30 Agosto 2006 Seguir en 
Las voces de familiares de víctimas de hechos violentos aún no resueltos resonaron en la plaza Independencia. Con antorchas, velas, banderas, pancartas y fotos, marcharon para exigir el esclarecimiento de unos 80 casos no resueltos y cuestionaron la política de seguridad del Gobierno provincial.
Seis meses después de la desaparición de Paulina Lebbos, se renovó el rito de todos los martes, pero con mucha más gente que la que habitualmente concurre a estas marchas. La de anoche fue la marcha número 28, desde que, el 2 de marzo, 60 estudiantes de Filosofía y Letras partieron desde su Facultad para exigir la aparición de su compañera.
“Desde entonces se sumaron decenas de casos que aún siguen sin resolución, pero el encubrimiento continúa”, dijo Elena Soria, presidenta del Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras.
Alberto Lebbos, padre de Paulina, abrió la marcha, detrás de la bandera con las fotos de víctimas. “Pasaron seis meses, y de los asesinos de mi hija no se sabe nada”, dijo.
Detrás de los familiares se encolumnaron los partidos políticos y las agrupaciones estudiantiles, en una heterogénea mezcla que incluyó -entre otros participantes- al Partido Obrero, a la Corriente Clasista y Combativa, a las 62 Organizaciones Peronistas, al Partido Radical, a Pueblo Unido, a Ciudadanos Independientes, al Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas, a artistas que reclamaban contra las autoridades de la Secretaría de Cultura, a pobladores de Los Ralos contra el aumento del boleto y a vecinos de Tafí Viejo contra la contaminación industrial en la zona.
Los hermanos, los amigos y el ex novio de Angela Beatriz Argañaraz participaron de la marcha con su propia bandera. Liliana Argañaraz representó a la familia como oradora en el acto.
El numeroso grupo de allegados a Betty esperó desde las 19.30 en San Martín y 25 de Mayo a la columna que se concentró en la esquina de Laprida y San Martín y a los que caminaron desde Filosofía y Letras.
Julio Navarro, ex pareja de la maestra desaparecida, dijo que está sorprendido por el hermetismo que muestran las autoridades del colegio. “Cómo no va a haber un sacerdote que se acerque a hablar con estas dos mujeres (las detenidas Nélida Fernández y Susana Acosta) para que aunque sea ante Dios digan algo que ayude a encontrar a Betty”, dijo.
A las 20.05 los manifestantes empezaron a caminar alrededor de la plaza Independencia. Al llegar a la Catedral, la marcha se detuvo para hacer un minuto de silencio y se le pidió al arzobispo de Tucumán, monseñor Luis Villalba, que se sume al reclamo de mayor seguridad.
En la vereda oeste de la plaza Independencia se instaló un palco para los oradores; en su mayoría, miembros de la Comisión de Familiares de Víctimas de la Impunidad.
Dora de Díaz, madre de Roberto Díaz, leyó una misiva dirigida a su hijo, a quien asesinaron. “Ahora te tenemos más presente que cuando estabas con nosotros”, dijo emocionada.
La madre de Pamela Láinez contó que, hace 5 años, su hija salió de su casa para ir a trabajar, y nunca más volvió.
Angel Mansilla, padre de César Mansilla, que murió hace 11 años, detalló cómo le entregaron el cuerpo destrozado de su hijo. “Me dijeron que sufrió un accidente de tránsito, pero ningún accidente puede hacerle eso a una persona”, reclamó.
El acto culminó con un festival, del que participaron, entre otros, los artistas Lucho Hoyos y Mono Villafañe y el grupo de bailarines que fue despedido del ballet de Danza Contemporánea de la Provincia.
Seis meses después de la desaparición de Paulina Lebbos, se renovó el rito de todos los martes, pero con mucha más gente que la que habitualmente concurre a estas marchas. La de anoche fue la marcha número 28, desde que, el 2 de marzo, 60 estudiantes de Filosofía y Letras partieron desde su Facultad para exigir la aparición de su compañera.
“Desde entonces se sumaron decenas de casos que aún siguen sin resolución, pero el encubrimiento continúa”, dijo Elena Soria, presidenta del Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras.
Alberto Lebbos, padre de Paulina, abrió la marcha, detrás de la bandera con las fotos de víctimas. “Pasaron seis meses, y de los asesinos de mi hija no se sabe nada”, dijo.
Detrás de los familiares se encolumnaron los partidos políticos y las agrupaciones estudiantiles, en una heterogénea mezcla que incluyó -entre otros participantes- al Partido Obrero, a la Corriente Clasista y Combativa, a las 62 Organizaciones Peronistas, al Partido Radical, a Pueblo Unido, a Ciudadanos Independientes, al Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas, a artistas que reclamaban contra las autoridades de la Secretaría de Cultura, a pobladores de Los Ralos contra el aumento del boleto y a vecinos de Tafí Viejo contra la contaminación industrial en la zona.
Los hermanos, los amigos y el ex novio de Angela Beatriz Argañaraz participaron de la marcha con su propia bandera. Liliana Argañaraz representó a la familia como oradora en el acto.
El numeroso grupo de allegados a Betty esperó desde las 19.30 en San Martín y 25 de Mayo a la columna que se concentró en la esquina de Laprida y San Martín y a los que caminaron desde Filosofía y Letras.
Julio Navarro, ex pareja de la maestra desaparecida, dijo que está sorprendido por el hermetismo que muestran las autoridades del colegio. “Cómo no va a haber un sacerdote que se acerque a hablar con estas dos mujeres (las detenidas Nélida Fernández y Susana Acosta) para que aunque sea ante Dios digan algo que ayude a encontrar a Betty”, dijo.
A las 20.05 los manifestantes empezaron a caminar alrededor de la plaza Independencia. Al llegar a la Catedral, la marcha se detuvo para hacer un minuto de silencio y se le pidió al arzobispo de Tucumán, monseñor Luis Villalba, que se sume al reclamo de mayor seguridad.
En la vereda oeste de la plaza Independencia se instaló un palco para los oradores; en su mayoría, miembros de la Comisión de Familiares de Víctimas de la Impunidad.
Dora de Díaz, madre de Roberto Díaz, leyó una misiva dirigida a su hijo, a quien asesinaron. “Ahora te tenemos más presente que cuando estabas con nosotros”, dijo emocionada.
La madre de Pamela Láinez contó que, hace 5 años, su hija salió de su casa para ir a trabajar, y nunca más volvió.
Angel Mansilla, padre de César Mansilla, que murió hace 11 años, detalló cómo le entregaron el cuerpo destrozado de su hijo. “Me dijeron que sufrió un accidente de tránsito, pero ningún accidente puede hacerle eso a una persona”, reclamó.
El acto culminó con un festival, del que participaron, entre otros, los artistas Lucho Hoyos y Mono Villafañe y el grupo de bailarines que fue despedido del ballet de Danza Contemporánea de la Provincia.









