24 Julio 2006 Seguir en 
BAGDAD.- Tres atentados en Bagdad y Kirkuk (norte) causaron 67 nuevas muertes en Irak, donde hoy se reanudará el juicio contra el ex dictador Saddam Hussein sin su presencia. Fue hospitalizado debido a la huelga de hambre que mantiene desde hace 15 días.
Asimismo, 195 personas fueron heridas en esos atentados -dos en la capital iraquí y uno en Kirkuk-, mientras otros cinco iraquíes fallecieron en diferentes actos de violencia en la región de Baaquba, 60 km al norte de Bagdad. Ante los hechos, el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, expresó su condena y juró dar caza a los asesinos antes de emprender un viaje hacia Reino Unido y Estados Unidos.
La sangre derramada coincidió con el anuncio de la hospitalización de Saddam Hussein, debido a su débil estado por la huelga de hambre que mantiene desde el 8 de julio. "Un informe médico estableció que no puede asistir a la audiencia de mañana (hoy) porque necesita cuidados médicos", declaró el fiscal general del Alto Tribunal Penal Iraquí que juzga a Saddam Hussein, Jaafar Al Musaui.
Protesta desde la cárcel
Hussein y dos de sus coacusados, su medio hermano Barzan Al Tikriti y el ex vicepresidente iraquí, Taha Yassin Ramadan, mantienen una huelga de hambre en protesta contra el asesinato, el 21 de junio, de uno de sus abogados defensores, Jamis Al Obeidi.
El letrado fue secuestrado y después apareció asesinado en Bagdad, en el tercer acto de este tipo sufrido por un miembro del equipo legal de Saddam Hussein y de sus siete compañeros de banquillo desde el inicio del juicio en su contra, el 19 de octubre de 2005.
Los defensores del ex dictador iraquí y de sus siete coacusados anunciaron desde Amman que boicotearán la audiencia de hoy.
En el terreno de la violencia, el balance más sangriento -34 muertos y 73 heridos- correspondió a un atentado perpetrado por un kamikaze con un minibús en el mercado de Jamila, del barrio chiita de Sadr City, en Bagdad, blanco ya de numerosos ataques. (AFP)
Asimismo, 195 personas fueron heridas en esos atentados -dos en la capital iraquí y uno en Kirkuk-, mientras otros cinco iraquíes fallecieron en diferentes actos de violencia en la región de Baaquba, 60 km al norte de Bagdad. Ante los hechos, el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, expresó su condena y juró dar caza a los asesinos antes de emprender un viaje hacia Reino Unido y Estados Unidos.
La sangre derramada coincidió con el anuncio de la hospitalización de Saddam Hussein, debido a su débil estado por la huelga de hambre que mantiene desde el 8 de julio. "Un informe médico estableció que no puede asistir a la audiencia de mañana (hoy) porque necesita cuidados médicos", declaró el fiscal general del Alto Tribunal Penal Iraquí que juzga a Saddam Hussein, Jaafar Al Musaui.
Protesta desde la cárcel
Hussein y dos de sus coacusados, su medio hermano Barzan Al Tikriti y el ex vicepresidente iraquí, Taha Yassin Ramadan, mantienen una huelga de hambre en protesta contra el asesinato, el 21 de junio, de uno de sus abogados defensores, Jamis Al Obeidi.
El letrado fue secuestrado y después apareció asesinado en Bagdad, en el tercer acto de este tipo sufrido por un miembro del equipo legal de Saddam Hussein y de sus siete compañeros de banquillo desde el inicio del juicio en su contra, el 19 de octubre de 2005.
Los defensores del ex dictador iraquí y de sus siete coacusados anunciaron desde Amman que boicotearán la audiencia de hoy.
En el terreno de la violencia, el balance más sangriento -34 muertos y 73 heridos- correspondió a un atentado perpetrado por un kamikaze con un minibús en el mercado de Jamila, del barrio chiita de Sadr City, en Bagdad, blanco ya de numerosos ataques. (AFP)







