28 Julio 2006 Seguir en 
En el marco del plan de economía social “Manos a la obra”, el viceministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, firmó en Tucumán un convenio de asistencia para la transformación agroindustrial de productores vinculados al ingenio azucarero. El funcionario dijo a LA GACETA que el programa, que incluye el financiamiento de maquinaria, herramientas, insumos, capacitación y bienes de capital, alcanzó en esta etapa a 492 productores minifundistas, y que el monto adjudicado a para esta reconversión es de $400.000. “Son pequeños emprendimientos productivos de gente que, al poder procesar y vender miel, y ya no sólo la caña cortada, está generando valor agregado’, explicó Arroyo. En Tucumán, en tres años, Manos a la Obra financió 561 proyectos (2.250 personas) por $11 millones.
Acompañado por la secretaria de Políticas Sociales, Beatriz Mirkin, Arroyo se reunió ayer con empresarios, grandes y medianos, y firmó con el CAE un convenio para la evaluación del impacto del programa Manos a la Obra en la provincia. “Buscamos que los empresarios les presten asistencia técnica a los emprendedores, tanto por una cuestión de responsabilidad social como por interés mutuo. Nuestro planteo fue: no hacer tanto asistencia directa, filantropía, sino transferir cadena de producción”, afirmó. La operatoria es la siguiente, según se explicó: la empresa se compromete a enviar un generalista y un especialista, y señala dónde debe fortalecerse un emprendimiento, para crecer en cadena de valor. “Allí -señaló- interviene el ministerio con sus líneas de asistencia, en pos de una asociación entre empresarios y emprendedores, muchos de los cuales pueden convertirse en proveedores de esas empresas”.
Acompañado por la secretaria de Políticas Sociales, Beatriz Mirkin, Arroyo se reunió ayer con empresarios, grandes y medianos, y firmó con el CAE un convenio para la evaluación del impacto del programa Manos a la Obra en la provincia. “Buscamos que los empresarios les presten asistencia técnica a los emprendedores, tanto por una cuestión de responsabilidad social como por interés mutuo. Nuestro planteo fue: no hacer tanto asistencia directa, filantropía, sino transferir cadena de producción”, afirmó. La operatoria es la siguiente, según se explicó: la empresa se compromete a enviar un generalista y un especialista, y señala dónde debe fortalecerse un emprendimiento, para crecer en cadena de valor. “Allí -señaló- interviene el ministerio con sus líneas de asistencia, en pos de una asociación entre empresarios y emprendedores, muchos de los cuales pueden convertirse en proveedores de esas empresas”.







