19 Septiembre 2006 Seguir en 
VATICANO.- El papa Benedicto XVI declaró estar “profundamente afligido” ante la indignación del mundo musulmán por sus comentarios sobre el islam, pero está convencido de que su posición es justa e intenta reorientar la estrategia del Vaticano con respecto a la de su predecesor. “Mientras Juan Pablo II insistía sobre la necesidad de mantener el diálogo con el islam basado en la fe en un único Dios y a través de ella luchar contra la violencia, Ratzinger adoptó una actitud de catedrático, explicando cómo hay que hacerlo”, escribió ayer Marco Politi, vaticanista del diario “La Repubblica”.
Gobiernos, organizaciones religiosas y ciudadanos musulmanes de todo el mundo han protestado por el discurso pronunciado por Benedicto XVI en Alemania, en el que hablaba de la relación entre fe y razón, y de la violencia dentro del islam.
“El papa Karol Wojtyla construyó una estrategia de diálogo y quiso involucrar a las élites islámicas del mundo entero. Por ello se convirtió en un líder espiritual respetado y escuchado en el mundo musulmán”, comentó el experto. Todo parece indicar que su sucesor, que fue elegido hace año y medio, adoptó una estrategia diferente.
Según Gian Enrico Russoni, editorialista del diario “La Stampa”, la tormenta provocada por las declaraciones no fueron producto de un error de comunicación ni de un malentendido. En opinión de Russoni, el Papa sabía lo que estaba haciendo al citar el diálogo entre el emperador bizantino Manuel II Paléologo (1350- 1425) y el erudito persa musulmán. “Un buen profesor no debe recurrir a una cita controvertida (...) sin contextualizarla luego”, comentó.
Por su parte, el imán de la mezquita de Roma, Sami Salem, estimó que las palabras del Papa representan un retroceso de varios años. “Es necesario trabajar a favor del diálogo pese a las dificultades relacionadas con los procesos de integración”, dijo Salem. “No es posible atacar la jihad (guerra santa) para atacar a todos los musulmanes. Si no, de esa manera, me atacan a mí y a mi familia”, añadió. Según el imán, las palabras no bastan para resolver la situación. “Hay que demostrar con actos que somos gente de paz”, advirtió. (AFP-NA)
Gobiernos, organizaciones religiosas y ciudadanos musulmanes de todo el mundo han protestado por el discurso pronunciado por Benedicto XVI en Alemania, en el que hablaba de la relación entre fe y razón, y de la violencia dentro del islam.
“El papa Karol Wojtyla construyó una estrategia de diálogo y quiso involucrar a las élites islámicas del mundo entero. Por ello se convirtió en un líder espiritual respetado y escuchado en el mundo musulmán”, comentó el experto. Todo parece indicar que su sucesor, que fue elegido hace año y medio, adoptó una estrategia diferente.
Según Gian Enrico Russoni, editorialista del diario “La Stampa”, la tormenta provocada por las declaraciones no fueron producto de un error de comunicación ni de un malentendido. En opinión de Russoni, el Papa sabía lo que estaba haciendo al citar el diálogo entre el emperador bizantino Manuel II Paléologo (1350- 1425) y el erudito persa musulmán. “Un buen profesor no debe recurrir a una cita controvertida (...) sin contextualizarla luego”, comentó.
Por su parte, el imán de la mezquita de Roma, Sami Salem, estimó que las palabras del Papa representan un retroceso de varios años. “Es necesario trabajar a favor del diálogo pese a las dificultades relacionadas con los procesos de integración”, dijo Salem. “No es posible atacar la jihad (guerra santa) para atacar a todos los musulmanes. Si no, de esa manera, me atacan a mí y a mi familia”, añadió. Según el imán, las palabras no bastan para resolver la situación. “Hay que demostrar con actos que somos gente de paz”, advirtió. (AFP-NA)
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