JERUSALEN.- El primer ministro israelí, Ehud Olmert, comenzó una batalla por su sobrevivencia política al reconocer que se cometieron errores militares, pero que la lucha había valido la pena. Olmert ha enfrentado una reacción nacional negativa, tanto por su decisión de aceptar la resolución de la ONU como por no haber podido asestar un golpe mortal a Hezbollah.
“Hubo errores. Tendremos que autoexaminarnos en todos los niveles”, dijo Olmert al Parlamento durante una sesión especial en la que fue interrumpido varias veces. “La principal responsabilidad de esta operación recae sobre mí”, dijo Olmert. Una encuesta del sitio web de noticias YNet indicó que el 58% de los israelíes cree que el gobierno no ha logrado ninguno o muy pocos de sus objetivos durante la guerra. Según el sondeo, el partido de centro de Olmert, Kadima, tendría pocas chances de conseguir la reelección si los comicios se llevaran a cabo en estos momentos.
Acusan a un alto mando
Por otra parte, el jefe del Ejército israelí, Dan Halutz, fue acusado por algunos parlamentarios de vender todas sus acciones tres horas antes del inicio de la guerra del Líbano, que provocó la caída de la Bolsa de Tel Aviv. Halutz se defendió ayer, por primera vez, de las acusaciones vertidas por el diario Maariv (Occidente), pero reconoció que todos los datos son correctos. El jefe de Estado Mayor del Ejército dijo que las acusaciones sólo pretenden manchar su reputación. Según la versión periodística, Halutz vendió U$S 27.000 en acciones el 12 de julio, tres horas antes de la captura de dos soldados israelíes en la frontera norte del país, lo que desató la guerra. La oposición pidió que se investigue este asunto. (DPA)