15 Agosto 2006 Seguir en 
BEIRUT.- Después de 32 días de combates en el sur del Líbano, el alto el fuego dispuesto por la ONU fue respetado por el Ejército israelí y el Hezbollah, lo que habilitó el acceso de los primeros convoyes con ayuda para los refugiados y permitió el retorno de miles de desplazados a sus hogares. El premier israelí, Ehud Olmert, advirtió que sus fuerzas perseguirá al Hezbollah "en cualquier lugar y en todo momento".
Mientras, el líder del grupo chiíta, Hassan Nasrallah -al igual que Olmert-, se adjudicó la victoria en la guerra abierta; afirmó que el grupo no se desarmará por "intimidación", y prometió reparar unas 15.000 viviendas, y pagar un año de alquiler y los muebles que fueron destruidos. Ayer, miles de libaneses comenzaron a retornar a sus hogares, pese a las advertencias sobre el peligro de circular por las fronteras. Israel mantiene sus soldados en las avanzadas logradas por tierra, aire y mar. (DPA-AFP-Reuter)
Mientras, el líder del grupo chiíta, Hassan Nasrallah -al igual que Olmert-, se adjudicó la victoria en la guerra abierta; afirmó que el grupo no se desarmará por "intimidación", y prometió reparar unas 15.000 viviendas, y pagar un año de alquiler y los muebles que fueron destruidos. Ayer, miles de libaneses comenzaron a retornar a sus hogares, pese a las advertencias sobre el peligro de circular por las fronteras. Israel mantiene sus soldados en las avanzadas logradas por tierra, aire y mar. (DPA-AFP-Reuter)
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