno: "De este modo, la ética y la religión pierden su poder de crear una comunidad y se convierten en un asunto completamente personal". Muchos teólogos como el catedrático de la Universidad de Muenster Thomas Proepper ven en la libertad de pensamiento de Kant una cercanía mucho mayor a la fe cristiana y una mayor base para el diálogo entre la filosofía y la teología, la razón y la fe, que en Platón. "No fue la mera arbitrariedad la que llevó a que las grandes síntesis de San Agustín y Santo Tomás de Aquino fueran cuestionadas", destaca el teólogo de Friburgo, Magnus Striet. "El hecho de que Kant haya ingresado en la teología con un cierto racionalismo derivaba del enfoque filosófico. La autonomía en Kant no es justamente arbitrariedad". dice. Otros teólogos, como Johann Baptist Metz o Tiemo Rainer Peters, de la Universidad de Muenster, sostienen que la metafísica grecocristiana no es histórica y carece de sensibilidad para con el sufrimiento humano.
Se preguntan dónde estuvo Dios como supuesta razón pura cuando ocurrió el genocidio en Auschwitz. El Papa no acepta reparos de este tipo. En su lugar destaca una frase del emperador medieval -y crítico del islam- Manuel II Paleólogo: "No actuar razonablemente es contrario a la naturaleza de Dios". Así se hace imposible un diálogo con personas que no creen en este logos divino. Según Striet: "Quizás se podría confiar más en la razón que comparten los creyentes y los agnósticos".
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