03 Septiembre 2006 Seguir en 
LA PAZ.- Al menos cuatro huelgas sectoriales se sumaron a protestas de indígenas y de pobladores de la frontera, en una nueva ola de conflictos que parece desafiar la capacidad de gestión del presidente Evo Morales. El mandatario, otrora líder de movilizaciones sociales, tuvo que enviar militares para retomar el control de un gasoducto y normalizar vitales exportaciones de gas a Argentina. "Evo está viendo que una cosa es el balcón y otra cosa es la gestión", dijo el sacerdote y periodista Eduardo Pérez en su programa noticioso matutino. El viceministro de Movimientos Sociales, Alfredo Rada, discrepó con esa opinión. "En algunos casos hay motivaciones políticas, pero, en general, falta diálogo", dijo.
Los maestros urbanos y los transportistas, por su parte, iniciaron huelgas nacionales de dos días; los primeros pidiendo la renuncia del ministro de Educación, Félix Patzi, y los segundos, en rechazo de un programa municipal de reempadronamiento de automotores.
Rada dijo que el presidente Morales tiene plena confianza en su ministro Patzi, quien es cuestionado por tratar de imponer una reforma educativa de corte indigenista, y llamó a los maestros a dialogar sobre dichos cambios sin recurrir a presiones. Al mismo tiempo, en rechazo a la huelga docente, varios millares de padres de familia de la ciudad de El Alto marcharon hasta el centro de La Paz en respaldo al polémico ministro, quien también ha chocado con la influyente Iglesia Católica. Dirigentes de los trabajadores de la seguridad social, por su parte, llevan ya casi dos semanas de huelga de hambre pidiendo la reincorporación de tres ex sindicalistas despedidos por presunta corrupción. Los trabajadores de la empresa de correos, en tanto, pararon hace una semana pues exigen la destitución de un gerente. Estos conflictos se sumaron a las huelgas cívicas en tres ciudades fronterizas con Argentina. Ante este panorama, el gobierno de Evo enfrenta el desafío de atender todos los reclamos y de evitar un estallido social generalizado. (Reuter)
Los maestros urbanos y los transportistas, por su parte, iniciaron huelgas nacionales de dos días; los primeros pidiendo la renuncia del ministro de Educación, Félix Patzi, y los segundos, en rechazo de un programa municipal de reempadronamiento de automotores.
Rada dijo que el presidente Morales tiene plena confianza en su ministro Patzi, quien es cuestionado por tratar de imponer una reforma educativa de corte indigenista, y llamó a los maestros a dialogar sobre dichos cambios sin recurrir a presiones. Al mismo tiempo, en rechazo a la huelga docente, varios millares de padres de familia de la ciudad de El Alto marcharon hasta el centro de La Paz en respaldo al polémico ministro, quien también ha chocado con la influyente Iglesia Católica. Dirigentes de los trabajadores de la seguridad social, por su parte, llevan ya casi dos semanas de huelga de hambre pidiendo la reincorporación de tres ex sindicalistas despedidos por presunta corrupción. Los trabajadores de la empresa de correos, en tanto, pararon hace una semana pues exigen la destitución de un gerente. Estos conflictos se sumaron a las huelgas cívicas en tres ciudades fronterizas con Argentina. Ante este panorama, el gobierno de Evo enfrenta el desafío de atender todos los reclamos y de evitar un estallido social generalizado. (Reuter)
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