29 Julio 2006 Seguir en 
Las bolsas y los mercados ya tienen su mirada en el 8 de agosto, cuando se volverá a reunir la Reserva Federal en EE.UU., oportunidad en que pueden subir o mantenerse las tasas de interés. Las conjeturas del futuro movimiento se nutren del conflicto en el Medio Oriente, del precio del petróleo y de la distinta estrategia entre los que mantienen las tasas -como Europa y Canadá-, y los que las suben, como Japón, acompañando a la economía líder.Los memoriosos y bajistas recuerdan que Wall Street y las bolsas fueron implacables con algunos titulares de la FED, que duraron pocos meses en esa silla, y observan que Ben Bernanke -el actual- estaría apostando a que el precio de barril de petróleo se mantenga estable en los próximos meses. Pero alrededor de este valor pivotean los commodities -productos básicos de contratación bursátil-, que logran buenos precios porque aún se los puede pagar con la actual liquidez.
Ahí juegan la importación de petróleo de China, que, de enero a mayo, creció 17,9%. En 2006, este país produjo 5 millones de autos y está construyendo 44 aeropuertos para agregar a los 142 que funcionan, y en esto invierte 14.500 millones de euros. Es difícil que este país frene su crecimiento subiendo intereses, o revaluando el yuan, lo que le quitaría competencia. El ajuste aún no llegó a la Argentina, que en la semana tuvo más demanda que oferta en la colocación del título Bonar, al 8,34%; y las acciones de la Bolsa, con varias ruedas en suba, muestran por ahora un despegue de la presión mundial. Pero cuidado, porque el ciclo económico favorable coincidió con los precios de afuera, y algunos pronósticos ven sólo una temporalidad. Porque hubo cambios estructurales notables, pero hay instituciones que no funcionan para la exigencia del milenio.
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