09 Agosto 2006 Seguir en 
TOKIO.- El alcalde de Nagasaki criticó a Irán y Corea del Norte por sus programas nucleares y tuvo duras palabras contra Estados Unidos por fracasar en detener la proliferación nuclear, cuando la ciudad japonesa marcaba el sexagésimo primer aniversario de su bombardeo atómico.
Sobrevivientes ancianos, niños y dignatarios hicieron un momento de silencio en el Parque de Paz de la ciudad cerca de donde cayó la bomba a las 11.02 hora local, el minuto en que un bombardero estadounidense lanzó la segunda bomba atómica del mundo el 9 de agosto de 1945.
Más temprano, otros asistieron a una misa celebrada en la Catedral de Urakami en la misma ciudad, que alberga al pequeño número de cristianos que viven en Japón.
El aniversario de este año del bombardeo coincide con renovados temores sobre programas nucleares desarrollados por Irán y Corea del Norte, que el mes pasado asustó a la región haciendo pruebas de lanzamiento de misiles.
También llega en medio del debate alrededor de cómo Japón debería asumir su responsabilidad sobre la guerra y el sufrimiento que causó en Asia, una polémica intensificada por la visita de Koizumi al sepulcro de Yasukuni para los muertos en guerra.
"Voces de rabia y de frustración retumban a través de la ciudad", dijo el alcalde de Nagasaki Itcho Ito a miles de personas reunidas para llorar a los más de 140,000 muertos.
"Los estados que tienen armas nucleares no han demostrado sinceridad en sus esfuerzos por desarmarse. Estados Unidos de América en particular ha emitido una aprobación tácita para el desarrollo de armas nucleares por parte de India", dijo Ito, quien también criticó lo que llamó las "ambiciones nucleares" de Pakistán, Irán, Corea del Norte e Israel.
Los nombres de las 2.831 personas que murieron recientemente fueron agregados a una lista de víctimas, lo cual elevó el total reconocido por la ciudad a 140.144. Varios miles de nombres son agregados cada año. (Reuter).
Sobrevivientes ancianos, niños y dignatarios hicieron un momento de silencio en el Parque de Paz de la ciudad cerca de donde cayó la bomba a las 11.02 hora local, el minuto en que un bombardero estadounidense lanzó la segunda bomba atómica del mundo el 9 de agosto de 1945.
Más temprano, otros asistieron a una misa celebrada en la Catedral de Urakami en la misma ciudad, que alberga al pequeño número de cristianos que viven en Japón.
El aniversario de este año del bombardeo coincide con renovados temores sobre programas nucleares desarrollados por Irán y Corea del Norte, que el mes pasado asustó a la región haciendo pruebas de lanzamiento de misiles.
También llega en medio del debate alrededor de cómo Japón debería asumir su responsabilidad sobre la guerra y el sufrimiento que causó en Asia, una polémica intensificada por la visita de Koizumi al sepulcro de Yasukuni para los muertos en guerra.
"Voces de rabia y de frustración retumban a través de la ciudad", dijo el alcalde de Nagasaki Itcho Ito a miles de personas reunidas para llorar a los más de 140,000 muertos.
"Los estados que tienen armas nucleares no han demostrado sinceridad en sus esfuerzos por desarmarse. Estados Unidos de América en particular ha emitido una aprobación tácita para el desarrollo de armas nucleares por parte de India", dijo Ito, quien también criticó lo que llamó las "ambiciones nucleares" de Pakistán, Irán, Corea del Norte e Israel.
Los nombres de las 2.831 personas que murieron recientemente fueron agregados a una lista de víctimas, lo cual elevó el total reconocido por la ciudad a 140.144. Varios miles de nombres son agregados cada año. (Reuter).







