"Me cuesta creer que mataron a Betty por un cargo de directora"

Liliana Argañaraz se niega a pensar que su hermana "está muerta porque una ex religiosa quería su puesto". La mujer pidió que se profundice la pista de la tercera persona y señaló a Luis Fernández, hermano de una de las imputadas; dijo que el testigo de identidad reservada contó que "el hombre llegó al domicilio de Catamarca 30 después de que allí golpearon a la docente".

Liliana Argañaraz, hermana de la maestra desaparecida, durante los operativos de rastrillaje realizados en El Cadillal.
Liliana Argañaraz, hermana de la maestra desaparecida, durante los operativos de rastrillaje realizados en El Cadillal.
30 Agosto 2006
Mañana, minutos antes de las 7, se cumplirá un mes de la desaparición de Angela Beatriz Argañaraz. Mientras los familiares de la maestra albergan esperanzas de encontrarla con vida, los investigadores son más cautos, debido al tiempo transcurrido.

"Nuestra familia está desesperada. Mi mamá llora todo el día y, aunque tratamos de protegerla de esto, somos impotentes. Nadie puede recordar los momentos lindos que vivimos con Betty, porque se cruzan por nuestra mente las peores imágenes". La que habla es Liliana Argañaraz, hermana de la docente desaparecida.

- ¿Le atemoriza la posibilidad de no encontrar a Beatriz?

- Pienso que no pueden haber matado a mi hermana por un cargo de directora. Si se tratara de un nivel más alto, de otro ámbito o si hubiera más dinero, entendería el motivo que impulsó a estas mujeres. Pero me cuesta asimilar que Betty está muerta porque una ex religiosa quería su puesto de directora.

- Exactamente, ¿qué supone usted que pasó con su hermana?
- Betty no desapareció en la esquina de Alem y Lavalle -donde subió a un remise- sino en Catamarca al 100, dentro del departamento de las acusadas. Mientras todos estamos desesperados, ellas callan. Yo creo que ahí la golpearon, la golpearon mucho. Ahora la tienen oculta...

- Si hablara con las imputadas, ¿qué les diría?
- Les pediría que tengan piedad y que confiesen dónde está mi hermana. Si abrazaron tanto tiempo el catolicismo, que pregona el amor al prójimo, ¿por qué hicieron esto? ¿Qué les pasó por la cabeza? ¿En qué pensaban?

- ¿Cómo vivió usted este mes que pasó?
- Siempre fui una mujer tímida, pero desde el 31 de julio mi vida cambió. Yo no quiero que esto se convierta en otro caso más dando vueltas los martes en la plaza Independencia. Si a mí me hubiera pasado algo, mi hermana habría movido cielo y tierra hasta encontrarme.

- ¿Qué es lo que más le preocupa de la investigación?
- Me molesta la actitud de la comunidad franciscana. Creo que el colegio debería haber tomado cartas en el asunto muchos años antes, porque las imputadas tenían antecedentes de agresión a terceros. Ellos sabían qué clase de mujeres son las acusadas y, si las hubieran apartado antes, mi hermana no estaría desaparecida. La institución no debería haber albergado a mujeres violentas.

- Los investigadores están profundizando sobre la pista de la tercera persona. ¿Cuál es su opinión al respecto?
- Sé que las dos acusadas no actuaron solas; porque el testigo clave en la causa contó que después de que golpearon a Betty con una sartén llegó al departamento Luis Fernández, el hermano de una de las imputadas. Por eso se sospecha de él.

- ¿Y con respecto al remisero que supuestamente trasladó a su hermana?
- La familia de Betty está convencida de que el hombre no es culpable; pero necesitamos que se presente ante la Justicia para cerrar el cerco. Me gustaría que no sea tan cobarde e inhumano y que nos ayude a terminar con este sufrimiento.

- ¿Cree que alguna amiga de las imputadas podría saber qué es lo que ocurrió?
- Sí, estoy convencida de que sí. Desde que Beatriz desapareció, con confío en nadie. Aunque Stella Maris Amduni, la amiga de las ex novicias detenidas, está desvinculada de la causa, considero que podría haber aportado algún otro dato.

- A un mes de la desaparición de Betty, ¿cuál es su evaluación de la marcha del caso?
- Creo que en estos días se estancó; esto es desesperante porque mi hermana no aparece...


LOS INDICIOS Y PRUEBAS

LA DOCENTE fue vista cuando bajó del ómnibus en la esquina de Lavalle y Alem. Allí abordó un remise Fiat Uno blanco.

"YA VOY" escribió en un mensaje de texto la docente, antes de desaparecer. Se lo envió a Susana Acosta y a Nélida Fernández. Supuestamente, Betty iba a pasar por el departamento de ellas a buscar un regalo que querían entregarle. Las sospechosas dijeron que nunca llegó.

UN REMISERO aseguró que llevó a la docente hasta la calle Catamarca primera cuadra en su Fiat Uno blanco. En el camino, aseguró que la mujer usó el celular para mandar un mensaje.

UNA VECINA de Catamarca 30 aseguró que vio a Susana Acosta el 31 de julio parada en la puerta del edificio mirando de un lado a otro, como esperando algo.

UN EMPLEADO de la cochera donde guardaban el auto las sospechosas dijo que el lunes 31 le llamó la atención porque cuando llegó a las 6 el vehículo ya no estaba. Aclaró que las mujeres solían buscarlo entre las 6.30 y las 7.

EL INFORME médico legal indicó que las detenidas presentaban moretones y signos de que podrían haber estado trabajando con una pala.

LA POLICIA secuestró el auto de las sospechosas, un Ford Orion azul, en el que se encontraron manchas de sangre en el asiento trasero y en el baúl.

EL JARDINERO que tienen las sospechosas en su casa de El Cadillal dijo que el miércoles siguiente a la desaparición de la docente las ex novicias lo buscaron en su casa para que hiciera canteros y algunas plantaciones. Aclaró que sólo él usó la pala en el jardín.

LA EX DIRECTORA Blanca Elena Galera declaró en la Justicia que fue atacada por Acosta y por Fernández el 5 de noviembre de 2001, cuando le dijo a Acosta que se desempeñaba de mala forma. Expresó que las sospechosas la empujaron y le pegaron una piña.

ACOSTA llegó tarde a trabajar el día en que desapareció la docente, a las 7.40, según declaró la recepcionista Stella Maris Amduni. Las compañeras dijeron que no se mostró muy preocupada por la ausencia de Argañaraz, quien debía asumir como directora ese día. Tampoco les dijo que esa mañana debía encontrarse con Betty.

LA VALIJA QUE llevó a su trabajo el 31 de julio Susana Acosta tenía manchas de sangre, según detectó la Policía.

EL DIA QUE DESAPARECIO Betty, Susana Acosta le preguntó al apoderado legal del colegio qué iba a hacer con la ocupación del cargo y se ofreció para ocuparlo.

LOS TESTIGOS
dijeron que Betty había tenido una relación amorosa con un hombre casado. Esto fue desmentido por su ex pareja, Julio Navarro.

LOS VECINOS de la casa que tienen las detenidas en El Cadillal aseguraron que vieron a la docente varias veces allí y también a un hombre "alto y gordito" en un Fiat Uno blanco.

EN EL DEPARTAMENTO que tienen las imputadas la Policía halló varias manchas de sangre.

LAS SOSPECHOSAS cargaron GNC el día de la desaparición de Betty, a las 15, y al día siguiente a las 3. Normalmente, cargaban cada tres días.