La industria ya se caía, recuerda un cañero

Pedro Cruz relata que el Santa Lucía terminó la zafra en febrero del 67. El productor explicó que la resolución provocó gran intranquilidad social.

21 Agosto 2006
“Hoy, con el tiempo, veo que los cierres de los ingenios se iban a producir sí o sí, porque ya antes de la decisión de Onganía la industria se caía. La forma en que se hicieron los cierres es cuestionable. Pero hoy podemos decir que de alguna manera, hace 40 años, la industria se tenía que acomodar”. Así recuerda el cañero Pedro Cruz los hechos de 1966. Cuando Juan Carlos Onganía firmó el decreto que ordenó el cierre de siete ingenios en la provincia, Cruz tiraba caña para los ingenios Santa Lucía y La Fronterita.
“Los ingenios estaban muy mal. Había algunos, como el Amalia, que comenzó la zafra del 66 ya con problemas y no podía seguir. Nos sorprendió la medida, porque de pronto las fábricas dejaron de recibir caña. Una decisión así quizás no la hubiera tomado un gobierno más político. Pero los pagos a los cañeros ya venían muy atrasados, y había una superproducción de azúcar de la campaña anterior que empeoró la situación del sector. Por ejemplo, Fronterita paró y yo tuve que tirar toda la caña a Santa Lucía. Y este ingenio, por los problemas que tenía, terminó la zafra recién en febrero del 67”, contó .
El productor explicó que la resolución provocó gran intranquilidad social. “Muchos se tuvieron que ir de Tucumán. La gente que vivía de eso sufrió, pero no había otra solución. Gran parte de la culpa la tuvo la propia industria. Antes del 66, había un organismo oficial que otorgaba subsidios para los ingenios, pero los industriales nunca devolvían la plata. Eran un barril sin fondo”, resaltó. Según Cruz, hace 40 años muchos pensaban, y hasta querían (como Jujuy y Salta), que la industria azucarera desapareciera de Tucumán. “Demostramos que esa no es la realidad”, sostuvo.