30 Julio 2006 Seguir en 
JERUSALEN.- La comunidad internacional parece dispuesta a intervenir en el conflicto en Medio Oriente y ahora busca los mecanismos diplomáticos para establecer un cese al fuego en la región.
La secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, inició negociaciones en Israel para lograr un acuerdo sobre el despliegue de una fuerza internacional que acabe con el conflicto en el Líbano, pero Hezbollah sostuvo que su viaje sólo sirve a intereses de Israel. Es más, el líder de ese grupo, Sayyed Hassan Nasrallah, dijo que su gente dispararía más cohetes contra ciudades israelíes si el estado judío no detiene su ofensiva en Líbano, lanzada después de la captura de dos soldados israelíes en una redada el 12 de julio. "Rice está regresando a la región para intentar imponer sus condiciones sobre el Líbano, que sirvan a su nuevo proyecto en Oriente Medio y a Israel", indicó Nasrallah en un discurso televisado, mientras Rice realizaba su segunda visita a Israel en esta semana.
La funcionaria estadounidense, quien cenó anoche con el primer ministro israelí, Ehud Olmert, dijo que esperaba alcanzar un acuerdo sobre las principales condiciones para un cese al fuego, para que sean incluidas en una resolución de Naciones Unidas que podría ser discutida desde pasado mañana. "Las discusiones serán difíciles, pero tendrán que ser de dar y recibir", dijo a la prensa en su ruta hacia Jerusalén. "Asumo y tengo toda la razón para creer que el liderazgo en ambos lados de esta crisis quiere poner fin a esto", agregó.
Rice dio la bienvenida el jueves pasado a un acuerdo al que llegaron miembros del gabinete de Hezbollah en Líbano para buscar un cese al fuego inmediato, lo que podría incluir el desarme de las milicias, y elogió al primer ministro libanés Fouad Siniora por persuadir a Hezbollah.
Siniora, que se reunirá con Rice durante su estadía en Oriente Medio, argumenta que los principales problemas incluyen la ocupación de Israel de la disputada área de Shebaa, que Líbano reclama, y la detención de prisioneros libaneses.
En una posición mucho menos dura, que podría ayudar a Rice a lograr el esperado cese al fuego, un alto funcionario del ministerio de Relaciones Exteriores israelí dijo que su país no exigiría un desarme inmediato de Hezbollah, aunque todavía espera que ello ocurra a su debido tiempo.
El funcionario dijo que Israel exigiría que la fuerza de paz propuesta para el sur del Líbano mantenga a Hezbollah lejos de la frontera y evite que reabastezca sus reservas de cohetes desde Siria e Irán.
Es casi seguro que Hezbollah habría rechazado la implementación de una fuerza de paz si se le hubiese puesto como condición el desarme inmediato.
El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, ha convocado a una reunión para mañana en Nueva York para discutir sobre la participación de las naciones en un contingente internacional.
Este podría estar integrado por entre 15.000 y 20.000 soldados, aunque su conformación todavía deberá ser decidida por el Consejo de Seguridad. En tanto, el presidente estadounidense George Bush, en su discurso semanal radial, culpó a Hezbollah y a sus principales aliados, Siria e Irán, por el conflicto en el Líbano.
"Mientras trabajamos para resolver la crisis actual, debemos reconocer que Líbano es el último escenario de una lucha mayor entre la libertad y el terrorismo que se está extendiendo en la región", afirmó.
En medio de estas negociaciones por el cese del fuego, Israel rechazó por considerarlo innecesario el pedido de una tregua de 72 horas propuesta por la ONU para ayudar a los civiles, mientras se retiraba de la localidad de Bint Jbeil, escenario de fuertes combates en los últimos días. Además, los bombardeos de Israel contra el Líbano continuaron ayer. Ya provocaron la muerte de 469 personas, en su mayoría civiles, en Beirut. Del lado israelí, el número de víctimas llega a 51. Además, la guerra provocó que unas 800.000 personas abandonaran el Líbano.
Las cifras de muertes y destrucción hacen que la premura por un cese al fuego se acreciente. Desde la ONU afirman que la próxima semana será clave para lograr ese objetivo. (Reuter-DPA-Especial)
Con la retirada británica de Palestina en 1947, la resolución del histórico conflicto entre judíos y árabes quedó en manos de la ONU que, para poner fin al problema, aprobó ese año un plan de partición del territorio en dos zonas: una israelí y otra palestina. El 14 de mayo de 1948, David Ben Gurion proclamó el Estado de Israel.
En 1978, Israel ocupó parte del territorio libanés en la "Operación Litani", asentándose en un franja situada al sur del río del mismo nombre. Más de 1.000 civiles murieron en la contienda.
En junio de ese año las fuerzas israelíes se retiraron del Líbano, ante un reclamo de la ONU, exceptuando lo que Tel Aviv llamó "zona de seguridad".
En 1982 Israel puso en marcha el operativo "Paz para Galilea". En esta ocasión Israel se hizo con el control de Beirut, que fue sitiada dos meses, hasta que la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) salió de la ciudad. Las fuerzas israelíes ocuparon la frontera hasta 1985.
Las fuerzas de Tel Aviv fueron asediadas durante este período por multitud de grupos armados libaneses. Entre ellos ocupa un lugar preferente Hezbollah, (Partido de Dios), fundada en 1982.
Las relaciones entre las distintas milicias libanesas se caracterizan siempre por la rivalidad, lo que ha provocado diversos enfrentamientos armados. La Liga Árabe puso fin a estos ataques con la firma del Acuerdo de Taif en 1989. (Fuente: "Crónica del siglo XX", editorial Plaza & Janes).
Desde hace más de dos semanas, Israel combate duramente en dos frentes. En el de Gaza, contra las milicias palestinas ("sunnis") de Hamas y en el del Líbano, contra las "shiitas" del Hezbollah. Para Líbano, a dos décadas de la cruenta guerra civil que terminó en 1990, este ha sido otro golpe durísimo. Estamos presenciando, impotentes, una nueva destrucción del Líbano, provocada por la irresponsabilidad de Hezbollah y por la extrema dureza -casi ferocidad- de la comprensible reacción israelí a la lluvia de misiles que -de pronto, aunque no sorpresivamente- cayó sobre la población civil israelí, que ha vuelto así a sentirse extremadamente vulnerable. Como en 1991, cuando los "Scuds" de Saddam Hussein cayeron del cielo sobre Jerusalen, Tel-Aviv, y otros centros urbanos israelíes. Ahora, los misiles apuntan especialmente al puerto de Haifa, la tercera ciudad de Israel, cercana a la frontera con el Líbano. Como situación que puede repetirse, esta es inaceptable para cualquiera.
Si bien es cierto que los misiles Katyusha que impactan indiscriminadamente sobre la población civil israelí parten también desde Gaza, los que se disparan desde el sur del Líbano son 10 veces más numerosos que los primeros. Unos 1.700 misiles han sido ya disparados, de un total de 12.000 que se supone tiene el Hezbollah en su poder, provistos oportunamente por Siria e Irán, sus mandantes.
Un gran poderío
Hezbollah, es obvio, tiene un brazo militar sumamente importante. Pero, desde marzo de 2005, cuando, luego del asesinato de Rafik Hariri comenzó la "Primavera del Líbano" que culminó con la retirada de las fuerzas sirias de ocupación, Hezbollah se ha consolidado como un Estado dentro de otro Estado y, pese a lo resuelto por el Consejo de Seguridad de la ONU, sus milicianos no han podido ser desarmados.
Por esto, la lucha contra el accionar de Hezbollah no es quizás tan asimétrica como pudiera parecer. Los misiles se disparan desde áreas residenciales, por control remoto. Una maraña de túneles e instalaciones subterráneas, aparatos de visión nocturna, y otros sofisticados elementos hacen que derrotar militarmente a Hezbollah sea una cuestión no sólo complicada, sino más peligrosa y lenta que lo que alguno pudo predecir. Además, detrás de Hezbollah están Irán y Siria, el primero de los cuales parece cada vez más cerca de ejercer una suerte de supremacía regional. Particularmente como consecuencia de los resultados de la invasión de Irak.
Las conversaciones de paz, en Roma, con la participación de EEUU, la Unión Europea, la ONU, y algunos países del mundo árabe, están empantanadas. No se ha podido ni siquiera acordar el ineludible primer paso, esto es la necesidad de un cese del fuego. Para algunos, ese primer paso debe ser inmediato. Para otros, sólo debe darse si el cese del fuego puede ser sostenible. Tampoco hay acuerdo sobre la estructura de una eventual fuerza multinacional de paz que separe a las partes y desarme al Hezbollah.
El drama es que, mientras todo esto sucede, las muertes de acumulan y el horror de la violencia puede extenderse. Israel no puede dejar a su gente a merced de Hezbollah o de Hamas. Esto es inaceptable. El Líbano, claramente secuestrado por el accionar de una minoría, no tiene posibilidades reales (ahora menos que nunca) de poder garantizar la paz dentro de sus propias fronteras. Sobre el Líbano flota la sensación de que el país ha ingresado en una nueva agonía, de la que no podrá salir sin el concurso de la comunidad internacional, con un cuadro que puede -de pronto- complicarse más, según está dramáticamente claro. Para peor, no hay miras de que el drama que se ha abatido sobre ese país pueda resolverse más o menos rápidamente. (Especial para LA GACETA)
La secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, inició negociaciones en Israel para lograr un acuerdo sobre el despliegue de una fuerza internacional que acabe con el conflicto en el Líbano, pero Hezbollah sostuvo que su viaje sólo sirve a intereses de Israel. Es más, el líder de ese grupo, Sayyed Hassan Nasrallah, dijo que su gente dispararía más cohetes contra ciudades israelíes si el estado judío no detiene su ofensiva en Líbano, lanzada después de la captura de dos soldados israelíes en una redada el 12 de julio. "Rice está regresando a la región para intentar imponer sus condiciones sobre el Líbano, que sirvan a su nuevo proyecto en Oriente Medio y a Israel", indicó Nasrallah en un discurso televisado, mientras Rice realizaba su segunda visita a Israel en esta semana.
La funcionaria estadounidense, quien cenó anoche con el primer ministro israelí, Ehud Olmert, dijo que esperaba alcanzar un acuerdo sobre las principales condiciones para un cese al fuego, para que sean incluidas en una resolución de Naciones Unidas que podría ser discutida desde pasado mañana. "Las discusiones serán difíciles, pero tendrán que ser de dar y recibir", dijo a la prensa en su ruta hacia Jerusalén. "Asumo y tengo toda la razón para creer que el liderazgo en ambos lados de esta crisis quiere poner fin a esto", agregó.
Rice dio la bienvenida el jueves pasado a un acuerdo al que llegaron miembros del gabinete de Hezbollah en Líbano para buscar un cese al fuego inmediato, lo que podría incluir el desarme de las milicias, y elogió al primer ministro libanés Fouad Siniora por persuadir a Hezbollah.
Siniora, que se reunirá con Rice durante su estadía en Oriente Medio, argumenta que los principales problemas incluyen la ocupación de Israel de la disputada área de Shebaa, que Líbano reclama, y la detención de prisioneros libaneses.
En una posición mucho menos dura, que podría ayudar a Rice a lograr el esperado cese al fuego, un alto funcionario del ministerio de Relaciones Exteriores israelí dijo que su país no exigiría un desarme inmediato de Hezbollah, aunque todavía espera que ello ocurra a su debido tiempo.
El funcionario dijo que Israel exigiría que la fuerza de paz propuesta para el sur del Líbano mantenga a Hezbollah lejos de la frontera y evite que reabastezca sus reservas de cohetes desde Siria e Irán.
Es casi seguro que Hezbollah habría rechazado la implementación de una fuerza de paz si se le hubiese puesto como condición el desarme inmediato.
El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, ha convocado a una reunión para mañana en Nueva York para discutir sobre la participación de las naciones en un contingente internacional.
Este podría estar integrado por entre 15.000 y 20.000 soldados, aunque su conformación todavía deberá ser decidida por el Consejo de Seguridad. En tanto, el presidente estadounidense George Bush, en su discurso semanal radial, culpó a Hezbollah y a sus principales aliados, Siria e Irán, por el conflicto en el Líbano.
"Mientras trabajamos para resolver la crisis actual, debemos reconocer que Líbano es el último escenario de una lucha mayor entre la libertad y el terrorismo que se está extendiendo en la región", afirmó.
En medio de estas negociaciones por el cese del fuego, Israel rechazó por considerarlo innecesario el pedido de una tregua de 72 horas propuesta por la ONU para ayudar a los civiles, mientras se retiraba de la localidad de Bint Jbeil, escenario de fuertes combates en los últimos días. Además, los bombardeos de Israel contra el Líbano continuaron ayer. Ya provocaron la muerte de 469 personas, en su mayoría civiles, en Beirut. Del lado israelí, el número de víctimas llega a 51. Además, la guerra provocó que unas 800.000 personas abandonaran el Líbano.
Las cifras de muertes y destrucción hacen que la premura por un cese al fuego se acreciente. Desde la ONU afirman que la próxima semana será clave para lograr ese objetivo. (Reuter-DPA-Especial)
Una historia de conflictos
EL primer estado de Israel fue creado hacia el año 1020 antes de Cristo por el rey Saúl. Cuando las legiones romanas destruyeron Jerusalén en el año 70 después de Cristo, casi todos los judíos huyeron de Palestina y, a patir de entonces, vivieron como minorías disperas en el mundo.Con la retirada británica de Palestina en 1947, la resolución del histórico conflicto entre judíos y árabes quedó en manos de la ONU que, para poner fin al problema, aprobó ese año un plan de partición del territorio en dos zonas: una israelí y otra palestina. El 14 de mayo de 1948, David Ben Gurion proclamó el Estado de Israel.
En 1978, Israel ocupó parte del territorio libanés en la "Operación Litani", asentándose en un franja situada al sur del río del mismo nombre. Más de 1.000 civiles murieron en la contienda.
En junio de ese año las fuerzas israelíes se retiraron del Líbano, ante un reclamo de la ONU, exceptuando lo que Tel Aviv llamó "zona de seguridad".
En 1982 Israel puso en marcha el operativo "Paz para Galilea". En esta ocasión Israel se hizo con el control de Beirut, que fue sitiada dos meses, hasta que la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) salió de la ciudad. Las fuerzas israelíes ocuparon la frontera hasta 1985.
Las fuerzas de Tel Aviv fueron asediadas durante este período por multitud de grupos armados libaneses. Entre ellos ocupa un lugar preferente Hezbollah, (Partido de Dios), fundada en 1982.
Las relaciones entre las distintas milicias libanesas se caracterizan siempre por la rivalidad, lo que ha provocado diversos enfrentamientos armados. La Liga Árabe puso fin a estos ataques con la firma del Acuerdo de Taif en 1989. (Fuente: "Crónica del siglo XX", editorial Plaza & Janes).
Habrá una misa en la Catedral tucumana para pedir por la paz
Hoy, a las 20.30, en la Catedral, el arzobispo Luis Villalba y el titular de la parroquia de Nuestro Señor del Milagro y San Marón, R.P. Moubarak Hanna Saleme, concelebrarán una misa para rogar por la paz en el Líbano y en toda la región, comunicó el Episcopado. Además, se pedirá por las siguientes intenciones: por el inmediato cese del fuego entre las partes; para que se instauren pasillos humanitarios por donde se pueda llevar ayuda a las poblaciones que sufren; para que mediante negociaciones razonables y responsables se ponga fin a situaciones objetivas de injusticia; para que los habitantes de esa región puedan vivir en el respeto de la libertad, la soberanía y la integridad territorial.PUNTO DE VISTA
La necesidad de que se negocie la paz y de eliminar los misiles de la guerrilla
Por Emilio J. Cárdenas, ex embajador de Argentina ante la ONULa necesidad de que se negocie la paz y de eliminar los misiles de la guerrilla
Desde hace más de dos semanas, Israel combate duramente en dos frentes. En el de Gaza, contra las milicias palestinas ("sunnis") de Hamas y en el del Líbano, contra las "shiitas" del Hezbollah. Para Líbano, a dos décadas de la cruenta guerra civil que terminó en 1990, este ha sido otro golpe durísimo. Estamos presenciando, impotentes, una nueva destrucción del Líbano, provocada por la irresponsabilidad de Hezbollah y por la extrema dureza -casi ferocidad- de la comprensible reacción israelí a la lluvia de misiles que -de pronto, aunque no sorpresivamente- cayó sobre la población civil israelí, que ha vuelto así a sentirse extremadamente vulnerable. Como en 1991, cuando los "Scuds" de Saddam Hussein cayeron del cielo sobre Jerusalen, Tel-Aviv, y otros centros urbanos israelíes. Ahora, los misiles apuntan especialmente al puerto de Haifa, la tercera ciudad de Israel, cercana a la frontera con el Líbano. Como situación que puede repetirse, esta es inaceptable para cualquiera.
Si bien es cierto que los misiles Katyusha que impactan indiscriminadamente sobre la población civil israelí parten también desde Gaza, los que se disparan desde el sur del Líbano son 10 veces más numerosos que los primeros. Unos 1.700 misiles han sido ya disparados, de un total de 12.000 que se supone tiene el Hezbollah en su poder, provistos oportunamente por Siria e Irán, sus mandantes.
Un gran poderío
Hezbollah, es obvio, tiene un brazo militar sumamente importante. Pero, desde marzo de 2005, cuando, luego del asesinato de Rafik Hariri comenzó la "Primavera del Líbano" que culminó con la retirada de las fuerzas sirias de ocupación, Hezbollah se ha consolidado como un Estado dentro de otro Estado y, pese a lo resuelto por el Consejo de Seguridad de la ONU, sus milicianos no han podido ser desarmados.
Por esto, la lucha contra el accionar de Hezbollah no es quizás tan asimétrica como pudiera parecer. Los misiles se disparan desde áreas residenciales, por control remoto. Una maraña de túneles e instalaciones subterráneas, aparatos de visión nocturna, y otros sofisticados elementos hacen que derrotar militarmente a Hezbollah sea una cuestión no sólo complicada, sino más peligrosa y lenta que lo que alguno pudo predecir. Además, detrás de Hezbollah están Irán y Siria, el primero de los cuales parece cada vez más cerca de ejercer una suerte de supremacía regional. Particularmente como consecuencia de los resultados de la invasión de Irak.
Las conversaciones de paz, en Roma, con la participación de EEUU, la Unión Europea, la ONU, y algunos países del mundo árabe, están empantanadas. No se ha podido ni siquiera acordar el ineludible primer paso, esto es la necesidad de un cese del fuego. Para algunos, ese primer paso debe ser inmediato. Para otros, sólo debe darse si el cese del fuego puede ser sostenible. Tampoco hay acuerdo sobre la estructura de una eventual fuerza multinacional de paz que separe a las partes y desarme al Hezbollah.
El drama es que, mientras todo esto sucede, las muertes de acumulan y el horror de la violencia puede extenderse. Israel no puede dejar a su gente a merced de Hezbollah o de Hamas. Esto es inaceptable. El Líbano, claramente secuestrado por el accionar de una minoría, no tiene posibilidades reales (ahora menos que nunca) de poder garantizar la paz dentro de sus propias fronteras. Sobre el Líbano flota la sensación de que el país ha ingresado en una nueva agonía, de la que no podrá salir sin el concurso de la comunidad internacional, con un cuadro que puede -de pronto- complicarse más, según está dramáticamente claro. Para peor, no hay miras de que el drama que se ha abatido sobre ese país pueda resolverse más o menos rápidamente. (Especial para LA GACETA)







